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La Administración Bush al rescate. |
Este martes, las bolsas europeas
caían a su mínimo histórico de tres años ante la debilidad de los grandes
pulpos del sector financiero golpeados por la crisis subprime.
El índice DJ Stoxx de bancos europeos
caía un 2,3 por ciento. Deutsche Bank perdía un 2,8 por ciento, RBS un 3,4 por
ciento y UBS un 3,5 por ciento.
"Las condiciones son malas y es posible que siga el espiral bajista si se
intensifica la situación de los bancos en EEUU", dijo a Reuters Stefan de
Schutter, gestor activos de Alpha Trading en Francfort.
La francesa Natixis cedía un siete por ciento después de que Citigroup recortara
el precio objetivo del valor un 16 por ciento y reiterara su recomendación de
"vender".
En la bolsa de Tokio, el Nikkei
cayó a su nivel más bajo en tres meses como consecuencia del temor de los
inversores a que más bancos estadounidenses terminen colapsando.
El índice Nikkei para los 225 principales valores de la Bolsa de Tokio
retrocedió 255,6 puntos, un 1,96 por ciento, para cerrar en 12.754,56 unidades.
El Topix, más amplio, perdió 27,6 puntos, un 2,16 por ciento, para situarse en
1.253,12 enteros.
El lunes, en Wall Street, las
acciones abrieron al alza pero rápidamente cayeron y se mantuvieron a la baja a
medida que los inversionistas se preguntaron cuántas firmas más pueden estar
al borde de un colapso debido a sus malas inversiones en créditos.
El Promedio Industrial Dow Jones, que
alcanzó avances de tres dígitos al inicio de la sesión terminó a 45,35 puntos
a la baja, en 11.055,19 puntos, perdiendo terreno por las importantes caídas
de sus componentes bancarios.
Citigroup cayó 6%, J.P.
Morgan Chase se hundió 4,4% y Bank of America cayó 7%. El S&P bajó
0,9% a 1.228,30 presionado por una caída de 4,9% en su sector financiero.
Los precios del crudo se mantuvieron el lunes en la línea de los US$145,18
el barril.
La decisión de los reguladores de
intervenir a IndyMac Bancorp, dio lugar a largas filas de
"ahorristas" que buscaban retirar su dinero de las sucursales del banco el
lunes.
Los "inversionistas" (especuladores
bursátiles) descreen de la efectividad de la Reserva Federal y del gobierno para
rescatar a las entidades en problemas en momentos en que otros gigantes
financieros están al borde de la iliquidez.
Después del colapso de Bear Sterns, Fannie Mae, Freddie Mac e Indy Mac, la pregunta que más se
escuchaba el lunes en Wall Street era: ¿cuál es el próximo?.
De acuerdo con algunos medios del
sector hay cerca de 90 bancos que "están en problemas".
Pese al "salvataje" anunciado por la Reserva Federal y el Tesoro y la emisión de
obligaciones por 3.000 millones de dólares de Freddie Mac, sus acciones cerraron
el lunes en Wall Street con una baja de 14,71% a 6,61 dólares, y las de Fannie
Mae cedieron 7,41%, a US$ 9,49.
Ante el rumor de nuevas quiebras el
pánico se apoderó de los "inversores", afectando a las acciones
en casi todos
los bancos y finacieras más importantes.
Entre ellos, Washington Mutual perdió
31,31% Wachovia, 13,08%, y National City, 24,53%. Entre los bancos de negocios,
Lehman Brothers bajó 4,37% Morgan Stanley, 7,14%, y JPMorgan,
el 3,80%.
El pánico bursátil llegó a tales
extremos que la cadena de televisión CNN recomendaba el lunes a sus televidentes
que fueran a sus bancos y preguntaran si sus depósitos están asegurados.
Nuevas versiones indican que esta semana JPMorgan, Merrill Lynch y
Citigroup anunciarán nuevas pérdidas cuando divulguen los resultados de
sus respectivos segundos trimestres.
Estas tres entidades ya han
registrado quiebras por un total de US$ 73.000 millones. Goldman Sachs
también está prediciendo recortes en los dividendos del Sun Trusts Banks Inc,
Comerica Inc. y del Bank of America.
El especulador internacional, George
Soros, alimentó la incertidumbre al afirmar que Fannie Mae y Freddie Mac
enfrentan una crisis de solvencia y que sus problemas no serán los últimos
que registrará la debacle financiera que está viviendo Wall Street.
"Ésta es una crisis financiera muy seria, es la crisis financiera más seria de
nuestra época", afirmó Soros a Reuters. "Es un sueño pensar que uno tendrá este
tipo de crisis sin que la economía se vea afectada", añadió el aventurero
sionista internacional.
El fin de semana que pasó, en un
intento desesperado por salvar a la banca imperial (los gigantes financieros) de
Wall Street, la Reserva Federal y la Casa Blanca ya lanzaron un nuevo
"rescate estatal" de las entidades quebradas para evitar un colapso
generalizado proyectado a escala global.
La deuda de ambas entidades
alcanza los US$ 5,3 billones en obligaciones relacionadas con hipotecas.
Entre ambas "garantizan" (o garantizaban) casi la mitad de los US$ 12
billones invertidos en el mercado hipotecario estadounidense.
La medida anunciada por la Reserva Federal repite un plan de emergencia para
salvar del colapso al gigante financiero Bear Stearns, aplicado por el banco
central en marzo, cuando abrió su ventanilla de descuento a los bancos de
inversión por primera vez desde la Gran Depresión de los años 30.
No obstante, las medidas anunciadas
no alcanzaron para calmar la "ansiedad" paranoica de los especuladores asustados
por todo tipo de rumores sobre el colapso bancario y el conflicto con Irán en
Medio Oriente.