El
presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed) Ben Bernanke, anunció el jueves que el organismo va
a poner en práctica los cambios necesarios para reformar los mercados
financieros sin esperar a que se estabilicen.
A principios de abril, la Casa Blanca presidida por George W. Bush propuso la mayor
reforma financiera desde la Gran Depresión, para dotar a los mercados
financieros de una estructura que les permita superar los cimbronazos de
una crisis recesiva mundial anunciada con epicentro en EEUU.
"Muchos de los cambios necesarios que
han sido ya identificados como el aumento de la transparencia, la mejora en la
gestión de los riesgos y una mejor coordinación de los reguladores, podrían
proporcionar un importante soporte en el proceso de normalización de los
mercados financieros", señaló Bernanke en un discurso pronunciado este
jueves en Richmond (Virginia).
Bernanke -citado por Europa Press-
aseguró que el proyecto de reforma de los mercados financieros de EEUU
presentado recientemente por el Departamento del Tesoro es un "importante
primer paso", aunque ha señalado que se trata de un proyecto más a largo
plazo.
El presidente de la Fed hizo hincapié
en las recomendaciones efectuadas por el Grupo de Trabajo Presidencial sobre
Mercados Financieros (PWG), presidido por el secretario del Tesoro, Henry
Paulson, que demanda actuaciones enfocadas a una mayor protección de los
consumidores, a la revisión de la labor de las agencias de rating, así como un
fortalecimiento de la gestión de riesgos.
El máximo responsable de política
monetaria en EEUU ha defendido que la aplicación de estas recomendaciones
debería moderar la probabilidad y la severidad de los futuros shocks financieros
y permitir a sus participantes resistir mejor cuando ocurran.
Al revelar el plan, hace dos semans, el secretario estadounidense del Tesoro, precisó los
detalles de lo que se considera la mayor reforma reguladora del sector
financiero estadounidense desde la década de los 30.
Henry Paulson, dijo que la reforma le dará mayor poder a la Reserva Federal
(Fed) para proteger la estabilidad del sistema financiero como una
totalidad, con el control centralizado en un solo organismo.
La propuesta convertiría a la Fed en
un "regulador de la estabilidad del mercado" y le permitiría controlar
las prácticas y las cuentas de toda entidad financiera que pueda significar un
peligro de desajuste para el sistema.
El Senado y las constructoras
Por su parte, el Senado de EEUU aprobó el jueves un proyecto de ley para
atenuar el impacto de la crisis hipotecaria con miles de millones de dólares
en desgravaciones para los constructores de viviendas y asistencia financiera
para propietarios de viviendas en problemas.
No obstante, los críticos ya sostienen que la medida favorece a las grandes
constructoras del, sector inmobiliario.
La propuesta parlamentaria, aprobada
por un margen de 84 a favor y 12 en contra, deberá ser reconciliada con otro
proyecto de ley de la cámara baja que tiende a favorecer más a los
propietarios de casas y apartamentos que estén sujetos a un juicio hipotecario.
Los críticos del proyecto del Senado sostienen que favorece a los intereses de
las grandes empresas porque permitirá que los constructores tengan US$6.000
millones en desgravaciones de pérdidas actuales sobre impuestos pagados en
años anteriores, según la agencia Reuters.
La Asociación Nacional de
Constructores de Casas de EE.UU. anunció en enero que dejaría de contribuir a
las arcas de las campañas electorales en el Congreso en represalia por la
eliminación de una desgravación similar a la del actual proyecto de ley en un
anterior paquete de estímulo económico.
"La mano pesada de los intereses especiales nuevamente ha tenido demasiada
influencia en este proyecto de ley", señaló el senador demócrata de Illinois y
precandidato presidencial, Barack Obama.
"Los intereses especiales insistieron en introducir desgravaciones fiscales
desnecesarias para las ganancias disfrutadas por los constructores durante los
años de bonanza, y en excluir un cambio de nuestras leyes de bancarrota que
eliminaría el trato preferencial a los bancos hipotecarios", agregó.
La Casa Blanca se pronunció en contra
del proyecto en el Senado y señaló que empeoraría la actual crisis
hipotecaria.