Dependiendo de quien hable, las conferencias telefónicas para
anunciar ganancias suenan alarmistas u optimistas. Jeffrey Scheffer, presidente
ejecutivo del fabricante de muebles para el hogar Stanley Furniture Co., dijo el
martes que "es difícil pensar que las cosas van a mejorar significativamente
pronto". En la mañana del jueves, el presidente ejecutivo del fabricante de
motocicletas Harley-Davidson, Jim Ziemer, expresó una frustración similar.
"Desde mi punto de vista, no está claro cuándo se recuperará la economía
estadounidense".
En cambio, el jefe de Coca-Cola Co., Neville Isdell, anotó
durante la conferencia telefónica de su empresa el miércoles que en su reciente
viaje a Chile y Perú notó que "hay una vitalidad en Latinoamérica" que no cree
haber visto en décadas. En IBM, que genera 65% de sus negocios fuera de Estados
Unidos, el director financiero, Mark Loughridge, afirmó el miércoles que la
firma registró un "crecimiento muy, muy sólido" en los mercados emergentes.
El mercado bursátil, aunque volátil, no ha variado mucho desde
que las compañías comenzaron a anunciar sus ganancias hace 10 días, una señal de
que los inversionistas ya no se sorprenden con las pérdidas multimillonarias de
los bancos o las perspectivas sombrías de los minoristas. Aun así, los
inversionistas anticipan ganancias saludables de los grandes exportadores y
compañías que fabrican de todo, desde aparatos tecnológicos a maquinaria que es
vendida a otros negocios.
La gran incógnita hasta el momento es si la desaceleración del
mercado inmobiliario en EE.UU. tendrá un impacto mayor sobre el resto de la
economía. El gasto del consumidor representa casi dos tercios de la actividad
económica de EE.UU., pese a que las compañías ligadas al público representan una
parte mucho menor de las ganancias corporativas.
Otra preocupación es que las ganancias en otros sectores
comiencen a caer en el segundo o tercer trimestre, así como el año pasado la
debilidad del mercado inmobiliario se demoró en impactar el gasto de los
consumidores. Algunas compañías reportaron que marzo pareció ser más débil que
enero y febrero. Si los problemas se expanden, el mercado bursátil podría ser
vulnerable a una nueva ronda de declives en los próximos meses.
Un escenario optimista es el que apuesta a que una economía
global fuerte y un dólar débil serán suficientes para sostener a la economía de
EE.UU. hasta que los agresivos recortes de tasas de la Fed surtan efecto. Si las
compañías, que en general tienen balances sólidos, pueden seguir gastando, la
economía podría evitar el tipo de recortes de empleos que extenderían el
declive. También significaría que un continuo declive en los precios
inmobiliarios podría tener un efecto limitado en la economía. Ese escenario
podría ayudar a que las acciones finalmente se recuperaran.
"El mercado estaba asumiendo un escenario de ganancias mucho
peor… pero ese no parece ser el caso actualmente", dice Brian Rauscher,
estratega de Brown Brothers Harriman.
Hasta el momento, sólo un 20% de las compañías en el índice S&P
500 han reportado sus ganancias y éstas han caído 22,1% en general, según Brown
Brothers. Pero excluyendo a las firmas financieras, las ganancias han subido
8,2%. Si las utilidades reportadas se combinan con las proyecciones de las
compañías que aún faltan, las ganancias tendrían mejores perspectivas, con un
declive de 12,9% y un aumento de 9,5% si se excluye a las firmas financieras,
dice Brown Brothers.