Como ocurre con los personajes famosos, el
dólar estadounidense en estos días ocupa las primeras páginas en toda la prensa
mundial.
Por Elena Zagorodniaya
- RIA Novosti
"El dólar marca un nuevo récord", aparece diariamente en titulares impresos
en Nueva York, Londres y Tokio. Y no sólo el dólar, también el petróleo, el
oro, los metales y los alimentos también son noticia porque cada vez alcanzan
precios récord. Los comentarios de algunos expertos rusos sobre el carácter
local de los problemas económicos de Estados Unidos y la situación de su moneda
son inexactos y a veces intencionados. Esos problemas, como otros que afectan
actualmente la economía mundial pueden ser muy peligrosos para muchos.
La economía mundial se está inflando de forma artificial y sus dos síntomas
principales, la devaluación del dólar barato y la valorización de los activos ya
han adquirido características amenazantes.
Cuando esas burbujas estallen, todo el mundo puede quedar muy salpicado.
Actualmente la economía mundial está saturada de récords.
Se establecen récords en las divisas. Los agentes financieros compiten en
devaluar el dólar. El pasado lunes, 17 de marzo, la cotización del euro con
respecto al dólar fue de 1,59 dólar por euro, el máximo valor de cambio desde
su introducción en 1999. Ese mismo día Japón marcó su récord, el dólar se cotizó
a 95,7 yenes por dólar, su valor más bajo en trece años de caída continua de la
moneda estadounidense frente a la nipona. Incluso en Rusia también hubo récord,
en la subasta de divisas interbancarias de Moscú el dólar se vendió a 23,44
rublos por dólar, su valor mínimo en los últimos ocho años.
También se han producido récords en mercados mundiales clave.
En valores absolutos nunca antes el petróleo y el oro habían tenido unos
precios tan altos. En los mercados de Asia, el lunes, 17 de marzo el crudo subió
hasta los 112 dólares por barril. Y ese mismo día, el precio del oro en Londres
ascendió hasta los 1.021,75 dólares la onza troy, frente 998,20 dólares que
costaba la onza de ese metal precioso dos días antes.
En la economía mundial también se dan récords de duración. Nunca antes, las
principales plazas financieras del mundo había "enrojecido" de una forma tan
generalizada (en las bolsas, la caída de cotización de las acciones se marcan
con color rojo).
Durante la crisis económica de 1987 y 1998 la perturbación de los mercados
mundiales duró como máximo un mes.
Las convulsiones que actualmente afectan los mercados mundiales ya duran más
de medio año y por el momento, nadie puede pronosticar cuando podrán acabar.
También se han producido récords monetarios. El Sistema de la Reserva Federal
de Estados Unidos (FED) se reunió urgentemente el pasado domingo 16 de marzo para adoptar
medidas extraordinarias. En un intento de restablecer la liquidez en la economía
estadounidense que avanza hacia la depresión, el FED redujo su tasa de descuento
en 25 puntos básicos hasta el 3,25 % .
En septiembre del año pasado el FED ya había reducido los tipos de interés al 5, 25 %. Además, el FED anunció que piensa asignar créditos directos a
las compañías que comercian valores con un régimen de tipos de interés que hasta
el momento sólo se aplicaba a los bancos.
Además, se han dado récord de insolvencia. El pasado viernes
14 quebró Bear
Stearns, la quinta compañía de inversiones más importante del Wall Street
estadounidense, poniendo fin a 85 años de trabajo en la principal plaza
financiera del mundo. Ahora, esa compañía fue adquirida por el banco JP Morgan
por 240 millones de dólares, una cantidad diez veces inferior al valor que tenía
la compañía la semana pasada.
Todos los récords anteriormente mencionados son motivo para dar la alarma
porque evidencian un recalentamiento de la economía global y un sobreestimación
de los activos globales. La economía mundial está gastando más recursos que los
que dispone y los síntomas de ese diagnóstico ya están apareciendo de forma
sensible.
Como evidencia la cuarta investigación sobre la situación anual de los
activos mundiales elaborada por McKinsey Global Institute publicado a comienzos
de 2008, los activos financieros mundiales en 2006 superaron 3,5 veces el
Producto Interno Bruto mundial (PIB). En valores absolutos, los activos
financieros mundiales equivalieron a 167 billones de dólares.
Este indicador, también denominado como "profundidad de la economía mundial"
también ha subido hasta alcanzar valores récords absolutos.
En 1980 los activos financieros mundiales igualaron el PIB de todo el mundo,
en 1995 ya era mayor dos veces, y para finales de 2005 ese indicador era el
3,16.
La profundidad de la economía mundial calculada para finales de 2006 superó
los valores que habían pronosticado los expertos de McKinsey Global Instituye en
informes anteriores. Según esos informes, los expertos estimaron que únicamente
para el año 2010 los activos financieros mundiales serían 3,4 veces superiores
al PIB mundial.
La teoría económica contemporánea considera que los activos financieros
proporcionan una valoración adecuada del costo de los activos reales. Pero una
diferencia tan notable entre sus valores respectivos ya es un síntoma de una
excedencia de liquidez, lo que irremediablemente conducirá a inversiones de
riesgo y en consecuencia, a posibles desplomes multisectoriales.
Sobre todo multisectoriales, porque ahora, ya no se puede hablar de
segmentos separados, como el sector inmobiliario, el informático o las
compañías de Internet.
Ahora, todos y en todas partes participan en el recalentamiento de la
economía global. Entre los países más adictos figuran EEUU, los Estados de la
Unión Europa, Japón (según McKinsey Global Institute, esos países poseen el 75 %
de todos los activos financieros mundiales).
¿Será el fin de la economía mundial y la quiebra total? Pues casi sí, porque
el actual embrollo que domina los mercados mundiales monetarios y de productos
ya salió del marco de la teoría de las crisis habituales, aunque de todas
maneras no significa que ha llegado al fin. Con mucha probabilidad, en esta
ocasión pueden desatarse convulsiones que podrán cambiar de forma radical la
actual organización de la gestión económica internacional, donde EEUU desempeña
el papel de administrador, Asia y América Latina la zona de producción y Rusia y
Oriente Medio los suministradores de recursos energéticos.
Dentro de decenas de años, es probable que los historiadores al definir lo
que pasa actualmente, hablarán de la primera crisis global de la economía post
industrial, que dio inicio a un nuevo modelo de gestión económica mundial con
centro en algún lugar de Asia o multipolar en todas sus formas.
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