El próximo presidente de Estados Unidos tendrá que hacer frente
a un crecimiento anémico, un alto desempleo y una economía al borde de una
recesión, según un sondeo entre 51 economistas privados realizado por The Wall
Street Journal.
Por Phil Izzo y Kelly Evans
- The Wall Street Journal
El próximo presidente de Estados Unidos tendrá que hacer frente
a un crecimiento anémico, un alto desempleo y una economía al borde de una
recesión, según un sondeo entre 51 economistas privados realizado por The Wall
Street Journal.
Si las predicciones son certeras, apuntalar la economía será el
primer reto para el demócrata Barack Obama o el republicano John McCain en la
Casa Blanca. Eso probablemente situará los recortes de impuestos y el gasto
fiscal en lo alto de la agenda de Washington, y relegará a un segundo plano
medidas que podrían aumentar los costos de las empresas, como la reforma al
sistema de salud y la lucha contra el calentamiento global.
El último sondeo mensual de The Wall Street Journal muestra un
panorama sombrío para la economía estadounidense hasta el primer semestre de
2009. EE.UU. se encamina a registrar su cuarto trimestre consecutivo de
crecimiento anualizado inferior al 2%, el período más prolongado de bajo
crecimiento desde la recesión de 2001.
Los economistas encuestados asignaron una probabilidad de 60% a
que EE.UU, caerá en una recesión. Esperan que la economía pierda 19.000 empleos
al mes durante un año y dicen que la tasa de desempleo, que subió en agosto al
6,1%, seguirá subiendo a 6,4% para mediados de año, superando su máximo de 6,3%
alcanzado durante la pasada recesión.
Los peores momentos se vivirán en los próximos meses, dicen los
economistas, cuando las elecciones parlamentarias y presidenciales entren en la
recta final. El crecimiento anualizado del Producto Interno Bruto en el cuarto
trimestre alcanzaría 0,7%. Hace unos meses, los economistas creían que la
economía estaría creciendo a un ritmo mucho mayor en ese lapso.
De aquí a la toma de posesión el 20 de enero de 2009, la
situación no mejorará mucho, dicen. El crecimiento anualizado para el primer
trimestre ascendería a 1,3%. "El desempleo va en rápido aumento, el efecto de
los incentivos fiscales ya se desvaneció, los precios de la vivienda siguen
cayendo, así como los precios de las acciones, hay una pérdida generalizada de
confianza y las condiciones de crédito son mucho más estrictas. Nada tiene muy
buena cara", dice Paul Ashworth de Capital Economics.
Pero no todo son malas noticias. Se espera que la inflación se
modere. Los economistas predicen que los precios del petróleo bajarán a
alrededor de US$102 por barril de aquí a fines de año, y caerán por debajo de
los US$100 el barril para junio de 2009, algo que podría aliviar la presión que
están sintiendo los hogares de la nación.
De todos modos, los consumidores probablemente están pasando un
mal momento, afectados no sólo por el alza en los precios de los alimentos y la
energía, sino también por el deterioro del mercado laboral, el endurecimiento
del crédito y la caída en los precios de los bienes raíces.
Los dos candidatos presidenciales han presentado diferentes
fórmulas para lidiar con los problemas económicos. El Senador McCain bajaría los
impuestos corporativos a 25% de 35%, y mantendría todos los recortes de
impuestos de Bush sobre las personas, argumentando que eso ayudaría a las
empresas. El Senador Obama subiría los impuestos a las personas que ganan más de
US$250.000 y usaría los ingresos para una batería de recortes impositivos para
los trabajadores de ingresos medios. Ayudarles a ellos reforzaría más la
economía mediante el consumo, dicen sus asesores.
En promedio, los participantes en el sondeo esperan una
contracción de 0,1% en el consumo durante el tercer trimestre. Sería la primera
caída del consumo en 17 años. Los consumidores siguieron gastando durante la
última recesión, para sorpresa de muchos economistas. Esperan un incremento del
0,1% en gasto del consumo en el cuarto trimestre, que coincide con las fiestas
de fin de año.
Casi un tercio de los economistas consultados dijeron que la
moderación de los consumidores podría demorar años en revertirse, un problema
que podría convertirse en una prioridad en la agenda del próximo presidente.
La Reserva Federal ya ha recortado agresivamente las tasas de
interés, lo que significa que cualquier otro estímulo futuro podría tener que
salir de la Casa Blanca. Pero elegir un rumbo para la política fiscal podría ser
complicado. El abultamiento del déficit presupuestario podría restringir los
movimientos de la próxima administración. Entretanto, los incentivos fiscales
demostraron ser sólo una ayuda pasajera.
La mayoría de economistas — un 66% — dijeron que un segundo
paquete de estímulo, que actualmente está siendo debatido en el Congreso y es
respaldado por el Senador Obama, no es el paso correcto. La mayoría, como el
Senador McCain, es partidaria de extender o hacer permanentes los recortes de
Bush.
Entre los economistas que apoyan una nueva ronda de estímulo
fiscal, ninguno dijo que éste debería basarse en cheques de reembolso a
individuos, como lo haría Obama. Su plan de US$115.000 millones incluye US$65.000
millones en reembolsos y US$50.000 millones en asistencia a los gobiernos
estatales y locales y gasto en infraestructura. Obama financiaría los reembolsos
con impuestos a las ganancias de las petroleras. McCain dice que consideraría un
plan de estímulo económico, pero no se ha comprometido con ninguna propuesta
específica.