l jueves, la Unión Europea informó que el Producto Interno
Bruto de la zona euro en el segundo trimestre se contrajo 0,2% respecto al
primero. Se trata de la primera caída en los 15 países que usan el euro desde
inicios de los años 90.
Ahora cuatro de las cinco mayores economías del mundo,
incluyendo Estados Unidos, la zona euro, el Reino Unido y Japón, están cerca de
entrar en recesión. En EE.UU., asimismo, el Departamento del Trabajo anunció que
la inflación alcanzó su nivel más alto en 17 años, al acumular un alza de 5,6%
en los últimos 12 meses.
El panorama constituye un brusco cambio de tendencia para
muchas empresas, economistas e inversionistas quienes a principios de año
esperaban que la crisis crediticia e inmobiliaria en EE.UU. no mermara el
crecimiento global.
Riesgo para los emergentes
El deterioro de la economía global complica la situación de los
mercados emergentes, en un momento en que la mayoría de los bancos centrales
están abocados a subir las tasas de interés para combatir las presiones
inflacionarias. Los bancos centrales de México, Chile y Colombia, por ejemplo,
están en medio de un ajuste monetario a pesar de una desaceleración en la
economía. Aunque el alza de las tasas es una poderosa herramienta para reducir
la inflación, tiende a frenar el crecimiento en momentos en que las mayores
economías del mundo podrían caer en recesión.
"La economía global muestra signos de agotamiento en medio de
una creciente desaceleración de Estados Unidos a Europa Occidental y Japón",
escribió el economista de J.P. Morgan David Hensley en una nota a sus clientes.
El enfriamiento, añadió, "está trasladándose a las economías emergentes".
El jueves, Brasil anunció que las ventas minoristas avanzaron a
su menor ritmo en más de un año. La semana pasada, Taiwán reportó cifras de
exportaciones para julio que estuvieron por debajo de las expectativas.
Asimismo, un estudio mensual realizado entre los gerentes de compras chinos
indicó que la actividad fabril disminuyó en julio por primera vez en los tres
años que se realiza el informe.
"Todas las regiones del mundo con la excepción de Medio Oriente
y el Norte de África — que se benefician de los altos precios del petróleo —
experimentarán una desaceleración este año", dijo Global Insight , una firma
estadounidense de pronósticos en un informe reciente. La consultora proyecta una
caída de la economía mundial desde un nivel de 3,9% en 2007 — cuando contó con
el estímulo de una Europa resistente y unos mercados emergentes en auge— a 3,2%
en 2008. J.P. Morgan prevé un crecimiento global de 1,8% para 2008, comparado
con el 2,2% previsto en abril. El banco estadounidense de inversión anticipa una
expansión de 3,9% para este año en América Latina, la que descendería a 3,6% en
2009.
Se nubla el panorama
Varios factores explican el empeoramiento del panorama
económico.
El auge de las materias primas ha representando un shock para
muchos hogares y negocios en los países desarrollados. Mientras tanto, varios
mercados —como España, Irlanda y el Reino Unido— están sufriendo una crisis
inmobiliaria al igual que una restricción del crédito importada desde Estados
Unidos. El estancamiento estadounidense está afectando otras economías porque la
producción estadounidense todavía representa más de una cuarta parte de la
actividad global.
El miércoles, Japón anunció que su PIB se contrajo a una tasa
anualizada de 2,4% entre abril y junio, el peor desempeño en siete años.
El Reino Unido, por su parte, podría enfrentar su primera
recesión en 15 años. Las ventas minoristas declinaron 0,9% en julio respecto al
año pasado mientras que la producción fabril cayó 1,3%, frente a julio del año
pasado, y los precios de la vivienda bajaron 9% en el mismo lapso. "El próximo
año será difícil, con inflación alta y sin grandes cambios en la producción",
señaló el miércoles Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra.
Pocos lugares son un ejemplo más claro de la crisis global que
Gran Bretaña, que ha sufrido los estragos simultáneos de una crisis
inmobiliaria, la contracción del crédito y el alza en los precios de los
commodities.
En Inglaterra y Gales, 3.560 compañías cayeron en bancarrota en
el segundo trimestre, 15% más que en el mismo período del año pasado, según
cifras oficiales.
Cains Beer Co., de Liverpool, ha visto una reducción de
ingresos en sus 100 pubs, debido a un menor gasto del consumidor y un incremento
en sus costos producto del alza en los precios de las materias primas. La
empresa fundada hace 150 años ha debido hacer frente a un aumento del 40% en el
costo del aluminio que utiliza para las latas de cerveza en los últimos dos
años. El Banco de Escocia, el banco de Cains, informó el 7 de agosto que no va a
extender más crédito y Cains se vio obligada a entrar en un proceso de
"administración", en el que está obligada a vender activos para pagar a los
acreedores.
Los ingleses hasta sueñan con la crisis, según un reporte
publicado el martes por la cadena de hoteles baratos Travelodge. Por primera vez
en sus tres años de existencia, el sondeo halló que la cuarta pesadilla más
frecuente es económica: no tener dinero, estar desempleado o quedarse sin hogar.
El primer ministro, Gordon Brown, y su jefe del Tesoro, Alistair Darling, ocupan
el tercer y décimo lugar, respectivamente, como los personajes más frecuentes de
las pesadillas.
Algunas de las grandes economías de Europa todavía tienen una
base manufacturera importante que se está viendo afectada por los altos precios
de las materias primas y la fortaleza del euro. El descenso del desempleo en
Europa ha revivido el poder sindical, aumentando los sueldos de los trabajadores
en respuesta al alza de precios, lo que podría añadir combustible a la
inflación.
El Banco Central Europeo está más preocupado por la inflación
que la Reserva Federal en EE.UU. y elevó en julio su tasa de referencia en un
cuarto de punto porcentual para dejarla en un 4,25%. Durante la crisis
crediticia, el BCE no alteró las tasas mientras la Fed las rebajó agresivamente.
Esas tasas más altas están también pesando sobre la economía europea.
La velocidad del deterioro en Europa tomó a muchas empresas por
sorpresa. Michelin SA, el fabricante francés de neumáticos, reconoció que no
pudo recortar su producción a tiempo para "compensar la gran reducción en el
mercado, que fue rápida y brusca".