La crisis financiera que acaba de cumplir su primer aniversario debería haber
terminado ya hace tiempo, según las previsiones que autoridades y analistas han
lanzado durante todo este tiempo. Sin embargo, el panorama es justamente el
contrario. No hay ningún indicio de mejoría, sino que los indicadores apuntan a
un nuevo deterioro después de la cierta tregua vivida esta primavera. Y los
expertos más prestigiosos apuntan a que la situación va a empeorar todavía
bastante más hasta que se vea la luz al final del túnel, cosa que no esperan
antes de 2010 como mínimo.
Por Eduardo Segovia -
Cotizalia
Las evidencias están por todas partes: cada vez más bancos están endureciendo
las condiciones para conceder préstamos en EEUU, según la última encuesta de la
Fed; esta contracción del crédito (credit crunch) se ha extendido de las
hipotecas de baja calidad a todos los préstamos a empresas y familias; el
crecimiento de la masa monetaria -el dinero en circulación- se ha estancado; y
los derivados de tipos de interés anticipan mayores subidas del precio que se
cobran los bancos por prestarse dinero en el interbancario para los próximos
meses.
"Los problemas van a agravarse conforme se acerque el final del año por la
cantidad de deuda que tienen que refinanciar los bancos en diciembre", explica a
Bloomberg Stuart Johnson, gestor del gigante británico Resolution. Esta cantidad
se cifra en 88.000 millones de dólares en EEUU. Para España no hay cifras
oficiales, pero algunas fuentes cuantifican los vencimientos de deuda totales
para 2008 en unos 80.000 millones de euros.
Thomson añade que hay grandes sospechas de que los bancos siguen ocultando
pérdidas, algo que comparte aquí la AEB (Asociación Española de Banca), que ha
pedido reiteradamente a las autoridades que obliguen a las entidades a revelar
todos sus quebrantos para que se pueda restablecer la confianza en los mercados.
Hasta ahora, las pérdidas y amortizaciones reconocidas por la banca en activos
de crédito se elevan a 504.000 millones de dólares.
"Una recesión más severa"
La prestigiosa firma de análisis Capital Economics, en un informe del 19 de
agosto al que ha tenido acceso El Confidencial, concluye que "esta contracción
del crédito puede convertirse en un importante freno para la actividad y
sospechamos que la economía caerá en una recesión más severa ahora que el
impulso de los estímulos fiscales se ha desvanecido". Mañana se conocerá la
revisión del PIB del segundo trimestre de EEUU, para la que se prevé una mejora
hasta el 2,7% desde el 1,9% inicialmente estimado precisamente por el impacto de
los cheques de 600 dólares enviados a los contribuyentes (medida similar a los
400 euros de Zapatero).
Esta firma detecta señales de recesión en otros muchos indicadores de la
economía: a su juicio, el consumo caerá en el tercer trimestre; la inversión
empresarial ya está reduciéndose; el déficit comercial se ampliará de nuevo por
el fortalecimiento del dólar; la divisa norteamericana seguirá disparada; y el
desempleo continuará subiendo. Los únicos elementos positivos que encuentra son
una estabilización de las ventas de vivienda y la moderación de la inflación en
respuesta a la caída de las materias primas. En la zona euro, la economía se
contrajo el 0,2% en el segundo trimestre, con una contracción en Alemania del
0,5% y un crecimiento del 0,1% en España.
Sin esperanza hasta 2010
Capital Economics no está sola. El premio Nobel Myron Scholes ha afirmado que
"la crisis no ha terminado y no estoy totalmente seguro de cuándo lo hará". Alan
Greenspan, el mítico anterior presidente de la Fed, ha dicho que una forma de
medir el fin de la crisis es el diferencial sobre el Libor (la referencia que se
usa en EEUU, equivalente a nuestro Euribor) que exigen los bancos por prestar en
el interbancario. Este diferencial se encuentra en la actualidad en 78 puntos
básicos (0,78 puntos porcentuales) y los mercados de futuros indican que
alcanzará los 85 a fin de año. Estos mercados no esperan que dicho diferencial
vuelva a 25 puntos básicos antes de junio de 2010, y eso tampoco es la
normalidad exactamente: esta prima se ha situado como media en 11 puntos básicos
en los últimos 10 años.
Así pues, es muy posible que lo peor esté todavía por venir, lo que crea un
entorno muy complicado también para los inversores, con una bolsa que se resiste
a hundirse del todo pero que tampoco es capaz de recuperar mínimamente. La
mayoría de los profesionales recomiendan invertir en deuda pública de aquí a fin
de año, porque piensan que se puede repetir el fenómeno del año pasado, cuando
los temores en el sector financiero llevaron a los inversores a refugiarse
masivamente en los activos más seguros, lo que provocó el mayor rally de fin de
año en los bonos desde el año 2000.