En un informe revelado por la prensa estadounidense, el Pentágono se fija una
estrategia a largo plazo de "luchas irregulares", en lugar de "guerras
convencionales", como las que se libraron en el siglo XX contra el comunismo o
el nazismo.
"Irak y Afganistán siguen siendo
los frentes centrales en esta batalla, pero no podemos perder de vista las
implicaciones que supone un conflicto duradero, episódico, con varios frentes y
multidimensional, más complejo y diverso que la confrontación contra el
comunismo en la guerra fría", señala el documento.
En la nueva Estrategia Nacional de
Defensa se sostiene que ganar las guerras de Irak y Afganistán no "supondrá una
victoria" en sí misma, y que el verdadero reto al que se enfrenta Estados Unidos
es una "larga guerra" contra la "amenaza del terrorismo", calificada de
"conflicto irregular".
El documento, difundido el jueves
por la prensa estadounidense, es considerado como la "hoja de ruta" del
Pentágono, propone complementar las acciones militares con iniciativas
diplomáticas, y se fija como objetivo principal de las fuerzas militares
de EEUU la de preparar a las naciones aliadas para que "se gobiernen y
defiendan por sí mismas".
El informe, que será utilizado por
el presidente para presentar su estrategia militar al Congreso, señala como
prioritario el "esfuerzo para comprender y tratar los problemas que
normalmente subyacen en el corazón de las insurgencias".
Después de siete años de ocupación militar en Afganistán y cinco en Irak, el
Pentágono quiere modificar la estrategia de lucha contra células "terroristas"
pasando de las acciones militares a la colaboración con fuerzas y grupos
locales. "Los esfuerzos militares para capturar o matar a terroristas se
deberían subordinar a medidas para promover la participación de grupos
locales en programas económicos y de gobierno", subraya el documento.
"Por este motivo, se puede
argumentar que el componente más importante de la lucha contra los extremistas
violentos no es la batalla en la que nosotros nos involucramos personalmente,
sino cómo ayudamos a nuestros aliados a defenderse y organizarse",
precisa el texto.
En la nueva estrategia esbozada se proyecta una larga temporada de "luchas
irregulares", en lugar de "guerras convencionales", como las que se libraron
en el siglo XX contra el comunismo o el nazismo.
Para una guerra efectiva contra el
"terrorismo internacional" el Pentágono solicita que el Gobierno de EEUU
establezca alianzas estrechas con países hasta hace poco considerados
"enemigos", como China o Rusia.
Las "guerras futuras"
En
un informe titulado Quadrennial Defense Review
publicado en febrero de 2006 el Pentágono
ya advertía que los futuros
desafíos vendrán más probablemente de adversarios como la "red Al Qaeda" que de
naciones armadas de manera convencional.
''Esta
guerra requiere que las fuerzas armadas de Estados Unidos adopten enfoques
indirectos y no convencionales'', señalaba.
"En la
actualidad, Irak y Afganistán son campos de batalla cruciales, pero la
lucha se extiende mucho más allá de sus fronteras''.
''Con
sus aliados y socios, Estados Unidos debe estar preparado para pelear esta
guerra en muchos lugares de manera simultánea por algunos años'', precisaba
el informe.
El
documento planteaba la creación de un mayor número de fuerzas especiales
que pudiesen operar en cualquier parte del mundo con rapidez y en secreto.
Entre
sus propuestas ya figuraba un aumento para el 2007 de 15 por ciento en los
efectivos de las Fuerzas de Operaciones Especiales, que en el 2006 ascendían
a 53.000 hombres.
Los
batallones de las Fuerzas Especiales del Ejército serán aumentados en un tercio,
y el cuerpo de Marines establecerá por primera vez un comando de operaciones
especiales, señalaba el informe.
También
hablaba de asegurar mejor inteligencia y más aviones no tripulados que puediesen
emprender operaciones de espionaje y ataque en diferentes escenarios .
Se preveía destinar más soldados a operaciones de guerra psicológica, y se crearían
unidades especiales que pudiesen rastrear e inutilizar armas nucleares.
Las
unidades de operaciones psicológicas y de asuntos civiles del comando se
incrementarían en 3,700 hombres, es decir el 33 por ciento.
Una gran
inquietud se manifestaba en el informe por el creciente peligro de armas de
destrucción masiva en manos de los llamados estados ''parias'' o grupos
terroristas.
El
Comando Estratégico de Estados Unidos recibió entonces, la tarea de crear una sede de
fuerzas conjuntas ''para la eliminación de armas de destrucción masiva y el
comando y control inmediato de fuerzas para ejecutar esas misiones'', señalaba el
informe.
Asimismo
el documento del Pentágono anunciaba un incremento de las fuerzas especiales, y
reforzamiento de la CIA en operaciones de rastreo de "terroristas" de
alto espectro ejecutadas a escala global.