Los nuevos ensayos misilísticos de
Irán en el Golfo Pérsico, las advertencia de EEUU e Israel y los rumores de
acciones militares militares inminentes contra las usinas nucleares de Teherán,
ya están produciendo un efecto demoledor sobre los mercados petroleros.
La gran nación islámica del Medio
Oriente exporta de 2,4 millones de barriles por día a los mercados
internacionales y alrededor de un 60 por ciento del crudo iraní es embarcado
a Asia, mientras el excedente es enviado mayormente a Europa.
Los principales clientes de Irán
son Japón, China e India, tres economías centrales del actual modelo capitalista
global.
Japón es el mayor comprador del
crudo iraní, aunque recortó las importaciones del segundo trimestre en casi
un 40 por ciento, o 240.000 barriles por día desde el trimestre anterior, a
385.000 barriles por día.
La mayor refinadora del país,
Nippon Oil, informó en marzo que reduciría las compras iraníes debido a
riesgos geopolíticos.
Por su dependencia petrolera a
Irán, Japón llamó a las potencias mundiales a ser "prudentes" con las sanciones
que impondrían a Irán por rehusarse a suspender su programa nuclear.
China, por su parte, importó 339.000 barriles por día de crudo de Irán en el segundo trimestre,
y se propone desarrollar el yacimiento iraní Yadavaran de 2.000 millones de
dólares.
En tercer orden de importancia, India importa 230.000 barriles por día de crudo
iraní. Desde fines del 2009, Irán abastecerá de gas natural licuado (LNG) por 25
años tras lograr un acuerdo de 22.000 millones de dólares.
India busca participación en el campo petrolero iraní Yadavaran y ha recibido una propuesta
de un proyecto de 7.000 millones de dólares para transportar gas iraní a través
de Pakistán hacia la India.
El objetivo señalado porTeherán
consiste en levantar a China como el primer comprador de su petróleo y gas, en
lugar de Japón, y China, que considera que sus importaciones energéticas
procedentes de Irán son esenciales para su crecimiento económico, ya anunció que
se opondría a toda decisión de sanción por el Consejo de Seguridad.
Por su parte la India, contra la voluntad
estadounidense, refuerza también a grandes pasos sus vínculos con Irán, en
particular, en un proyecto de oleoductos.
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Inversiones en Irán: Gran riesgo
político para la empresa energética francesa Total |
Hasta ahora, las amenazas de
Washington de sanciones en contra de los inversores extranjeros en el
sector energético de Irán, que posee la segunda mayor reserva mundial de crudo y
gas, fueron relativamente ignoradas.
La nueva escalada militar en el Golfo Pérsico ya registró su primera señal
el el mundo de los grandes negocios energéticos: Luego de los ensayos militares
iraníes y de las advertencias de EEUU al régimen de Teherán, el presidente
de la gigante energética francesa Total dijo que la empresa no invertirá en Irán
porque es muy "riesgoso" desde el punto de vista político.
La compañía había estado planeando el desarrollo del enorme campo gasífero de
South Pars, pero su director ejecutivo, Christophe de Margerie, le dijo al
diario británico The Financial Times que no seguiría adelante con el
proyecto.
Recientemente Estados Unidos ha aumentado la presión para imponer sanciones más
duras al gobierno iraní y a las compañías que hacen negocios con él.
Según la
BBC, Total era el último grupo energético occidental que había
considerado seriamente invertir en las enormes reservas de gas de Irán.
Se estima
que la decisión de Total puede influir sobre
Royal Dutch Shell, el otro gigante que mantiene acxuerdos enegéticos con Irán.
Royal
Dutch Shell adquiere 100.000 barriles por día de crudo de Irán, y
busca invertir en la planta iraní de gas natural licuado con la española Repsol
que consume 80.000 barriles por día de crudo de Irán.
Total de Francia importa 80.000 barriles por día de crudo de Irán, invirtió
fuertemente en el sector petrolero y gasífero de Irán, está operando en los
campos petroleros Sirri, Doroud y Balal
,
y espera invertir en la planta iraní de gas natural licuado.
Irán es también el segundo
productor de petróleo más importante de la OPEC, después de Arabia Saudita,
y posee alrededor de un 10% de las reservas petrolíferas mundiales. Irán tiene a
su vez las segundas reservas mundiales de gas natural después de Rusia.
Además de enorme influencia en el
mercado petrolero Irán es una pieza clave en el gran tablero de la guerra por el
control geopolítico y energético mundial entre EEUU y Rusia: Frente a sus costas
del estrecho de Ormuz transita diariamente cerca del 40% de todo el petróleo que
se consume en el mundo.
Irán es una llave estratégica para
el dominio y control militar de la región del Golfo Pérsico y del llamado
"triángulo petrolero" (Mar Negro-Mar Caspio-Golfo Pérsico): Por su posición
geopolítica respecto del estrecho de Ormuz, Irán juega un protagonismo esencial
para el dominio y control geopolítico militar de esta estratégica y vital
región.
Esta situación, coloca al
conflicto EEUU-Irán con un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz) en un detonante
estratégico potencial de los acontecimientos que se aproximan en el entramado de
la economía capitalista a escala global.