Un informe
publicado por The New York Times revela que EEUU y la Unión Europea avanzan
hacia un acuerdo de intercambio de datos confidenciales orientado a cimentar un
frente común de "guerra contraterrorista" sobre la base de información
actualizada al instante en ambos lados del Atlántico.
EEUU y la Unión Europea
están cerca de completar un acuerdo que permitirá reforzar las leyes
"antiterroristas" y el rol de las agencias de seguridad para obtener
información privada -como operaciones con tarjetas de crédito, búsquedas de
Internet o itinerarios e historias de viaje- de todos los habitantes de uno y
otro lado del océano Atlántico.
Ambas partes -según el
Times- han pactado que sólo funcionarios autorizados accederán a ese
tipo de información personal, que sólo podrá procesarse si hay garantías de
privacidad. Pero discrepan sobre el acceso a los tribunales en caso de uso
ilegítimo o dañino de tales datos, ya que Estados Unidos niega esa defensa a los
extranjeros.
Un informe sobre las
conversaciones en poder de The New York Times revela que las discusiones están
muy adelantadas, y que en la elaboración del proyecto trabaja desde
febrero de 2007 un grupo conjunto de alto nivel que, por el lado europeo,
depende del comisario de Justicia, Libertad y Seguridad, Jacques Barrot.
Entre los puntos más
polémicos se encuentran los medios para garantizar la privacidad de los
ciudadanos y las indemnizaciones para el caso de violación de las normas que
regulan ese derecho.
Analistas citados por el Times creen que, si se firma un tratado así, sería un
triunfo de los sectores más conservadores que, sobre todo después de los
atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, consiguieron notables avances
del espionaje estatal sobre la vida de las personas.
Lo que provocó en los
últimos tiempos condenas de muchas organizaciones civiles contra estos
métodos invasivos de la privacidad.
El eventual acuerdo, según
con un informe internacional obtenido por el diario neoyorkino, también
significaría un triunfo para los funcionarios estadounidenses que impulsaron
la ofensiva "antiterrorista", quienes hasta ahora habían chocado con otras
posiciones en países de la UE.
Europa ha sido generalmente menos permisiva para que el Estado, y el sector de
negocios, pueda monitorear e intercambiar esos tipos de informaciones, consigna
el Times.
Los negociadores de ambas partes, que se están reuniendo desde febrero de 2007,
han acordado sobre un borrador que contiene 12 grandes temas.
En el pacto se establece que la Unión Europea puede pasar datos de sus
ciudadanos sospechados de "teroristas" a EEUU, y viceversa.
No obstante de ambos lados barajan que ciudadanos europeos podrían
demandar judicialmente al gobierno de EEUU por el uso de sus datos personales,
dice el informe publicado por el Times y supuestamente firmado por negociadores
del Departamento de Estado, Justicia y Seguridad Interior de EEUU y pares
europeos.
El acuerdo busca
aunar criterios y estrategias de intercambio de datos confidenciales entre ambos
lados del Atlántico y evitar conflictos como los creados por Washington a la
hora de exigir datos sobre los pasajeros que vuelan a EE UU o sobre
transferencias bancarias, como puso bruscamente de manifiesto el caso Swift.
Después del 11-S, Washington pidió a Bruselas datos sobre clientes de aerolíneas
y la información que reunía un consorcio llamado Swift sobre transferencias
bancarias.
Los investigadores de EE.UU. querían esa información para seguir la pista de
sospechosos. Pero muchos países europeos entonces objetaron ese pedido por
violar leyes de privacidad. Las disputas provocaron roces diplomáticos.
Europeos y estadounidenses
"buscan terreno común sobre privacidad y evitar la imposición de obligaciones
contradictorias a compañías privadas", como ocurrió con Swift, según revela en
The New York Times uno de los negociadores de EE UU, Stewart Baker, del
Departamento de Seguridad Interior.
El gobierno de George Bush y
el de la UE no han publicado nada sobre sus conversaciones, pero dijeron que
progresaban en un párrafo que apareció en una declaración conjunta firmada
cuando Bush se reunió este mes con líderes europeos en Eslovenia, concluye el
Times.