En concreto, en el primer trimestre del año, el crecimiento se elevará tan sólo
un 0,1% y, en el segundo, será nulo.
Estas estimaciones distan mucho de las realizadas en el informe anterior de
diciembre, cuando la Organización estimó aumentos del 0,3% y 0,4%,
respectivamente.
Según el economista jefe de la OCDE, Jürgen Elmeskov, el primer semestre de 2008
será "un período inevitablemente dañino" para Estados Unidos, y habla de una
"fuerte debilidad" de la economía americana.
En relación con la segunda mitad del ejercicio, Elmeskov prevé que la economía
de la primera potencia mundial "estará en una banda próxima a cero"
aunque aún no sabe si la cifra será "positiva o negativa".
Para la zona euro, la OCDE espera un crecimiento del 0,5% y 0,4% en el primer y
segundo trimestre, respectivamente.
En cuanto a Japón, la Organización también ha reducido su proyección, dejándola
en un 0,3% y un 0,2%.
Desde un punto de vista técnico, la recesión se produce cuando se
registran dos trimestres con crecimiento negativo, es decir, decrecimiento.
Por su parte, la desaceleración
supone menor ritmo de crecimiento, pero positivo.
La "semilla de la crisis"
“La política monetaria llevada a
cabo por los bancos centrales ha generado el entorno que lo fomentó”, explica
Christine Li, economista de Moodys Economy.com, el brazo económico de Moody’s,
en un informe cuyo título es elocuente: ¿Sembraron los bancos centrales las
semillas de la crisis?.
La ecomista de Moody’s considera
que el fácil acceso a la deuda barata y a la liquidez de los últimos años supone
la principal causa de la crisis actual.
Según la experta, los bancos centrales han mantenido unos tipos históricamente
bajos en respuesta a los reducidos niveles de inflación. “Como consecuencia,
unos costos de financiación bajos y unas laxas condiciones de acceso al crédito
llevaron a los consumidores a contraer una deuda histórica, desde las tarjetas
de crédito a hipotecas”, añade Li.
Según la economista, los bancos
centrales prefieren actuar con las secuelas de la crisis más que usar las
política monetaria para aplacar la burbuja de los precios de los activos.
“Como consecuencia, el
reciente pinchazo de la burbuja del crédito ha provocado un colapso de las
instituciones financieras, planteando serios riesgos sistémicos a todo el
sistema financiero”.
En este sentido, advierte que Bear
Stearns "es sólo la última víctima en el proceso de desapalancamiento. Más
episodios como éste son probables".
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