Muchos inversionistas aplaudieron la decisión del gobierno estadounidense de
rescatar a los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac y algunos incluso
predijeron un auge del mercado bursátil, al menos a corto plazo. Los analistas,
sin embargo, cuestionaron si la medida es más que una cura temporal para los
males que aquejan a la economía y los mercados financieros.
Por E.S. Browning y Mark Gongloff -
The Wall Street Journal
"Es el inicio de algo bueno, pero no es suficiente para hacernos saltar a las
bolsas", dice Bruce McCain, director de estrategia de la división de gestión de
inversiones de Key Private Bank. "Aún tenemos el problema de la desaceleración
del crecimiento global, la cual está mostrando señales de estar afectando a las
empresas estadounidenses. Desde un punto de vista de corto plazo, todavía hay
mucho que hacer para mejorar la liquidez del sistema bancario".
Aunque el rescate del gobierno no ayuda a los inversionistas de Fannie y Freddie,
cuyas acciones han perdido la mayor parte de su valor, los bonos estarían
seguros y las agencias semiestatales evitarían un colapso. Si el rescate permite
que las dos empresas dejen más dinero disponible para financiar hipotecas, eso
podría reducir las tasas hipotecarias y facilitaría la compra de viviendas. El
rescate, no obstante, probablemente no detendrá las ejecuciones hipotecarias ni
borrará el gigantesco inventario de casas sin vender.
Lo que más preocupa a los inversionistas es que los problemas económicos de
EE.UU. ya se han contagiado a Europa, Japón y el mundo en desarrollo. Incluso
después del rescate, es probable que el deslizamiento hacia un bajón económico
global continúe, con recesiones en algunos de los grandes países europeos y,
posiblemente, EE.UU.
Un temor de los inversionistas es que el multimillonario costo del rescate
incremente la deuda fiscal, lo que podría elevar el rendimiento de los bonos del
Tesoro y, a su vez, aumentar las tasas de interés del mercado. El alza de las
tasas dificulta el financiamiento tanto para las empresas como para las
personas, golpeando el crecimiento económico y el precio de las acciones. El
rendimiento de los bonos también afecta a las tasas hipotecarias, lo que implica
que un mayor rendimiento podría anular algunas de las ventajas del rescate para
los compradores de casas.
A algunos analistas les preocupa que, pese a que el rescate podría aliviar la
crisis de crédito del país, también podría prolongarla. Esto fue lo que sucedió
en Japón, donde los esfuerzos del gobierno por apuntalar a los bancos aquejaron
al sistema financiero por años después de la explosión de la burbuja de los
bienes raíces en 1990. "Todo lo que he visto hasta el momento está apuntando a
que las cosas se muevan al estilo japonés", dijo Joshua Rosner, director gerente
de Graham Fisher Co., una firma de investigación de servicios financieros.
Asimismo, crecen las señales de que la economía global se está deteriorando, más
allá del rescate de Fannie y Freddie. Cuando los precios del petróleo, la
gasolina y otras materias primas comenzaron a caer en julio, los inversionistas
celebraron con la esperanza de que el descenso fortalecería el consumo y
aceleraría la recuperación. Recientemente, cambiaron de parecer y ahora
interpretan el desplome de los commodities como otro síntoma de las dificultades
por las que atraviesa la economía global, junto al aumento del desempleo y de
las ejecuciones inmobiliarias en EE.UU. y el debilitamiento del crecimiento de
Europa a Asia.
Desde los máximos alcanzados hace un par de meses, los futuros del crudo han
bajado 27%, los del cobre, 23% y los del maíz, 30%. En el caso de numerosas
materias primas, incluyendo el petróleo, la tendencia se aceleró la semana
pasada.
Los temores sobre la economía global contribuyeron al declive de 322,59 puntos
del Promedio Industrial Dow Jones la semana pasada. El índice quedó en 11.220,96
puntos tras su mayor caída porcentual y por puntos en 10 semanas. El viernes, el
Dow se encontraba un 21% por debajo de su récord de 14.164,53 puntos alcanzado
en octubre del año pasado.
Debido a que las acciones han absorbido un gran castigo en las últimas jornadas,
algunos inversionistas predicen una recuperación esta semana, alimentada por el
rescate de Fannie y Freddie. La pregunta es si se trata de un repunte duradero.
"Pensamos que el declive en los precios de los commodities refleja el débil
crecimiento en EE.UU. y también a nivel global", dijo el economista de Lehman
Brothers Zach Pandl. El banco neoyorquino espera que las pérdidas de empleos en
EE.UU. y la caída en las ventas minoristas se extiendan hasta el primer
trimestre del próximo año, marcando el primer declive trimestral en ventas
minoristas desde 1991.
A algunos economistas les preocupa que la recesión sea más grave en Europa que
en EE.UU. Aunque buena parte de los países en desarrollo podría escapar una
recesión, algunos pueden experimentar bruscas desaceleraciones, impulsando el
desempleo y golpeando a los consumidores.
La caída en los precios de las materias primas está "teniendo consecuencias
fundamentalmente negativas para las divisas y las economías emergentes", dijo
Henry Herrmann, presidente ejecutivo del grupo de gestión de fondos Waddell &
Reed. "En algunos lugares, hay que celebrar la caída de los precios, pero en
otros lugares, el efecto no es tan bueno", agregó.