En un momento en el que los precios de los alimentos suben en
todo el mundo, también lo hace el precio de los fertilizantes, multiplicando las
ganancias de los fabricantes y provocando la indignación de agricultores en
lugares tan distantes como Estados Unidos, India y Brasil.
Por Lauren Etter - The Wall Street Journal
El precio de los fertilizantes está subiendo más rápido que el
de cualquier otra materia prima usada en la industria agrícola. En abril, los
agricultores estadounidenses pagaron por sus fertilizantes un 65% más que un año
antes, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. En comparación, el
incremento de los otros precios en el mismo período fue de 43% para el
combustible, 30% para las semillas y 3,8% para otros químicos e insecticidas.
Estos costos crecientes dificultan que los agricultores puedan
expandir sus cosechas en respuesta a la crisis alimentaria global que ha
provocado protestas, racionamientos y controles a la exportación en muchos
países. Los precios de los alimentos han subido en los últimos meses a medida
que la demanda global por granos —que ha superado la producción durante buena
parte de esta década— ha reducido los inventarios a niveles mínimos.
Esto ha ayudado a llamar la atención sobre los costos de la
producción agrícola, incluyendo los fertilizantes. Los agricultores dicen que
demasiado poder de mercado se concentra en las manos de un pequeño grupo de
compañías de EE.UU., Canadá y Rusia, que dominan la producción de potasio y
fosfato. Junto con el nitrógeno, el potasio y el fósforo (en forma de fosfato),
son los ingredientes principales del fertilizante.
Explicaciones racionales
El precio "desafía cualquier explicación racional", dice Robert
Carlson, presidente de la asociación de agricultores del estado de Dakota del
Norte.
Los fabricantes de fertilizantes niegan las acusaciones de
arreglo entre ellos. Dicen que sólo están aumentando sus precios para reflejar
los problemas de suministro y la mayor demanda después de años de precios
relativamente bajos.
Aun así, hay una pieza extraña en este rompecabezas: en muchos
países hay leyes oscuras que protegen a los productores de potasio y fosfato de
las leyes antimonopolio.
En EE.UU., por ejemplo, los fabricantes de fosfato son de los
pocos a los que la Ley Webb-Pomerene, de 1918, les permite hablar con sus
competidores sobre precios y otros asuntos. Algunos expertos creen que esta ley
ya no es útil.
En India, el jefe de uno de los mayores compradores de
fertilizantes está pidiendo ayuda a Naciones Unidas. "Los precios de los
fertilizantes están subiendo artificialmente, por la manipulación de los
operadores y los proveedores", dijo en una entrevista el presidente de Indian
Farmers Fertilizer Co-operative Ltd., Udai Shanker Awasthi.
China, pese a sus protestas iniciales, accedió recientemente a
pagarle US$576 por tonelada de potasio (US$400 más que el precio pagado en 2007)
a Canpotex, un cartel de exportación de potasio protegido por una excepción de
las leyes antimonopolio de Canadá.
En marzo, los reguladores antimonopolio de Rusia le pidieron al
mayor productor local de potasio, Uralkali, que baje el precio de sus productos,
después de pelearse con la empresa en los tribunales por el mismo tema. El
gobierno de Brasil está considerando nacionalizar sus depósitos de fertilizantes
para reducir los costos de producción de los agricultores.
Impulsada por los altos precios, la canadiense Potash Corp.,
uno de los miembros de Canpotex, obtuvo ganancias netas de US$566 millones en el
primer trimestre, casi el triple que un año antes.
Las acciones de la compañía se han multiplicado por ocho, a
alrededor de US$200, en los últimos tres años. Las ganancias de la
estadounidense Mosaic Co., otro miembro de Canpotex, llegaron a US$520,8
millones en el primer trimestre, diez veces más que un año antes.
Tres veces más
El fosfato, un mineral que se encuentra en fósiles marinos,
provee nutrientes esenciales para el desarrollo de las células vegetales,
mientras que el hidróxido de potasio, producido a partir de rocas encontradas en
la tierra, ayuda a que las plantas crezcan con más fuerza. Los precios de ambos
están subiendo más rápido que el del nitrógeno, que es fabricado en un proceso
que requiere mucho gas natural. El precio del fosfato saltó de US$365 a
alrededor de US$1.000 en el último año, según Green Markets, una publicación del
sector, mientras que el del potasio pasó de US$230 a US$700 en el mismo período.