Los inversionistas castigan a dos de los mercados predilectos del año
pasado. Dos de las bolsas de peor desempeño este año eran, hasta hace poco, las
predilectas de los inversionistas.
Por Joanna Slater,
en
Nueva York;
James T. Areddy,
en Shanghai,
y Jackei Range,
en Mumbai -
The Wall Street Journal
Los mercados de China e India comenzaron el año con acciones que se negociaban a
niveles caros, lo que las dejó vulnerables a los cambios de humor de los
inversionistas. Aunque el crecimiento económico sigue siendo robusto en ambos
países, pocos analistas creen que las bolsas repetirán su desempeño estelar del
año pasado. Los inversionistas están preocupados por el alza de la inflación y
los esfuerzos de los gobiernos para combatirla, que podrían mermar el
crecimiento.
La bolsa de India ha caído más de 28% en lo que va del año, mientras que la de
China ha perdido por encima de 46%. De todos modos, ambos índices se mantienen
en niveles mucho más altos que hace unos años.
Es probable que junio sea el quinto mes de descenso consecutivo de la alicaída
bolsa china, que ha perdido cerca de US$2 billones (millones de millones) desde
enero a la fecha. El Índice Compuesto de Shanghai ha caído más de la mitad desde
su nivel más alto y ahora las acciones se transan en niveles que no se habían
visto desde inicios de 2007. La caída del Sensex, el índice de referencia de la
Bolsa de Mumbai, lo ha hecho retroceder a los niveles de agosto del año pasado.
Los descensos sirven como recordatorio de que la espectacular racha de
crecimiento económico en los mercados emergentes no los ha inmunizado contra los
bajones pronunciados en sus mercados financieros. También constituyen una señal
de que no hay que poner a todos los mercados emergentes en el mismo saco.
Mientras India y China caen, las bolsas de Brasil y Rusia han capeado bastante
bien la tormenta.
Ni siquiera las acciones estadounidenses han descendido tanto como las de China
e India. El Promedio Industrial Dow Jones ha cedido cerca de un 11% en lo que va
del año.
Las preocupaciones sobre la economía parecen estar detrás de las caídas
bursátiles en China e India, pero los problemas financieros no parecen
repercutir en sus economías. De todos modos, los descensos representan un riesgo
para la confianza del consumidor y para la inversión de empresas que esperaban
acudir a la bolsa para financiar sus expansiones.
Los foros de Internet de los inversionistas chinos dejan de manifiesto el mal
estado de ánimo del mercado. Un sitio Web advierte que no hay que transar
acciones "al menos que uno quiera llegar en un BMW e irse en bicicleta" y
concluye que la Tierra "se reducirá al tamaño de una pelota de ping-pong en este
mercado".
Muchos inversionistas internacionales comparten el pesimismo. "Ninguno de los
dos mercados parece muy atractivo, pero están empezando a recuperar el contacto
con la realidad", señala Allan Conway, quien administra unos US$23.000 millones
en fondos dedicados a las acciones de mercados emergentes para Schroders, en
Londres.
La desaceleración de la economía estadounidense amenaza con disminuir el
crecimiento exportador de China e India. Los altos precios de las materias
primas y las crecientes presiones inflacionarias son una amenaza aun mayor. El
viernes, el índice de precios mayoristas de India saltó 11% para la semana que
cerró el 7 de junio. Asimismo, el índice de precios al consumidor en China
avanzó 7,7% en mayo frente al mismo mes del año previo.
El desplome de la bolsa china ha producido comparaciones con la explosión de la
burbuja de acciones tecnológicas de principios de la década en EE.UU. A finales
del año pasado, el valor de mercado de la petrolera PetroChina llegó a superar
US$1 billón (millón de millones). Ahora, ha descendido a los US$400.000
millones, demostrando que ni siquiera la persistente alza en los precios del
petróleo es suficiente para sostener los precios bursátiles.
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