Una huida generalizada del riesgo protegió a la moneda la semana pasada en
momentos en que los inversionistas estadounidenses repatriaron fondos y los
bancos de todo el mundo hacían fila para obtener dólares. En la tarde del
viernes en Nueva York, el dólar se había debilitado apenas un 1,8% frente al
euro y 0,5% frente al yen comparado con la semana previa. En todo caso, las
cifras ocultan una volatilidad considerable durante la semana pasada. No
obstante, incluso en su momento más débil contra el euro, el dólar retrocedió
sólo a los niveles de principios de este mes. Contra el yen, a su vez, alcanzó
niveles que no había tocado desde mediados de año.
Sin embargo, ahora que la atención de los inversionistas se centrará en el
costo total del paquete de rescate del sistema financiero y la frágil salud de
la economía estadounidense, la divisa podría sufrir las consecuencias.
El gobierno está "obligado a imprimir el dinero que sea necesario para
cumplir sus compromisos y sabemos que va a ser un monto bastante grande", dice
Mark Farrington, responsable de estrategia cambiaria para Principal Global
Investors, en Londres.
Los mercados cambiarios aún sienten los efectos de las turbulencias de la
semana pasada. Los operadores revelaron interrupciones en algunos contratos
básicos usados para negociar monedas a futuro. Los bancos, por ejemplo, se
negaron a proveer cotizaciones de precios u ofrecieron precios prohibitivos
para cerrar una transacción. John Taylor, presidente del fondo de cobertura FX
Concepts, que maneja activos del orden de los US$14.000 millones, afirma que
en sus cuatro décadas en la industria nunca había visto un desbarajuste como
el actual. Su firma optó por desacelerar el ritmo de sus modelos
computarizados debido a la dificultad para ejecutar algunas transacciones. El
viernes fue el día de menor volumen de operaciones en la historia de la firma,
dice.
La liquidez se recuperó un poco el viernes, pero seguía muy por debajo de
los niveles normales, señala Russell LaScala, director de operaciones
cambiarias para Deutsche Bank en Nueva York.
Condiciones tan extremas limitaron la caída del dólar, pues la moneda sirve
como un refugio, en particular cuando los inversionistas salen en masa a
comprar bonos del Tesoro estadounidense.
La semana pasada, asimismo, ofreció nuevos indicios de que los
inversionistas estadounidenses se han estado retirando de los mercados
internacionales. Los observadores del mercado también aguardan los detalles
del gigantesco plan de rescate de Wall Street para evaluar su impacto sobre el
dólar. La mayoría proyecta un aumento significativo del déficit fiscal y de la
deuda estadounidense, lo que podría afectar a la moneda en el mediano plazo y,
tal vez, causar más inflación.
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