(IAR Noticias)
12-Agosto-08
La economía estadounidense, afectada por el enfriamiento del
consumo y el debilitamiento de la economía global, se dirige hacia un final de
año poco placentero.
Por Kelly Evans -
The Wall Street Journal
El patrón de crecimiento que está emergiendo este año —una
primera mitad mediocre seguida de una segunda mitad aún más débil— es el opuesto
a lo que buena parte de los analistas habían dicho hace algunos meses. "Ahora
creemos que la debilidad económica en Estados Unidos probablemente empeorará",
dijo el presidente ejecutivo de American Express Co., Kenneth Chenault, el mes
pasado durante la presentación de los resultados de la compañía, que defraudaron
las expectativas de los analistas.
En las últimas semanas, los economistas han corregido a la baja
sus previsiones de crecimiento. "Estamos al borde de una nueva desaceleración en
el crecimiento", advirtieron economistas de Goldman Sachs, notando que es
probable que haya una contracción del consumo en EE.UU. en la segunda mitad de
año y que "el riesgo de que la debilidad de la demanda global llegue a las
costas de EE.UU. está claramente aumentando".
Las familias estadounidenses están sufriendo ante despidos
masivos, salarios estancados, la reducción en el valor de sus casas y menos
acceso al crédito. El programa de estímulo económico del gobierno, que tenía la
intención de darles a los estadounidenses una inyección de dinero a mitad de
año, parece no haber podido evitar una recesión. Los pagos coincidieron con un
alza del precio de la gasolina, por lo que una parte de los cheques fue
absorbida por los surtidores de las estaciones de servicios. Hasta ahora, casi
todo el dinero parece haber ido a ahorros y al pago de deudas, más que al
consumo.
"El globo está perdiendo aire rápidamente", dice Brian Bethune,
economista de Global Insight, una firma de pronósticos económicos. "Los
consumidores están tirando la toalla".
Las ventas minoristas de julio en EE.UU. fueron menores a las
esperadas en muchas cadenas de tiendas, una señal de que el aumento en las
ventas de mayo y junio, impulsadas por el programa de estímulo, se está
evaporando. Talbots Inc., Kohl's Corp., y Gap Inc. son algunas de las cadenas
que mostraron caídas de más 10% en sus ventas el mes pasado.
Precaución
A las tiendas de descuento, como Wal-Mart Stores Inc. y Costco
Wholesale Corp., les fue mejor, pero el presidente de Wal-Mart en Estados
Unidos, Eduardo Castro-Wright, advirtió que el consumo podría desacelarse: "Con
el fin de los cheques de estímulo, sabemos que los consumidores están gastando
con más precaución", dijo.
El consumo en EE.UU. está a punto de debilitarse justo en un
momento en el que también se está frenando un indicador fundamental para
compensar la floja demanda local: el crecimiento de las exportaciones. El gran
salto en el volumen de exportaciones, que sumado a una menor demanda de
productos importados, aportó 2,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en
EE.UU. en el segundo trimestre de este año, su mayor contribución en casi tres
décadas. Sin esa contribución, la economía del país habría caído 0,5%.
El mes pasado, la encuesta de condiciones económicas regionales
llevada a cabo por la Reserva Federal, el banco central de EE.UU., encontró que
productores de todo el país estaban preocupados por el debilitamiento de la
demanda externa. En los alrededores de Chicago, las compañías exportadoras
"notaron recientemente un enfriamiento en el ritmo de crecimiento, especialmente
en la demanda de Europa". Las industrias del área de Boston indicaron que "el
crecimiento de la demanda extranjera podría estar frenándose", mientras que en
Dallas algunas empresas también citaron expresamente "la menor demanda en Europa
Occidental". Norbert Ore, un ejecutivo de Georgia-Pacific Corp. que también
dirige una encuesta mensual sobre la actividad industrial en EE.UU., dijo que la
caída en las exportaciones es "el mayor riesgo que enfrentamos como sector
económico".
"En general, parece que el sector manufacturero ha logrado
evitar el giro negativo, pero si las exportaciones se derrumban, esa situación
cambiaría dramáticamente", dijo Ore. "Existe el temor de que si la demanda
desaparece, esas industrias se desbarrancarían rápido", agregó.
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet,
mantuvo las tasas de interés la semana pasada en 4,25%, y dijo que, aunque
seguía preocupado por mantener bajo control la inflación de la zona euro, los
últimos datos económicos sugerían un crecimiento más lento.
Japón, mientras tanto, podría estar ya ahora en recesión. Los
datos de crecimiento del segundo trimestre, que serán anunciados mañana,
probablemente mostrarán que la segunda economía más grande del mundo perdió algo
de tamaño entre abril y junio.