El presidente estadounidense, George
W. Bush, realizó el miércoles un monumental homenaje al Papa Benedicto XVI en la
Casa Blanca y subrayó que en un mundo en el que cada vez se recurre más a
Dios "para justificar actos de terrorismo" es necesario el mensaje del
Pontífice de "Dios es amor".
Asimismo, aseguró que Estados Unidos
es un país que "da la bienvenida al papel de la religión en la escena pública".
"En un mundo en el que algunos evocan el nombre de Dios para justificar actos de
terrorismo, asesinato y odio, necesitamos su mensaje de que Dios es amor y
abrazar este amor es el camino más seguro para salvar al hombre de ser presa de
las enseñanzas del fanatismo y el terrorismo", señaló, después de agradecer
al Papa su presencia en la Casa Blanca el día de su 81 cumpleaños y "compartir
este día especial con nosotros".
"En un mundo en el que algunos tratan la vida como algo devaluado, necesitamos
su mensaje de que toda vida humana es sagrada y que cada uno de nosotros es
deseado, cada uno de nosotros es querido", añadió, en una clara alusión a su
rechazo hacia el aborto, cuestión ésta en la que coincide con el Pontífice.
Por otra parte, Bush hizo especial hincapié en el hecho de que Estados Unidos
es "una nación de oración" y por ello encontrará en este país "una nación
que da la bienvenida al papel de la fe en la escena pública" y que "cree en la
libertad religiosa".
"Aquí en América, encontrará una nación de compasión", añadió el
presidente norteamericano, ya que "los estadounidenses creen que una sociedad
libre se mide por cómo tratamos a los más débiles y los más vulnerables entre
nosotros". Pero además, agregó, "cada día, en todo el mundo, Estados Unidos
trabaja para erradicar las enfermedades, aliviar la pobreza, promover la paz y
llevar la luz de la esperanza a lugares todavía en la oscuridad de la tiranía y
la desesperación".
"Santo Padre, gracias por hacer este viaje a América. Nuestra nación le da la
bienvenida. Apreciamos el ejemplo que da al mundo y le pedimos que siempre nos
tenga en sus oraciones", concluyó, para pasar a continuación a dar la palabra a
Benedicto XVI.
Tras la intervención de éste, ambos se retiraron al Despacho Oval, donde
mantuvieron una reunión de aproximadamente una hora.
Benedicto XVI fue recibido en
los jardines de la Casa Blanca por una salva de 21 cañonazos, así como por un
desfile militar y la interpretación del himno vaticano por una banda del
Cuerpo de Marines. A continuación, la soprano Kathleen Battle interpretó 'La
plegaria del Señor'.
Finalmente el coro del Ejército de
EEUU interpretó el himno de batalla de la República, con el que los confederados
se lanzaban a luchar durante la Guerra de Secesión, mientras todos coreaban con
entusiasmo la popular letra.
En el acto estuvieron presentes 9.000 personas, entre ellas la primera
dama, Laura Bush, así como el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, y su
mujer y la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi.
En un momento dado del acto, los
asistentes felicitaron al Pontífice por su cumpleaños, que agradeció con un
gesto la felicitación.
Este es el primer encuentro de ambos
en Estados Unidos, después del que mantuvieron en el Vaticano en junio de 2007,
pero será el vigésimoquinto entre un Papa y un presidente estadounidense en los
últimos 89 años entre cinco Pontífices y once mandatarios norteamericanos.
Tras la ceremonia, el Papa y Bush se reunieron en el Salón Oval, durante 45
minutos a puertas cerradas. Según un comunicado oficial, ambos líderes hablaron
sobre la necesidad de adoptar una política de inmigración mejor coordinada con
América latina.
También hablaron de Oriente Medio, de
la minoría cristiana en Irak, y le dedicaron -según el comunicado de la Casa
Blanca- un capítulo especial a la necesidad de luchar contra el terrorismo
con los medios apropiados, y de acuerdo con políticas fijadas y consensuadas
en la ONU y en la Unión Europea.
El senador demócrata Ted Kennedy,
coincidió con Bush: "El mensaje del Papa había sido muy esperanzador, no solo
hizo una llamada universal a la paz, pidió la resolución pacífica de los
conflictos sino que además recordó las enseñanzas de Cristo y la responsabilidad
de que tenemos hacia los pobres", dijo a la prensa.
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