(IAR Noticias) 01-Abril-08
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Operadores de Wall Street, el lunes
17 de marzo (Foto EFE) |
Después de agosto de 2007, los bancos norteamericanos y europeos están
bajo los focos de la actualidad a causa de la muy grave crisis por la que
atraviesan ellos mismos, y a causa de la crisis que han provocado en el sistema
económico neoliberal en su conjunto.
Por Eric Toussaint y
Damien Millet - Sin Permiso
El montante actual de las
depreciaciones de activos a que han tenido que proceder rebasa los 200 mil
millones de dólares. Varios servicios de estudios de los bancos y algunos
curtidos economistas estiman que la factura pasará del billón de dólares. (1)
¿Cómo pudieron los bancos construir una escalada de deudas tan irracional?
Ávidos de beneficios, los organismos de créditos hipotecarios prestaron a un
sector de la población ya fuertemente endeudado. Las condiciones de esos
préstamos de alto rendimiento (para el prestamista) constituyen un verdadero
timo: la tasa de interés es fija y razonable en los dos primeros años, para
subir luego enormemente. Los prestamistas aseguraban a los prestatarios que el
bien por ellos comprado garantía rápidamente valor visto el aumento de precios
del sector inmobiliario. El caso es que la burbuja del sector inmobiliario ha
terminado por estallar en 2007, y los precios han empezado a bajar
inexorablemente. Puesto que la morosidad ha comenzado a crecer, las entidades de
crédito hipotecario han experimentado dificultades crecientes para devolver sus
deudas. Los grandes bancos, para protegerse, se han negado a concederles nuevos
préstamos o han exigido tasas de interés harto más elevadas. Pero la espiral no
se detuvo aquí, porque los bancos habían adquirido una muchedumbre de créditos
hipotecarios, en gran medida fuera de balance, por la vía de la creación de
sociedades específicas denominadas Structured Investment Vehicles (Vehículos
Estructurados de Inversión, SIV por sus siglas en inglés), que financiaban la
compra de deuda hipotecaria de alto rendimiento transformados en títulos CDO
(Obligaciones de Deuda Colateralizada, por sus siglas en inglés).
A partir de agosto de 2007, los inversores dejaron de comprar los títulos
comerciales emitidos sin garantía por los SIV, cuya salud y credibilidad se
habían deteriorado visiblemente. Por consecuencia, los SIV se quedaron sin
liquidez para comprar los créditos hipotecarios titularizados, y la crisis se
extendió. Los grandes bancos que habían creado los SIV tuvieron que asumir los
compromisos de éstos, a fin de evitar su quiebra. Mientras que hasta entonces
las operaciones de los SIV no formaban parte de su contabilidad (lo que les
permitía disimular los riesgos asumidos), ahora tuvieron que reingresar en sus
balances las deudas de los SIV.
Resultado: ¡pánico a bordo! En los EEUU, 84 sociedades de créditos hipotecarios
han quebrado o han tenido que suspender parcialmente su actividad entre el 1º de
enero y el 17 de agosto de 2007, por sólo 17 en todo el año 2006. En Alemania,
el banco IKB y el instituto bancario público SachsenLB han sido rescatados, y se
han salvado por los pelos. Recientemente, Inglaterra ha tenido que nacionalizar
el banco Northern Rock, quebrado. El 13 de marzo pasado, el fondo Carlyle
Capital Corporation (CCC), conocido por su afinidad y su proximidad al clan Bush,
se hundió: sus deudas multiplicaban por 32 el volumen de los fondos propios. Al
día siguiente, el prestigioso banco norteamericano Bear Stearns (el 5º banco de
inversiones en EEUU), corto de liquidez, reclamó la ayuda de la Reserva Federal
de los EEUU (la Fed) para obtener una financiación de urgencia. Lo comprará el
banco JP Morgan Chase, por unas migajas.
Varios segmentos del mercado de la deuda son constructos patituertos a punto de
hundirse. Contagian con sus sinsabores a los poderosos bancos, a los fondos de
derivados financieros (hedge funds) y a los fondos de inversiones de que eran
hechuras. El salvamento de las instituciones financieras privadas se realiza
merced a la intervención masiva de los poderes públicos. La privatización de los
beneficios y la socialización de las pérdidas son todavía artículo de fe.
Pero hay una pregunta que no puede dejar de plantearse: ¿por qué los bancos, que
no dudan hoy en anular deudas dudosas por decenas de miles de millones de
dólares, se han negado siempre a anular las deudas de los países en vías de
desarrollo? Con su actuación de hoy, se demuestra que eso es perfectamente
posible y de todo punto necesario. Recuérdese que en el origen de las deudas
actuales reclamadas por los bancos a esos países hallamos dictaduras criminales,
regímenes corrompidos, dirigentes fieles a las grandes potencias y a los
acreedores. Los grandes bancos prestaron sin mayores problemas a regímenes tan
poco recomendables como el de Mobutu en el Zaire o el de Suharto en Indonesia, a
las dictaduras latinoamericanas de los años 70 y 80, sin olvidar al régimen de
apartheid en Sudáfrica. ¿Cómo pueden esos bancos seguir infligiendo el yugo de
la deuda a unos pueblos que han sufrido el oprobio de unos regímenes
dictatoriales financiados por ellos mismos? En el plano jurídico, muchas deudas
odiosas de ese tipo figuran en sus libros de contabilidad y no han sido
devueltas. Pero los bancos siguen exigiendo su devolución.
Recuérdese igualmente que la crisis de la deuda del Tercer Mundo fue provocada
en 1982 por el alza brutal y unilateral de los tipos de interés decidida por la
Fed. Anteriormente, los bancos privados habían prestado manirrotamente a tipo
variable a países ya sobreendeudados que luego se mostraron incapaces de
devolver los préstamos. Hoy, la historia se repite; pero, en el Norte, esta vez,
de una manera particular: los hogares sobreendeudados de los EEUU se han
mostrado incapaces de devolver sus créditos hipotecarios a tipo variable, porque
la burbuja inmobiliaria ha estallado.
Las anulaciones de deuda que los bancos están realizando da la razón a todos
quienes, como el CADTM [Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo],
reivindican una anulación de la deuda de los países en vías de desarrollo. ¿Por
qué? Porque la deuda a largo plazo de los poderes públicos del Tercer Mundo con
los bancos internacionales montaba 181,9 mil millones de dólares en 2006 (2). Lo
cierto es que, después de agosto de 2007, ya han tenido que hacer frente a un
montante muy superior, y la cosa dista por mucho de haber acabado...
Así pues, los grandes bancos privados han fallado por partida triple:
- montando desastrosas estructuras de deudda privada que han llevado a la actual
catástrofe;
- prestando a las dictaduras y obligando lluego a los gobiernos democráticos que
las sucedieron a devolver hasta el último céntimo de esa deuda odiosa;
- negándose a anular las deudas de los paííses en vías de desarrollo, siendo así
que la devolución de la deuda implica para ellos un grave deterioro de las
condiciones de vida de sus poblaciones.
Por todas estas razones, es preciso exigirles a los bancos que rindan cuentas de
sus actuaciones en las pasadas décadas. Los gobiernos de los países del Sur
deberían realizar auditorías de su deuda, como está haciendo ahora el Ecuador, y
repudiar todas las deudas odiosas e ilegítimas. Los banqueros mismos les están
demostrando que eso es perfectamente posible. Será el primer paso para devolver
las finanzas a la función que les compete, que es a saber: ser un instrumento al
servicio del ser humano. De todos los seres humanos.
******
NOTAS: (1) El servicio de estudios de Goldman Sachs estimaba las pérdidas, el 7
de marzo de 2008, en 1 billón 156 mil millones de dólares. George Magnus, del
banco suizo UBS, avanzaba en febrero una cifra superior al billón. Nouriel
Roubini, de la Universidad de Nueya York, conjetura una pérdida de al menos 1
billón de dólares (véase: http://www.rgemonitor.com/blog/roubini ). (2) Banco
Mundial, Global Development Finance 2007.
Damien Millet es portavoz del CADTM (Comité para la abolición de la Deuda del
tercer Mundo) en Francia, y coautor con Eric Toussaint de Who Owes Who?,
Zedbooks, 2004. Eric Toussaint, presidente de CADTM en Bélgica es autor de: The
World Bank: A Critical Primer, Pluto, London, 2008.
Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench
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