Según el diario británico Financial Times, que cita como fuente a una
carta enviada por la agencia de las Naciones Unidas a los responsables de los
países donantes durante las vacaciones de Semana Santa, el PAM advierte que si
no llega dinero antes del 1 de mayo deberá cortar el suministro a "aquellos
que dependen del mundo para sobrevivir en tiempos de miseria".
La amenaza de un corte en la ayuda es real e inminente tras las numerosas
llamadas de alerta que la institución ha realizado recientemente, añade el texto
firmado por la directora de la institución internacional, Josette Sheeran.
El Programa Mundial de Alimentos calcula que el rojo en sus fondos para poder
continuar con la ayuda aumenta "día a día" y actualmente está entre 600 y 700
millones de dólares tras la subida de un 20% en el precio de los alimentos en
las últimas tres semanas, la llegada del barril de petróleo hasta los 100
dólares y la consecuente carestía en los costos del transporte.
Además, las previsiones apuntan a
que "las subidas no presentan signos de que vayan a moderarse a corto plazo",
añade.
Según
Naciones Unidas, en 2007 el precio global de los alimentos registró un
aumento del 40%, y entre las principales razones para ese incremento se
encuentra el aumento del precio del petróleo y la suba del maíz a causa de la
producción de biocombustibles.
Josette
Sheeran explicó que el aumento del precio de alimentos básicos como el trigo, el
maíz o el arroz está afectando a países como México, Indonesia o Yemen,
que no se encontraban en una situación de urgencia.
"El hambre tiene un rostro nuevo y está afectando a un amplio número de
países", afirmó Sheeran.
En una entrevista con el Financial Times, la funcionaria de Naciones Unidas
habló de la posibilidad de "limitar las raciones alimentarias o incluso el
número de personas que reciben ayuda" si los donantes del programa no
aportan más dinero.
El
Financial Times recuerda que Estados Unidos es el primer donante de la
institución con unos 1.100 millones de dólares en 2007, la mayoría de ellos
en envíos de alimentos. La Unión Europea, con 250 millones, y Canadá, con 160,
ocupan el segundo y tercer lugar en ayudas en efectivo.
Si el PAM recibe finalmente los 500 millones requeridos, el presupuesto total de
la agencia aumentaría hasta los 3.400 millones, aproximadamente el doble que los
1.700 millones que gastó en 2000. La organización dependiente de Naciones Unidas
da ayuda a 73 millones de personas necesitadas repartidas en 80 países.
Los analistas internacionales culpan la subida de los alimentos básicos al
fuerte incremento de la demanda en los países de economías emergentes, el
aumento de la población mundial, la proliferación de inundaciones y sequías por
el cambio climático y el mayor apetito de la industria de biocarburantes por los
cereales.
Según la
agencia de la ONU, en 2007 el
precio global de los alimentos registró un aumento del 40%, y como su efecto más
inmediato se está incrementando el número de personas que pasan hambre en el
mundo. Entre los factores causales se encuentran el aumento del petróleo y la
suba del maíz por la producción de biocombustibles.
El
principal objetivo del Programa Mundial de Alimentos de la ONU es prestar ayuda
a las regiones donde hay escasez de alimentos, pero ahora se ven obligados a
ayudar en países donde el problema no es la escasez de alimentos sino su elevado
precio.
Según le explicó Sheeran al Financial Times, las familias en países en
desarrollo están pasando de hacer tres comidas al día a tan sólo una y están
abandonando las dietas diversas para consumir alimentos básicos.
Así, por primera vez en dos décadas, Egipto ha tenido que ampliar su sistema de
racionamiento de alimentos, mientras que Pakistán ha reintroducido un sistema de
cartillas de racionamiento que había abandonado a mediados de los años ochenta.
Financial Times recuerda que el precio en los mercados de materias primas de
productos indispensables como el trigo se ha expandido al maiz y el arroz.
Precisamente este último, que es el principal alimento de 2.500 millones de
personas en el sudeste asiático, ha escalado durante la pasada semana a su
máximo de los últimos 34 años mientras países exportadores como Vietnam,
Tailandia, India y Egipto han impuesto restricciones a los compradores
extranjeros como Filipinas para asegurarse el suministro en los mercados
nacionales.
Incluso, en Egipto, la ONU señala que las autoridades han dado órdenes al
Ejército para controlar los suministros de alimentos con el objetivo de
evitar revueltas sociales.
Los
efectos del incremento del precio de productos básicos en los últimos meses se
dejaron sentir en todo el mundo.
A principios de año el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que detrás del
incremento de precio de los alimentos están, además de los biocombustibles y el
petróleo, las sequías que han asolado varias de las principales regiones
productoras agrícolas en el mundo y la creciente demanda de carne y productos
lácteos.
La
escalada en los precios del
petróleo, por su incidencia en la cadena de precios, afecta directamente a
los alimentos más consumidos del mundo, como pan arroz, papas, azúcar,
carne, leche, huevos y manteca, esenciales en la cadena alimentaria de cualquier
familia.
En ese
sentido, aclara la FAO, la disparada récord del precio del petróleo no
afecta sólo a los automovilistas y transportistas, sino que también empuja al
alza del precio de los alimentos cuya fabricación y transporte depende de los
combustibles.
La
repercusión más inmediata de la suba récord de los precios del petróleo -según
los expertos- puede ser una escalada mundial (como ya está sucediendo) de los
precios de los alimentos de consumo diario, esenciales para la supervivencia,
debido a la alta incidencia de los combustibles en sus costos,
principalmente en el sistema de producción y comercialización y el transporte.
El creciente recurso a las
materias primas alimentarias para la producción de biocarburantes pone en
peligro el abastecimiento de alimentos para la población del mundo, advirtióel
domingo el ejecutivo del primer grupo agroalimentario mundial, Nestlé, Peter
Brabeck.
"Si se quiere cubrir el 20% de la necesidad creciente de productos petroleros
con biocarburantes, como está previsto, no habrá nada que comer", señaló
el presidente del gigante alimenticio suizo, Peter Brabeck, en una entrevista
publicada por el semanario suizo NZZ am Sonntag.
"Otorgar enormes subvenciones para producirlos es inaceptable moralmente e
irresponsable", afirmó el dirigente al estimar que millones de toneladas de maíz
dedicadas a biocarburantes son toneladas de maíz menos para el sector
alimentario.
El fenómeno de los biocarburantes
ha hecho subir los precios del maíz, la soja y el trigo, las tierras cultivables
son escasas y el agua también está amenazada, ha declarado Brabeck, antes de
subrayar que para producir un litro de bioetanol se necesitan 4.000 litros de
agua.