Así como el sistema capitalista
recicla y explota sus principales lacras para mostrar una "imagen humanitaria" a
nivel internacional (como es el caso del farsesco "combate contra la pobreza"),
también utiliza a sus organizaciones internacionales "humanitarias" como la
ONU para "auxiliar" a las poblaciones marginales y desprotegidas víctimas de las
guerras de saqueos y depredación por todo el planeta. Y hay otro costado oculto
que empieza a revelarse: la bajeza moral y la corrupción de los soldados y
civiles que integran los "ejércitos de paz" que el Imperio despliega para
mostrar un "rostro humanizado".
La organización no gubernamental Save the Children denunció el martes que el
abuso sexual a menores por parte de trabajadores "humanitarios y fuerzas de
paz" es común y afirmó que los esfuerzos para proteger a las víctimas son
inadecuados.
Un estudio de la organización asegura que en las situaciones de emergencia hay
niveles significativos de abuso que en la mayoría de los casos no se
denuncia, y agregó que, a menos que no se silencie, los intentos para
eliminar la explotación "seguirán teniendo fallos".
Las acusaciones de abuso sexual por parte de fuerzas de paz de Naciones Unidas y
trabajadores humanitarios en todo el mundo han aumentado en los últimos años y
la ONU está investigando denuncias contra sus soldados en zonas como Haití,
Liberia, Costa de Marfil y la República Democrática del Congo (RDC).
Pese a que la ONU y algunas organizaciones no gubernamentales estaban
incrementando sus esfuerzos para tratar el problema, Save the Children estima
que debe establecerse un "guardián global" este año para observar los
"intentos de eliminación del abuso y abogar por respuestas efectivas".
Save the Children basó su informe en varias visitas efectuadas el año pasado a
Haití, el sur de Sudán y Costa de Marfil. Así, creó 38 grupos de discusión con
250 niños y 90 adultos, seguidos por entrevistas en profundidad con algunos de
ellos e investigaciones.
El estudio descubrió un amplio rango de explotación y abuso: niños
intercambiando sexo por comida, sexo forzado, abuso sexual verbal, prostitución
infantil, pornografía infantil, esclavitud sexual, ataque sexual y tráfico de
niños.
Los grupos de discusión identificaron a niños de tan sólo seis años como
víctimas de abusos, pero la mayoría tenía entre 14 y 15 años.
De los 38 grupos, 20
identificaron a las fuerzas de paz de la ONU como los posibles sospechosos,
aunque un total de 23 organizaciones humanitarias, de paz y seguridad fueron
asociadas con casos de abuso sexual en los tres países.
"Todas las agencias humanitarias y de paz que trabajan en situaciones de
emergencia, incluida Save the Children, deben aceptar el hecho de que son
vulnerables a este problema y tratarlo directamente", explicó Jasmine Whitbread,
directora de la ONG en Reino Unido.
Más de la mitad de los niños que participaron en el estudio destacaron casos
de tocamientos y sexo forzado. De este grupo, el 18 y 23 por ciento recordó
diez ó más de estos incidentes, respectivamente.
"Nos piden especialmente niñas de nuestra edad. Generalmente son entre ocho y
diez hombres que comparten a dos o tres niñas. Cuando sugiero una chica más
grande, ellos dicen que quieren una niña pequeña", explicó un niño de 14 años
que trabaja en un campo de fuerzas de paz en Costa de Marfil al equipo de
investigación de Save the Children.
Según el informe de la ONG, las estadísticas oficiales de Naciones Unidas
parecían subestimar la gravedad del abuso, probablemente debido a que gran
parte de la explotación no es denunciada por las víctimas.
"Claramente hay una disparidad
significativa entre los bajos niveles de abuso registrados en estas estadísticas
y los altos niveles que sugieren las investigaciones de campo y otro tipo de
evidencia", señaló Whitbread.
Para Save the Children, hay muchas razones por las cuales no se denuncian los
abusos: temor a perder la ayuda material, amenaza de retribución,
estigmatización, impacto económico negativo, falta de servicios legales,
resignación al abuso, falta de información sobre cómo denunciar un abuso y,
fundamentalmente, falta de confianza en una respuesta.
"Muchas agencias de la ONU y
ONG aquí sienten que nadie las puede tocar", aseguró un cooperante de Costa
de Marfil.