Todavía no hay indicios de que el Congreso demorará o echará por tierra la
propuesta. Los demócratas, no obstante, buscan reforzar el papel de supervisión
del Congreso, incluir asistencia a los deudores hipotecarios y modificar las
leyes de bancarrota.
El plan autorizaría al secretario del Tesoro, Henry Paulson, a crear un fondo
de US$700.000 millones para comprar activos inmobiliarios de instituciones
financieras asfixiadas. El proyecto de apenas dos páginas no incluye
protecciones específicas para los contribuyentes estadounidenses ni tampoco
aporta grandes detalles sobre cuáles serían las autoridades e instituciones
financieras a cargo de dirigir esta iniciativa.
Los líderes de la bancada demócrata hablan de emitir sus votos finales sobre
el proyecto de ley esta semana, un plazo que no les da mucho margen para cambios
de opinión ni para debatir cuáles serán los próximos pasos en caso de que el
plan no resulte.
"No se trata de quitarle (al secretario del Tesoro Henry Paulson) la
oportunidad de actuar. Entendemos completamente la gravedad del momento", dijo
el presidente de la junta del Comité de Banca del Senado, el demócrata de
Connecticut Chris Dodd, quien añadió: "Pero no se pueden simplemente entregar
US$700.000 millones del dinero de los contribuyentes sin insistir en que éstos
reciban protección. Vamos a exigir (...) responsabilidad".
Las discusiones sobre los detalles del plan, especialmente si amenazan con
retrasar su implementación, podrían poner los nervios de punta a los
inversionistas de todo el mundo, quienes, a medida que se filtraban los detalles
del plan la semana pasada, se apresuraron a comprar acciones con un ímpetu que
no se había visto desde el crash de 1987.
La propuesta levanta preguntas complejas sobre el papel del gobierno en los
mercados financieros y el equilibrio de poderes entre el Congreso y el
Ejecutivo. Sin embargo, la velocidad con la que se están sucediendo los
acontecimientos no deja mucho tiempo para pensar en las ramificaciones. Lo que
más preocupa a algunos legisladores es que se les está pidiendo que firmen un
gigantesco cheque en blanco sin que puedan imponer condiciones o regulaciones a
cambio.
Paulson pide la autoridad para tomar dinero prestado para comprar activos
inmobiliarios en manos de instituciones financieras en problemas. Durante las
reuniones en Washington, se consideró la posibilidad de ampliar las facultades
para incluir todos los activos líquidos, lo que le daría al Tesoro flexibilidad
para responder a otras crisis más allá de la del mercado de bienes raíces. Bajo
el plan, el Tesoro mantendría los activos hasta que los mercados se estabilicen
para luego subastarlos en el mercado privado, tal vez en tramos de US$50.000
millones.
El Departamento del Tesoro pretende contratar a instituciones financieras
privadas para que gestionen los activos y creen las entidades necesarias para
hacer las compras de activos y emitir deuda. La propuesta también sugiere
aumentar el límite de deuda pública hasta US$11,3 billones (millones de
millones). Sería la segunda vez este año que se subiría este tope.
El Tesoro quiere tener amplias facultades, en gran medida porque no está
claro cómo evolucionará la situación. Si las condiciones del mercado empeoran,
por ejemplo, el Tesoro quiere la flexibilidad para comprar más —o distintos—
activos y no verse limitado por el lenguaje de la ley.
El gobierno parece dispuesto a negociar con los demócratas para obtener el
visto bueno, en gran parte porque existe mucha preocupación en el Tesoro sobre
qué pasará si no se aprueba. El plan es considerado como un esfuerzo de última
hora para detener la hemorragia en los mercados, el arma a la que se recurrió
cuando todo lo demás no funcionó y el sector financiero prácticamente se
paralizó.
Aunque los demócratas quieren incluir disposiciones para asistir a los
deudores en apuros, el Tesoro considera que el plan lo capacita para hacer eso,
incluso sin lenguaje legislativo preciso. Dado que el Tesoro poseerá valores
respaldados por hipotecas e hipotecas enteras, Paulson cree que el gobierno
podría ejercer mayor presión sobre las gestoras hipotecarias para modificar los
términos de las hipotecas, algo que ya ha estado haciendo con cambios
voluntarios por parte de las gestoras.
Paulson, que testificará ante los comités de la Cámara de Representantes y el
Senado el martes y el miércoles, dejó la puerta abierta al compromiso en algunos
temas, por ejemplo en lo que se refiere a un "componente de ayuda hipotecaria",
según dijo en una entrevista el domingo con la cadena de televisión Fox News.
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