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Los biocombustibles como respuesta a la escasez de petróleo
alimentaron la crisis alimentaria. |
La Organización Social Oxfam situó a la producción de biocombustibles como
responsable de un 30% de la escalada del precio de los alimentos que ya desata
estallidos sociales en los países más pobres y protestas y huelgas que también se
extienden en los países más desarrollados.
Informe
IAR Noticias
Los datos decisivos la caída
generalizada de los mercados financieros y su efecto inmediato acechante: la
estanflación mundial (combinación de recesión con inflación), continúan
siendo -según coinciden la mayoría de los analistas- el derrumbe del dólar, la
escalada de los precios del petróleo y su impacto desestabilizador sobre los
precios de los alimentos a escala global.
La
escalada de los precios del petróleo y su incidencia sobre el costo de los
alimentos es visto por la mayoría de los especialistas como el desencadenante
clave de un proceso recesivo a escala mundial, cuyo inmediato emergente pueden
ser la desocupación masiva y reacciones sociales y sindicales con epicentro en
los países periféricos.
En este escenario, y según un
informe de Oxfam publicado este miércoles, los biocombustibles son
responsables por el 30 por ciento del incremento en los precios mundiales de los
alimentos, "empujando a millones de personas a la pobreza".
"La demanda de los países ricos
por más biocombustibles para su utilización en el transporte está provocando la escalada de la
producción y la inflación de los alimentos", dijo Rob Bailey, asesor de
Oxfam para políticas de biocombustibles.
"Las reservas de granos están ahora en su mínimo histórico", agregó.
Oxfam - una organización internacional de promoción del desarrollo y lucha
contra el hambre - pidió a los países ricos que desmantelen los subsidios
para biocombustibles y reduzcan los aranceles a la importación.
El uso de biocombustibles está aumentando a medida que los países desarrollados
tratan de reducir su dependencia al petróleo extranjero y de disminuir
las emisiones de dióxido de carbono, pero para quienes lo critican esto ha
llevado a una escasez de granos y a un encarecimiento de las materias primas.
"Los países ricos gastaron hasta 15.000 millones de dólares (unos 9.700 millones
de euros) el año pasado para apoyar a los biocombustibles bloqueando el más
barato etanol brasileño, que es mucho menos dañino para la seguridad alimentaria
global", señala el informe.
Oxfam también instó a los países ricos a abandonar sus objetivos para el
biocombustible, incluidos los planes de la Unión Europea (UE) de hacer que
el 10 por ciento de su transporte utilice combustibles de fuentes renovables -
como el biocombustible - para el 2020.
Según el Banco Mundial, el aumento
de precios en los alimentos está generando desabastecimiento, hambre y
desnutrición en todo el mundo.
Debido a esta situación, 33 países en el mundo afrontan la posibilidad de
malestar social o político debido a los elevados precios de los alimentos y
la energía, señala el BM.
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Niños africanos
hacen fila para recibir un plato de comida.
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Oxfam estima que para el 2020, las
emisiones de dióxido de carbono por el cambio en el uso de la tierra en el
sector de aceite de palma llegaría a superar los 3.100 millones de toneladas, en
gran parte como resultado de las metas de la UE.
Se necesitarían 46 años de uso de biocombustibles a los niveles del 2020 para
subsanar esa "deuda de emisiones de dióxido de carbono".
"Los biocombustibles están
apropiándose de tierras destinadas a la agricultura, y obligan a los
productores rurales a pasarse a tierras que son importantes para contrarrestar
los niveles de dióxido de carbono, como los bosques y los pantanos", señala el
reporte.
"Eso provoca la liberación de dióxido de carbono desde los suelos y la
vegetación, que llevará décadas reparar", subraya el informe publicado es
miércoles.
Según la
Naciones Unidas, en 2007 el precio global de los alimentos registró un
aumento del 40%, y como su efecto más inmediato, se está incrementando el
número de personas que pasan hambre en el mundo, advirtió la agencia de
Naciones Unidas responsable de la ayuda alimentaria a los países pobres.
El
informe de Naciones Unidas destacó que, entre las principales razones para ese
incremento se encuentra el aumento del precio del petróleo y la suba del maíz
a causa de la producción de biocombustibles.
La
repercusión más inmediata de la suba récord de los precios del petróleo -según
los expertos- es una escalada mundial (como ya está sucediendo) de los precios
de los alimentos de consumo diario, esenciales para la supervivencia, debido a
la alta incidencia de los combustibles en sus costos, principalmente en
el sistema de producción y comercialización y el transporte.
Según la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
los productos más consumidos del mundo, como pan, carne, azúcar, maíz y
arroz se tornan cada vez más caros debido al desarrollo de energías alternativas
basadas en cereales, ricino y caña de azúcar (biocombustibles).
La suba
de los alimentos de consumo esencial, a su vez, actúa como principal disparador
de la tasa de inflación y del consecuente proceso de recesión económica que
conlleva lo que los expertos denominan "estanflación" que hoy ya comienza
a extenderse por Asia. África y América Latina.
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