La gobernadora de Alaska y candidata a la vicepresidencia por el Partido
Republicano, Sarah Palin, defendió, al aceptar la candidatura republicana a
la Vicepresidencia, el valor y la experiencia del candidato republicano, John
McCain, quien "sabe como ganar una guerra", frente a un candidato
demócrata, Barack Obama, que "puede dar un discurso entero sobre la guerra que
América está luchando sin usar la palabra victoria, excepto cuando habla de su
propia campaña".
Palin defendió también su propia experiencia política en Alaska, donde dijo
haber "reformado del todo el Gobierno para volver a ponerlo del lado de la
gente", en contraste con Obama que, dijo, "no ha aprobado nunca una ley
importante, ni siquiera una reforma".
Tras el discurso de Palin, y sin anuncio previo, McCain apareció en el escenario
y acompañó a su compañera de 'ticket' y a toda su familia, ante la emoción de
los delegados e invitados a la 39 Convención Nacional Republicana.
En un agresivo discurso con el que quiso responder todas los comentarios y
críticas a su nominación de los últimos días, Palin atacó insistentemente a
Obama destacando que "hay algunos candidatos que usan el cambio para promocionar
sus carreras y hay otros que, como John McCain, usan sus carreras para
promocionar el cambio".
Así, aseguró que cuando el candidato demócrata, al que reconoció como buen
orador, acaba sus discursos "y vuelve a casa, si no tiene que ir algún estudio
de televisión", lo que realmente queda es una persona que "quiere aumentar el
poder del Gobierno, sacarnos mas dinero y reducir la fuerza de Norteamérica
en un mundo peligroso".
Por eso, quiso advertir a todos los ciudadanos norteamericanos: "Sólo hay un
hombre en estas elecciones que realmente haya luchado por vosotros y ese es John
McCain".
Palin criticó también que "cuando
Estados Unidos necesita más energía, se opone a perforar, que cuando hay que
luchar por el rearme nuclear de algunos países él quiere encontrarse con ellos
sin precondiciones".
Un hombre, dijo de Obama, que cuando hay que pelear contra el terrorismo y
contra "la gente que hizo tanto daño" al país, él se preocupa de que alguien no les
está leyendo sus derechos".
Para rematar, señaló irónicamente
que la presidencia de los Estados Unidos "no se supone que es un viaje de
descubrimiento personal".
Pero además de para las afiladas críticas, que emocionaron al estadio, Palin
aprovechó su primer gran discurso para hacer lo que todo el mundo esperaba de
ella, que era explicar exactamente quién es. Se definió a sí misma como alguien
de fuera de "la élite de Washington" y del "establishment político" de
Estados Unidos, y rebatió las críticas de los que la atacan por su poca
experiencia en ese campo.
"Tengo una noticia urgente para esos periodistas y columnistas: yo no voy a
Washington a ganarme su reconocimiento sino para servir a la gente de este
país", afirmó, en un discurso en el que quiso darse a conocer como alguien
cercano al norteamericano medio.
¿Marketing o absurdo?
Para una mente entrenada en los
razonamientos estratégicos de la política exterior del Imperio USA, el discurso
de los candidatos presidenciales, tanto demócratas como republicanos, resulta
superficial y carente de lógica funcional.
En definitiva, si se extrae
conclusiones de esos discursos banales, impregnados de "emoción personal", se
concluye que: Obama quiere hacer lo mismo que MacCain, pero con
democracia, antimilitarismo y "multilateralidad", mientras que los republicanos
quieren hacer lo contrario.
En resumen, y tal como están
planteados los ejes centrales del "debate" (la seguridad y la guerra primando
sobre cualquier otra cuestión), el triunfo de uno u otro candidato en noviembre
va a depender exclusivante de cuantos estadounidense estén por la "guerra y
el militarismo" (MacCain) y cuantos estén por la "paz y la democracia"
(Obama).
El que conquiste la mayoría
entre esos dos ejes antitéticos, será el presidente de EEUU.
Parece perverso y absurdo: Pero
ese es el marketing electoral que hoy compra la decadente sociedad imperial de
EEUU.
En otras palabras, triunfó el
Imperio de Homero Simpson.