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El proceso
inflacionario, que se origina en EEUU y Europa ya se extiende por las economías emergentes. |
"El fantasma de la inflación empieza a causar estragos en los mercados
emergentes", señala en un título, este martes, el diario The Wall Street
Journal afirmando que las preocupaciones por las presiones inflacionarias que
se siguen multiplicando en Europa y EEUU ya están causando estragos en los
mercados financieros de los países emergentes.
Mientras analistas, "gurúes",
organismos oficiales y autoridades del sistema capitalista siguen multiplicando
sus advertencias sobre la reducción (enfriamiento) del crecimiento económico
mundial, ya se verifica claramente un proceso inflacionario que parte de
las dos economías centrales del sistema: EEUU y Europa.
Según el Journal, el proceso
inflacionario ya se extiende por las economías emergentes (países en
crecimiento acelerado), como es el caso de China, el mayor importador de
petróleo y de materias primas del mundo, directamente afectado por la escalada
del crudo.
La especulación financiera en los
mercados agro-energéticos está castigando las acciones, los bonos y las
divisas de los países, que ya están experimentando una inflación galopante, o
donde el alza de precios se suma a otras vulnerabilidades económicas.
A comienzos del año, muchos
economistas advertían que la mayor amenaza que se cernía sobre los mercados
emergentes era una desaceleración económica, procedente de EEUU y de las
economías europeas azotadas por el efecto del colapso hipotecario en los
mercados financieros.
En un informe presentado el martes,
el Banco Mundial predijo caídas en el crecimiento para este año de los
países en desarrollo en su informe anual de Finanzas Globales de Desarrollo,
destacando que los precios cada vez más altos del crudo y de los alimentos
están desatando las presiones inflacionarias.
En muchos mercados emergentes, un
alza de tasas también complica los intentos por estabilizar el tipo de cambio,
una misión importante dado que sus economías suelen depender de las
exportaciones.
Varios mercados emergentes ya están
experimentando inflación de dos dígitos, o se acercan a ella, incluyendo Rusia,
Turquía, Sudáfrica, India, Indonesia y Filipinas. La semana pasada, Rusia,
Filipinas e Indonesia subieron sus tasas de interés, pero algunos inversionistas
temen que no será suficiente.
Vietnam, por ejemplo, fue hasta hace poco uno de los países predilectos de los
inversionistas. No obstante, un informe que revelaba que la inflación subió un
25% en mayo derrumbó el valor de la moneda local y encendió las alarmas respecto
a una posible crisis financiera
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Asombro y desconcierto en la bolsa de China. |
La tasa de inflación de China, que se
encuentra por encima de 8% frente al año pasado, ha escalado de forma
estable desde menos de 1% a principios de 2006. En India, donde la bolsa acumula
una baja de 26% en lo que va de año y de 4% en apenas dos jornadas, la inflación
superó en mayo la barrera del 8%.
El martes pasado, la bolsa de China
acusó el golpe, y el Índice Compuesto de Shanghai cayó 7,7% para alcanzar su
punto más bajo en lo que va del año. El declive tuvo lugar después de que el
gobierno anunciara medidas para retirar efectivo del sistema financiero en un
esfuerzo por controlar la inflación.
Al mismo tiempo, las autoridades de Vietnam se vieron obligadas a devaluar su
moneda ante las presiones del mercado ligadas al auge de la inflación.
Las economías en desarrollo, algunas
de las cuales ya libraron batallas contra la inflación en los años 80 y
90, se encuentran en una "situación delicada", según el Banco Mundial.
Hace un año, en un grupo de 24
grandes economías emergentes estudiadas por Bank of America, aproximadamente
tres cuartas partes cumplían o estaban por debajo de sus metas de inflación, y
actualmente, ninguna se encuentra en una situación tan óptima.
En general, la inflación en estos
países ha vuelto a los niveles experimentados en 2002, según los cálculos de
Fitch Ratings citados por el Journal.
Tras años de condiciones favorables,
los mercados emergentes "empiezan a volverse más arriesgados", dijo al
Jounal Simon Hallet, quien gestiona unos US$3.000 millones en acciones en estos
mercados para la firma de administración de activos Harding Loevner.
Los bancos centrales de los países en desarrollo enfrentan un desafío crítico.
Muchos no han elevado las tasas de interés en forma enérgica, dicen economistas
e inversionistas, y han optado por recurrir a medidas temporales como los
controles de precios para calmar la inflación.
"Los aumentos de la inflación están superando la reacción de los bancos
centrales", señala Curtis Mewbourne, codirector de mercados emergentes de
Pacific Investment Management Co., que gestiona unos US$70.000 millones en
mercados emergentes.
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El petróleo se convierten en mercancía capitalista con un valor fijado por la especulación en el mercado. |
La escalada de los precios del
petróleo y su incidencia sobre el costo de los alimentos es visto por la
mayoría de los especialistas como el desencadenante clave de un proceso
inflacionario-recesivo a escala mundial, cuyo inmediato emergente pueden ser la
desocupación masiva y reacciones sociales y sindicales con epicentro en los
países periféricos.
Los precios del crudo han subido
cerca de un 30 por ciento en lo que va del año, y duplicaron su precio de la
misma fecha del año pasado, impulsado por especuladores que buscan
protegerse contra la inflación y el debilitamiento del dólar refugiándose en
acciones petroleras y de materias primas.
Mientras tanto, la escalada de los
precios del petróleo y su impacto en la suba de los alimentos ya desencadena
marchas de protestas, huelgas y rebeliones sociales por todo el planeta, incluso
en el mundo desarrollado, los productores y las corporaciones petroleras, a los
que se les suman los pulpos de la especulación financiera, embolsan cifras
multimillonarias con el aumento de la demanda que no se alcanza a cubrir con los
actuales estándares de producción.
Controlados por las corporaciones
trasnacionales, y despojados de su condición de "bien social", el petróleo y los
alimentos se convierten en mercancía capitalista con un valor fijado
por la especulación en el mercado. Y los precios no se fijan solo por la
demanda del consumo, sino básicamente por la demanda especulativa en los
mercados financieros agro-energéticos.
De esta manera, la feroz combinación
interactiva petróleo + crisis financiera y especulación = inflación y suba de
alimentos a escala global -y sin que nadie pueda detenerlos- alimentan y siguen
configurando el famoso escenario tan temido de la crisis recesiva a escala
global.
Analistas, "gurúes", organismos
oficiales y autoridades del sistema capitalista siguen multiplicando sus
advertencias sobre la reducción (enfriamiento) del crecimiento económico
mundial que perfila, a su vez, un proceso inflacionario que ya se verifica
principalmente en las tres economías centrales del sistema: EEUU, Europa y
China.
No obstante, y mientras el aumento en
los precios del petróleo y de los alimentos vapulean a consumidores de
todo el mundo (sobre todo a las poblaciones más pobres y desprotegidas),
los líderes políticos desde Washington hasta Beijing parecen poco dispuestos o
son incapaces de responder con nuevas estrategias orientadas a neutralizar los
efectos de la inflación.
La Organización de las Naciones
Unidas alertó el fin de semana pasado que la economía mundial está "a punto
de sufrir un grave revés", principalmente debido al precio del petróleo y de
los alimentos y del empeoramiento de los mercados crediticio y de inmuebles en
EEUU.
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Haití: Saqueos y revueltas se han agravado,
como consecuencia de la suba de los precios de los alimentos |
El informe de medio año de la ONU pronosticaba caídas en todas las economías del
mundo, y el autor del informe, Rob Vos, resaltó que el aumento de los precios
del petróleo y los alimentos contribuye a la gravedad de la situación.
El desenlace de la inflación en los
países emergentes se produce por la relación existente la suba del petróleo y la
escalada de los alimentos, que margina a las mayorías de la capacidad
del consumo y desacelera el proceso económico.
Según la FAO, el año pasado había 854
millones de seres humanos grave y permanentemente desnutridos, sin contar los 6
millones de niños muertos de hambre y 100 millones de personas más que desde
ahora mismo pueden caer en la desnutrición grave y permanente a causa del
estallido de los precios.
De esta manera, la especulación
capitalista con los precios del petróleo y de los alimentos (el motor de la
inflación mundial) se convierte en la causa principal de las hambrunas y
conflictos sociales que ya empiezan a desarrollarse por todo el planeta.