El descalabro en los mercados de bonos, la contracción de crédito y las
preocupaciones por el estado de la economía estadounidense están empezando a
contener el alza en los precios de las materias primas.
Por
Aaron Lucchetti y Carolyn Cui - The Wall Street
Journal
Los inversionistas que han sido víctimas de apuestas fallidas en los mercados de
crédito, como los bonos respaldados por hipotecas u obligaciones de deuda colateralizada, se están viendo obligados a colocar más efectivo como colateral
para cubrir el dinero que tomaron prestado para realizar sus transacciones, un
proceso conocido en la jerga financiera como "desapalancamiento".
Para recaudar capital, algunos
inversionistas y fondos de cobertura han tenido que vender parte de sus
portafolios de commodities.
"Es una transacción clásica de desa‐palancamiento", explica Bill O'Neill,
socio en la firma de asesoría de inversiones Logic Advisors. El estratega dice
que la venta de estas posiciones en materias primas ha ocurrido a lo largo de
buena parte de esta semana, especialmente durante la primera mitad.
Este proceso está golpeando a varias materias primas. Los precios han caído
cerca de 10% desde el jueves de la semana pasada, después de un alza de 18%
desde principios de año.
El oro y la plata fueron los más vapuleados. La cotización del metal dorado
cedió 2,7% el jueves en la Bolsa Mercantil de Nueva York, para ubicarse en US$919,60
la onza. La plata, por su parte, cayó 8,6%.
El oro, una de las inversiones estelares de este año, acumula un descenso de
8,3% desde su punto máximo de US$1.003,20 por onza, alcanzado el martes pasado.
El petróleo ha bajado 7,7% desde su récord de US$110,33 establecido la semana
pasada, cerrando el jueves a US$101,84 el barril en Nueva York.
Las firmas de corretaje y las bolsas en Wall Street han elevado el dinero que
exigen como colateral para transar futuros en respuesta a la mayor volatilidad
en los mercados de acciones y bonos.
Los futuros son contratos para
comprar o vender materias primas u otros activos financieros en períodos
específicos y, a menudo, se compran con dinero prestado.
Cuando reina la calma en los mercados, las bolsas y firmas de corretaje que
regulan la cantidad que puede tomarse prestada son generalmente más flexibles. C
uando imperan los nervios y las
acciones registran violentas oscilaciones, obligan a los inversionistas a
apartar más dinero por cada dólar que invierten.
La Bolsa Mercantil de Nueva York, por ejemplo, ha elevado los requisitos para
transar futuros de oro de US$3.000 a US$3.500 por contrato. El 26 de febrero, la
bolsa elevó el colateral que exige para negociar futuros de petróleo de US$4.500
a US$5.250, un alza de 17%.
Por lo general, los inversionistas tienen que dejar entre un 5% y un 15% del
valor de un contrato como depósito, que sirve como protección contra los
movimientos diarios de precios. Las bolsas son responsables por parte de eso,
mientras que las firmas de corretaje que operan en una bolsa a menudo piden a
sus clientes una cantidad adicional.
Otra parte de este proceso de desapalancamiento proviene de los fondos de
cobertura y otras entidades que poseen inversiones relacionadas con hipotecas.
Estas instituciones financian
parte de estas operaciones de alto riesgo tomando dinero prestado de sus
corredores. Pero con el descenso en el valor de los bonos, los bancos están más
preocupados y obligan a los fondos de cobertura que destinen más efectivo para
capear la tormenta en los mercados de crédito.
"Todo esto está relacionado con la crisis de liquidez", explica Rich Feltes,
director de investigación de commodities de MF Global Ltd., en Chicago. "A
medida que los bancos reducen el valor contable de sus activos, necesitan
apuntalar sus portafolios exigiéndole más dinero a los fondos de cobertura que
negocian commodities".
En todo caso, no hay que perder de vista los fundamentos: la oferta y la
demanda. Algunos analistas creen que los aumentos de precio de los commodities
en febrero y principios de marzo provenían de inversionistas que acumulaban
materias primas porque pensaban que los precios de petróleo y los granos
continuarán subiendo en el largo plazo a causa de la fuerte demanda asiática y
los suministros limitados.
"Estamos reduciendo parte de la codicia en el mercado", dice Feltes. "Estos
mercados subieron más de lo que justificaban los fundamentos y ahora están
cayendo más" de lo que ameritan los fundamentos.
Los analistas apuntan que algunos consumidores habituales de commodities, como
compradores de joyería, compañías de alimentos o dueños de fábricas, han
disminuido sus compras creyendo que los precios habían subido demasiado rápido.
Los compradores de cobre en China, por ejemplo, han dejado de comprar el metal y
están esperando que los precios bajen, dice O'Neill.
Otros consideran que los precios van a aumentar. "Este es un fuerte repliegue
cíclico" en medio de "un alza estructural liderada por los altos costos de
agregar nueva capacidad de producción", dice David Greely, economista de energía
en Goldman Sachs. Greely concuerda en que algunos inversionistas han abandonado
los mercados de commodities para ganar dinero en otras áreas.
Desde finales de enero, la Bolsa Mercantil de Nueva York ha elevado sus
requerimientos de depósito cuatro veces para las transacciones de platino y
paladio. La Bolsa de Granos de Minneapolis ha aumentado los requisitos de
futuros de trigo cuatro veces este año.
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