De
acuerdo con la denuncia, los prisioneros son torturados e
interrogados en esos barcos por la CIA y el FBI y luego
derivados a Guantánamo o a centro de detenciones secretas
secretas en Siria, Marruecos o Kenia.
Según Reprieve, al menos dos barcos
de guerra, el USS Peleliu y el Bataan, han sido utilizados como prisiones
marítimas desde el 2001 juntos a otras 15 naves estadounidenses más.
La información sobre la existencia de barcos-prisiones fantasmas se
conoció junto con la investigación del Consejo de Europa sobre los vuelos con
prisioneros ilegales atravesando la Unión Europea, que surgió de comisiones
parlamentarias y de los testimonios de detenidos que llegaron después a Guantánamo
La Casa Blanca reaccionó rápidamente
al informe de Reprieve calificándolo de como "descuidado y equivocado".
Fuentes del Pentágono señalaron el lunes que EEUU "no tiene ninguna estructura
de detención a bordo de barcos de la marina. Los centros de detención del
Ministerio de Defensa están en Irak, Afganistán y Guantánamo".
Abogados defensores de los derechos humanos ya están solicitando a EEUU que informe sobre los detenidos distribuidos en al menos 17 barcos a lo largo
del mundo.
El informe de Reprieve mostró su
preocupación por la actividades del barco USS Ashland, durante el tiempo
que pasó frente a las costas de Somalia al principio de 2007, con la misión
oficial de conducir operaciones de seguridad marítima para capturar "terroristas
de Al Qaeda".
De acuerdo con el documento, al menos
200 personas fueron secuestradas por fuerzas de Somalia, Kenia y Etiopía que
incluyeron sistemáticos interrogatorios por individuos del FBI y la CIA durante
ese período.
La organización humanitaria cree que
el USS Ashland se utilizó para esos interrogatorios junto a otros barcos
que navegaban en el Golfo de Aden.
Durante esos meses, al menos 100 personas "desaparecieron" y
"reaparecieron" en prisiones de Kenia, Somalia, Etiopía, Djibouti y Guantánamo.
En las cercanías de la isla Diego
García, una isla británica habría sido cedida a Estados Unidos para construir
una base durante la Guerra Fría y hoy usada para sus acciones en Afganistán y
Pakistán junto con los británicos.
Según Clive Stafford Smith, director
legal de Reprieve, el gobierno de EEUU elige "mantener su mala conducta lo más
lejos posible de los ojos de los medios y abogados".
"Nosotros eventualmente vamos a
reunir a esos prisioneros con sus derechos legales", advirtió, recordando
que "el gobierno norteamericano mantiene al menos 26.000 personas sin juicio
en prisiones secretas y las informaciones sugieren que al menos 80.000 han
"pasado por el sistema" desde 2001.
Reprieve señala que en el mecanismo de prisioneros navales fantasma
implantado por la CIA y el Pentágono, los detenidos son interrogados en un barco
y luego trasladados a otros, en una rotación permanente.
El informe cita el testimonio de un detenido liberado de Guantánamo quien relató
que su vecino de celda le contó que había estado detenido en el mar junto a
otros cincuenta prisioneros en un barco. Todos estaban en la bodega. "El
prisionero me contó que la gente que estaba en el barco era apaleada y vejada
aun más severamente que en Guantánamo", relató.
Los "agujeros negros"
Según las denuncias que vienen publicando los influyentes diarios norteamericanos
The Washington Post y The New York Times en las prisiones clandestinas en Afganistán y en otras partes,
y en centros penitenciarios dirigidos por países aliados de Washington, la CIA
mantiene decenas de reos al margen de todo proceso legal, incluso sin que
los familiares de los detenidos conozcan su localización.
La red secreta de centros de
detención "es un elemento central en la guerra no convencional de la CIA
contra el terrorismo", añade el Post señalando que estas operaciones
dependen de la cooperación de los servicios de
inteligencia extranjeros y de mantener el su existencia en secreto.
La existencia y ubicación de las instalaciones, a las que en documentos
clasificados de la Casa Blanca, de la CIA, del Departamento de Justicia y del
Congreso se les llama "lugares negros", es conocida solamente por un
puñado de funcionarios en EEUU, por el presidente y unos pocos miembros de los
servicios de inteligencia de cada país donde se encuentran, puntualiza el Post.
La CIA ha tenido en este sistema más de un centenar de detenidos, de los
cuales una treintena son considerados importantes sospechosos terroristas y
están confinados en instalaciones financiadas por la agencia estadounidense y
gestionadas por su personal en Europa del Este, según The Washington Post.
De acuerdo con el Post,
las técnicas de tortura con prisioneros secretos fueron aprobadas por el más alto nivel del Pentágono y
del Departamento de Justicia, argumentando que Bush tenía la autoridad de violar los tratados de la
Convención de Ginebra en su "guerra contra el terrorismo".
La CIA y
las distintas agencias del espionaje americano, actualmente sometidas a una
pesquisa del Congreso estadounidense en torno al arresto clandestino y la
interrogación de sospechosos de "terrorismo", se negaron
sistemáticamente a hacer comentarios sobre el tema.