(IAR Noticias)
05-Agosto-08
Inversionistas y fondos cruzan otra frontera: mercados a futuro de mineral de
hierro, pollo y aceite.
Por Ianthe Jeanne Dugan -
The Wall Street Journal
Mientras Washington intenta combatir la especulación en los
mercados de alimentos, combustible y metales, Wall Street está desarrollando
nuevas maneras de conseguir dinero.
En mayo, Credit Suisse Group y Deutsche Bank AG empezaron a
ofrecer inversiones en mineral de hierro, un componente del acero. La
explotación del mineral de hierro es muy común —se extraen alrededor de un
millón de toneladas al año—, pero no se negocia en una bolsa de futuros. Por
ello ha sido casi imposible para los especuladores apostar respecto a la
evolución de su precio.
Los bancos de inversión fueron inundados por operadores
interesados en el negocio del mineral de hierro, que funciona como los contratos
de futuro. En sólo dos meses, inversionistas y fondos de cobertura asumieron una
exposición nocional (el valor total de los contratos) en mineral de hierro de
US$500 millones —alrededor de 2,7 millones de toneladas—, convirtiendo al
mineral en uno de los mayores mercados de materias primas en surgir de la noche
a la mañana.
El nuevo mercado muestra lo difícil que será para los gobiernos
controlar la especulación en los mercados de materias primas. Este tipo de
operaciones se está extendiendo a una gran cantidad de otros productos —desde el
pollo a la gasolina para aviones— que hasta ahora habían permanecido fuera del
alcance de los inversionistas, porque no se negociaban en los mercados de
futuros. También se ofrecen para commodities que ya se comercializan en bolsas
globales, como el crudo, el maíz y el café.
A través de Goldman Sachs Group Inc., los clientes pueden
invertir en aceite de palma y otros componentes de los biocombustibles. Deutsche
Bank está negociando contratos de rutenio, un metal poco conocido usado en las
plumas estilográficas. Deutsche Bank también es una de las firmas que está
empezando a negociar contratos de rodio, usado en los adaptadores catalíticos.
Se están preparando también contratos en litio y metales
"raros", incluyendo componentes de los vehículos eléctricos e híbridos. Una
lista de Credit Suisse parece un libro de texto de química: alúmina, cobalto,
molibdeno, ferrocromio y vanadio. "El modelo es prácticamente ilimitado",
asegura Kamal Naqvi, un ejecutivo de Credit Suisse en Londres que ayudó a crear
la nueva plataforma tras unirse al banco el año pasado. Sólo en julio, Credit
Suisse recibió un pedido de productores de chapa de madera, pollo y fertilizante
de potasa para crear contratos similares.
Algunos funcionarios gubernamentales se han mostrado alarmados
por el aumento de las inversiones por parte de grandes instituciones, como los
fondos de pensiones y los fondos de las universidades, que han invertido dinero
en commodities ligados a índices que monitorean los mercados de futuros. Las
grandes instituciones tienen ahora alrededor de US$260.000 millones en materias
primas, comparado con US$13.000 millones hace cinco años, dijo recientemente al
Congreso estadounidense Michael Masters, director de un fondo de cobertura.
Estos "especuladores de índices", testificó, estaban haciendo
subir los precios del petróleo y otros recursos naturales. Varios senadores
concurrieron, respondiendo con propuestas de leyes que limitarían los productos
que los inversionistas pueden tratar como commodities pero que no tienen
intención de comprar realmente.
Muchos economistas e inversionistas están en desacuerdo con
estas propuestas legislativas, y atribuyen los altos precios de las materias
primas a la demanda de las economías emergentes y al estancamiento de la
producción. Con frecuencia, señalan al hierro como prueba. A pesar de que no ha
sido negociado en bolsas de futuro, su precio ha aumentado en el último año. El
precio que los fabricantes de acero pagan a las minas australianas, por ejemplo,
se ha casi duplicado. "No es que el flujo del dinero no tenga un impacto",
sostiene Naqvi, el ejecutivo de Credit Suisse. "Pero el impacto de ese flujo es
menor que el de las expectativas del mercado acerca de la realidad física de la
oferta y la demanda". Las leyes previstas, dicen los inversionistas y los
banqueros, están teniendo un efecto no deseado de ayudar a estos nuevos
mercados, cosa que preocupa a algunos críticos.
En junio, Masters urgió al Congreso estadounidense a investigar
los contratos de mineral de hierro y similares, argumentando que podrían ayudar
a los inversionistas a comprar recursos naturales, retenerlos y luego venderlos
cuando su precio suba.
"No entendió nuestro producto", dijo Naqvi. "No existe ningún
requisito para recibir inventarios físicos en ningún momento, así que no existe
incentivo para retener activos físicamente".
Estos instrumentos tienen implicaciones profundas sobre cómo
fluye el dinero hacia los commodities. Antes, si alguien quería obtener
ganancias del mineral de hierro, podía comprar acciones en una mina, pero no en
los activos en sí mismos. Ahora eso ha cambiado.