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The Wall Street Journal
este miércoles, un creciente número de analistas especializados pronostican que
avecinan "tiempos difíciles" para el mercado del petróleo cuyos precios
podrían dispararse por encima de los US$ 150 en los próximos meses.
Esto -según el diario- asestaría un
duro golpe a la economía mundial que ya se encuentra amenazada con el barril de
crudo cotizando por encima de la barrera de los US$ 120, con valores que no
parecen tener techo ni control.
Según la cadena BBC, el crudo
estadounidense CLc1 llegó a venderse a US$122.73 y al cierre en Nueva
York se cotizaba a US$121.84, lo que representa un incremento de US$1.87.
El crudo Brent de Londres, LCOc1, subió en US$2.32 hasta los US$120.31,
después de alcanzar un nuevo máximo de US$120.99.
El petróleo siguió alcanzando niveles históricos desde que sobrepasara por
primera vez los US$100 por barril, en enero de 2008.
Según el Journal, el petróleo de referencia ha subido 27% este año y está un 17%
por encima de su récord anterior, de abril de 1980. Asimismo, está un 96% por
encima de su precio de hace un año, y se ha incrementado aproximadamente el
400% en los últimos siete años.
El persistente auge del petróleo ha
llevado a numerosos analistas a emitir predicciones cada vez más sombrías.
Goldman Sachs, que predijo el reciente boom con más precisión que nadie, ahora
dice que el mundo va hacia un "súper aumento" en el que el crudo podría
oscilar entre US$150 y US$200 por barril tan pronto como en octubre, frente a
los US$120 actuales.
"Esto pondría al petróleo en un
precio sin precedentes", dijo tambien Stephen Brown, economista de energía de la
Reserva Federal de Dallas citado por el Journal.
Un precio sostenido de US$150 por
barril, calcula Brown, recortaría cerca del 1,8% de la producción económica
estadounidense en su primer año y otro 1,5% en el segundo. La economía
estadounidense en el primer trimestre creció un anémico 0,6% anual.
La disminución en la capacidad de
producción adicional sigue siendo el mayor catalizador para los altos
precios, dice Daniel Yergin, presidente de la consultora Cambridge Energy
Research Associates.
La mayor parte de los cálculos dicen
que el colchón de petróleo disponible inmediatamente en el mundo, casi todo en
Arabia Saudita, bordea los dos millones de barriles al día, o sólo 2,3%
de la demanda diaria.
El mercado petrolero se ha vuelto más
temeroso debido a una ola de noticias negativas provenientes de grandes
productores como Nigeria y Rusia.
Indonesia, un veterano de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo, reveló que podría salir del
grupo el próximo año, a medida que su producción comienza a bajar a menos de la
mitad de su cénit de 1,7 millones de barriles al día a principios de los 90.
El martes pasado, la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) advirtió que el precio del crudo podría
continuar aumentando hasta situarse en los US$200 por barril en el mercado
internacional.
El presidente de la organización,
Chakib Khelil, culpó de la situación a la caída del dólar estadounidense, que
hace que otros activos, incluido el petróleo, sean más atractivos para los
inversionistas extranjeros.
El ministro del Petróleo de Argelia indicó que, por cada 1% de descenso en la
cotización del dólar, los precios subían en US$4 por barril.
Un analista económico de la BBC, Rodney Smith, señala que varios senadores
estadounidenses han criticado duramente a la OPEP por permitir que la cotización
del crudo se haya disparado por no bombear más combustible.
Otro especialista en temas económicos de la BBC, Andrew Walker, dice que varios
factores han contribuido al aumento a corto plazo, entre ellos los disturbios
en Nigeria, que afectan la cantidad de petróleo que el país puede exportar.
Más allá de estos factores a corto plazo -dice el analista de la BBC- , no se
debe olvidar que la industria petrolera mundial ha estado luchando por
satisfacer la creciente demanda, en especial de las economías cada vez
mayores de países en desarrollo como China e India,
La producción de Shell en Nigeria ha caído en cerca de 164.000 barriles al día,
luego de que sus oleoductos sufrieran una serie de ataques de grupos militantes.
"La tensión diplomática por el programa de energía nuclear de Irán también ha
renovado las preocupaciones sobre la confiabilidad de sus suministros", explicó
Walker.
"Además, se teme que puedan tener lugar ataques contra las instalaciones
petroleras del norte de Irak", añadió.
Según el anlsita de la BBC, otro elemento importante es la debilidad del
dólar estadounidense, que hace que materias primas como el petróleo sean más
atractivas para los inversionistas de los mercados financieros internacionales,
lo que incrementa su precio.
"Sin embargo, más allá de estos factores a corto plazo, no se debe olvidar que
la industria petrolera mundial ha estado luchando por satisfacer la creciente
demanda, en especial de las economías cada vez mayores de países en desarrollo
como China e India", señala el analista.
La producción no proveniente de la OPEP podría crecer este año en cerca de 1%,
pero eso aún está por debajo de muchas de las expectativas de los analistas.
La Agencia Internacional de Energía,
fundada por los países consumidores, recortó de nuevo en abril su previsión de
suministro de los países no pertenecientes a la OPEP, esta vez en 85.000
barriles diarios a 50,5 millones de barriles diarios, debido a una
producción menor a la esperada en países como México.
Mientras tanto, la OPEP ha mantenido su meta de producción sin cambios durante
ocho meses consecutivos y ha ignorado las peticiones de más suministro,
pese a que los precios han subido 54% desde la última alza de la producción, en
septiembre.
Según The Wall Street Journal, muchos analistas creen que los precios sólo
bajarán después de una caída profunda y sostenida en la demanda en EE.UU. y
otros grandes consumidores.
Hasta el momento, la baja en la
demanda de EE.UU. ha sido compensada por un aumento en China, Rusia, el resto de
Asia y Medio Oriente.
También -según la BBC- muchos
analistas creen que el aumento de los suministros también se ha visto afectados
por los obstáculos a las inversiones extranjeras que existen en varios países
miembros de la OPEP, así como en Rusia, el segundo productor de petróleo en
el mundo, después de Arabia Saudita, y que no forma parte de esa organización.
El eje detonante
En resumen, y como viene informando
IAR Noticias, el agotamiento de las reservas mundiales, los recortes en la
producción, la caída del dólar, la gran especulación financiera en los
mercados energéticos, los sombríos pronósticos inflacionarios-recesivos
mundiales con epicentro en EEUU, temores constantes a los conflictos
geopolíticos en ebullición en regiones productoras claves de Asia, Africa y
Medio Oriente (caso imperativo de Nigeria y el Kurdistán iraquí, por ejemplo)
proyectan al petróleo como el detonante estratégico de un colapso del sistema
capitalista a escala global.
Los
factores detonantes clave de una crisis mundial -según se desprende de
las propias proyecciones oficiales- se motorizan por la especulación bursátil
con las acciones energéticas, la sobredemanda de energía,
y el escenario siempre latente de
conflictos geopolíticos y militares que se se ciernen sobre regiones
petroleras estratégicas en Asia, Africa y Medio Oriente.
La
combinación de estos factores con la suba de los precios de los alimentos
(el emergente de la suba del petróleo) , y con la escalada inflacionaria (el
emergente de la suba de los alimentos) que ya amenaza a EEUU, Europa y
China (las tres primeras economías mundiales) termina de conformar el escenario
de colapso mundial que tiene al petróleo como su eje detonante.