
En medio de una descomunal debacle económica financiera, que tiene en la crisis
bancaria su principal detonante y verdugo, el
Departamento del Tesoro anunció el domingo un plan que provee hasta US$200.000
millones en capital fresco y nuevas líneas de crédito para los dos gigantes de
préstamos hipotecarios.
Se trata del rescate financiero
más grande en la historia de EEUU y el segundo que realiza el Departamento
del Tesoro en el último mes y medio.
Cerca de la mitad de los créditos inmobiliarios otorgados en Estados Unidos por
un valor de US$5,3 billones, corresponden a ambas compañías que en el
último año registraron pérdidas por US$14.000 millones, debido en especial a los
créditos de alto riesgo o subprime.
A la vez, las dos megacompañias
hipotecarias quedaron bajo el control de la Agencia Federal de Financiamiento de
Viviendas, (FHFA), mientras el secretario del Tesoro, Henry Paulson, dijo que
las decisiones incrementarán la disponibilidad de crédito para los
compradores de casas.
El Tesoro también presentó planes
para comprar un monto no especificado de valores respaldados por hipotecas
emitidos por Fannie y Freddie, en un intento por reducir los costos de
financiamiento para los consumidores.
D
esde el inicio
de la crisis financiera, en agosto de 2007, los bancos centrales de EEUU, la Unión Europea
y Suiza se han visto obligados a intervenir ante las crecientes presiones de liquidez
producida por la crisis hipotecaria en los mercados
del crédito.
La crisis "subprime" y las
proyecciones recesivas siguen impactando cada
vez más en la economía y en el sistema bancario de EEUU y de Europa cuyas
principales instituciones financieras ya fueron (o están siendo) afectadas por
la debacle crediticia que arrastra a la primera potencia imperial.
Los grandes bancos de inversión
(incluidos los europeos) han tenido que hacer enormes provisiones para tapar
los "agujeros" de las "subprime", depreciar sus activos y reducir
drásticamente sus costos, lo que ha supuesto la caída de presidentes y
consejeros delegados de esas entidades, acompañados por decenas de miles de
trabajadores despedidos.
En este escenario marcado por la
"volatilidad" de los mercados (bolsas que suben y bajan) las autoridades
monetarias de EEUU resolvieron seguir
"auxiliando" con fondos estatales a los bancos para evitar que las turbulencias financieras
contaminen la economía real.
Se trata de otra operación de "salvataje financiero" para apuntalar a los mercados y calmar las tensiones
derivadas de la crisis "subprime" y de los sombríos pronósticos
recesivos para la economía de EEUU que vaticinan los principales organismos y
autoridades monetarias internacionales.
Al menos a corto plazo, la operación
salvataje atará aún más al gobierno a la industria hipotecaria,
dejando a los contribuyentes expuestos a las pérdidas ligadas a cesaciones de
pagos que podrían ascender a miles de millones de dólares.
Henry Paulson, secretario del Tesoro de EEUU, señaló que el gobierno
no tuvo más opción que apuntalar a Fannie y Freddie, dos compañías creadas por
el Congreso para "apoyar" al mercado inmobiliario, pero en manos de accionistas
privados.
Los más de US$5 billones (millones de
millones) de deuda y valores respaldados por hipotecas emitidos por las
compañías son propiedad de bancos centrales y otros inversionistas en todo el
mundo. "Un colapso de cualquiera de ellas podría causar grandes trastornos en
nuestros mercados financieros, tanto local como globalmente", afirmó el
secretario del Tesoro.
La medida significa que el gobierno
federal respaldará directamente la mayoría de las hipotecas en Estados Unidos
que Fannie y Freddie poseen o garantizan, alrededor de US$5,3 billones, o
casi la mitad de las hipotecas vigentes.
Para mensurar esta cifra, baste citar
que su monto se aproxima a casi dos veces el presupuesto anual de EEUU
que alcanza los US$ 3,1 billones.
James Lockhart, director de la FHFA (Agencia Federal Financiera de Vivienda), manifestó que el regulador asumió el
control de las compañías ya que su capacidad para asimilar grandes
pérdidas estaba "en duda", debido a que no tenían gran cantidad de capital y
eran incapaces de recaudar más dinero de fuentes privadas.
El control será mantenido
indefinidamente, mientras el regulador trata de restaurar la salud
financiera de Fannie y Freddie, añadió.
Poco después del anuncio, el
presidente George W. Bush, emitió un comunicado indicando que su gobierno había
determinado que las compañías "no pueden continuar operando en una forma
segura y cumplir su misión pública".
Bush reconoció que las firmas "representan un riesgo inaceptable para el
sistema financiero y nuestra economía".
La intervención de la FHFA sigue a la decisión del Congreso, a fines de julio,
de aprobar un plan de emergencia presentado por Paulson.
Los legisladores autorizaron al Departamento del Tesoro a ofrecer liquidez
ilimitada a estas compañías y comprar sus acciones, si fuera necesario, a fin de
evitar su colapso.
En la crisis bancaria-hipotecaria
que se proyecta desde USA y se expande por el planeta, se entrelazan dos
factores: el alto costo del crédito y el retroceso del mercado inmobiliario,
este último afectado por la sobreoferta de propiedades y por la incapacidad de
numerosos deudores de continuar pagando las cuotas.
Mientras los precios de las viviendas
en los EEUU y otros países continúan descendiendo, los bancos norteamericanos
y europeos anunciaron pérdidas millonarias relacionadas con hipotecas "subprime".
Los títulos bursátiles en gran parte
del mundo han caído en picada y la reticencia de los bancos a prestar dinero
-incluso entre ellos mismos- ya exigió intervenciones inéditas de la Fed y
del Banco Central Europeo.
Según The Wall Street Journal,
"con la caída en los precios de las viviendas y el consiguiente aumento en las
tasas de morosidad se ha desatado una crisis comparable a algunos de los
mayores desastres financieros de los últimos 50 años".