y corredores de bolsa evidencia los temores a que la crisis se
profundice y se expanda mundialmente a través del entramado financiero de la
crisis de las hipotecas en EEUU.
Este efecto ya detonó una corrida
financiera que se proyecta desde EEUU hacia Europa, agudizando los temores a una
expansión mayor de los afectados por la crisis de las hipotecas.
La crisis se agravó y desató una
alarma global cuando se conoció, el fin de semana pasado (certificando que
durante las crisis financieras capitalistas "el pez grande se come al chico"),
que el JP Morgan (el segundo banco de EEUU) se engulló (a
precio de liquidación)
al Bear Stearns (el quinto banco de EEUU), su competidor en el mercado,
pagando un precio de sólo dos dólares por acción.
Como reacción a esa noticia, los
precios de las acciones se desplomaron a nivel mundial, y los mercados
asiáticos, europeos y estadounidense se derrumbaron por el temor de
inversionistas (especuladores bursátiles) al colapso generalizado que reveló
la caída de Bear Stearns, una de las principales grupos financieros
sionistas de Wall Street.
Bear Stearns se especializaba en
productos como los títulos de deuda hipotecaria, lo cual lo dejó muy
vulnerable a la crisis de los créditos subprime en los EE.UU. que se desató en
agosto. Hasta ahora, el banco engullido por JP Morgan, es la mayor
víctima de la crisis crediticia generada luego de que estalló la burbuja
inmobiliaria, pero algunos creen que no será la última.
Antes de la crisis, su capitalización
de mercado era de US$17.000 millones, gestionaba activos por un monto de US$385.000
millones y contaba con una plantilla de 15.000 empleados en diferentes partes
del mundo.
El colapso del precio de sus acciones, de US$169 en abril del año pasado a US$2
el lunes 17, implica que perdió más del 98% de su valor en el mercado bursátil.
Como efecto de la debacle financiera
creciente con las "subprime", en EEUU, 84 sociedades de crédito hipotecario
han quebrado o cesado parcialmente su actividad entre el 1º de enero y el 17 de
agosto de 2007, mientras que en todo el año 2006 solo ingresaron a esa lista
17 entidades.
Agregado a la debacle de Citigroup
y a los problemas de Goldam Sachs, a fines del año pasado, el
banco de inversión Morgan Stanley también sacudió al sistema
financiero a escala global cuando reveló pérdidas de US$9.000 millones
asociadas a los problemas del mercado inmobiliario estadounidense.
Y la
crisis bancaria imperial USA se proyectó a Europa cuando
la legendaria Unión Bancaria
Suiza, UBS, anunció nuevas pérdidas por US$10.000 millones en el valor de
sus activos financieros expuestos al sector.
Las
bolsas europeas reaccionaron ante el anuncio, y las acciones de UBS cayeron
en picada.
La sumatoria de las opiniones de
expertos y analistas estadounidense, el lunes, coincidían en que la caída de
Bear Stearns es sólo el comienzo de una debacle bancaria parecida a la de la
Gran Depresión que derrumba la confianza el sistema capitalista regido
por el dólar estadounidense.
Según The Wall Street Journal, La
cascada de malas noticias de los últimos días, que culminó con el rescate de
Bear Stearns Cos. el viernes, está acelerando la erosión de la confianza en
algunas de las instituciones financieras más respetadas de EEUU.
"Con la caída en los precios de las
viviendas y el consiguiente aumento en las tasas de morosidad se ha desatado
una crisis comparable a algunos de los mayores desastres financieros de los
últimos 50 años", señala el diario.
La creciente crisis de confianza ahora se extiende a la capacidad de crédito de
toda la gama de deudores, generando interrogantes sobre la capacidad de
la Reserva Federal y del gobierno de EE.UU. para reparar rápidamente los
problemas, señalaba el diario en su edición del lunes 17.
La venta
masiva de las acciones de bancos evidencia los temores a que la crisis se
profundice y se expanda mundialmente a través del entramado financiero de la
crisis de las hipotecas en EEUU, señalan expertos del mercado financiero.
Después de la caída del quinto banco
de Wall Street, y del derrumbe generalizado de los mercados mundiales, se
encendió la alarma en Washington, y la Casa Blanca convocó a una reunión de
emergencia del presidente Bush con las máximas autoridades financieras de EE.UU.
Frente a la alarma mundial
generada por la crisis que padece el sistema bancario, financiero y monetario
estadounidense, las palabras "tranquilizadoras" de Bush, más que tranquilizar, sirvieron como
confirmación -según algunos analistas de Wall Street- que EEUU ya está
inmerso en su peor crisis histórica y amenaza arrastrar consigo a todo el
sistema capitalista globalizado.
Las palabras de Bush incrementaron el
nerviosismo imperante en Wall Street donde el presidente imperial no goza
de credibilidad. "Las instituciones financieras están fuertes y nuestro mercado
de capitales está funcionado eficientemente",señaló Bush, mientras Wall Street y
los mercados mundiales se derrumbaban.
¿Quién seguirá los pasos de Bear
Stearns?, se preguntaban el lunes los analistas de Wall Street.
Todas las miradas se dirigieron hacia
otro coloso financiero de Wall Street: Lehman Brothers, cuyas acciones se
hundieron hasta un 35% en la bolsa de Nueva York después de que un gran banco
asiático ordenara a los operadores que no realicen operaciones con ese banco,
según The Wall Street Journal.
CNNMoney señaló que "existen
temores de Lehman Brothers será la próxima entidad en caer, ya que las firmas
que operan con ella se están retirando para protegerse".
Según Financial Times, Merrill
Lynch es la institución de más alto riesgo después de Bear Stearns, dada su
alta exposición a obligaciones de deuda colateralizada ligadas a hipotecas de
alto riesgo por 30,400 millones de dólares, 3.3 veces el promedio de sector.
Merrill -según el diario- tiene
además el peor ratio de liquidez, un 52%, comparado con Goldman Sachs Group y
Lehman Brothers Holdings, y ahora posee el mayor apalancamiento de la industria,
de 31.9 veces.
Luego de la caída del
Bear
Stearns EEUU debe resolver
interrogantes difíciles. ¿Quién debería ser rescatado? ¿Quién corre con los
costos? ¿Cuál es el papel del banco central? ¿Cómo deberían regularse los
mercados para evitar que se repitan estos problemas?, se preguntaba el lunes 17 The
Wall Street Journal.
El salvamento de las instituciones
financieras privadas en crisis del Imperio por parte del Tesoro y de la Reserva
Federal se lleva a cabo con la metodología "privatización de los beneficios,
y socialización de las pérdidas".
"Su decisión de proveer fondos
temporales a Bear Stearns el viernes y luego asumir US$30.000 millones de sus
valores menos líquidos cruzó un límite crítico al apuntalar a una firma
concreta. Esto va claramente en contra de décadas de política de la Fed de
intentar no favorecer a una compañía o mercado en particular", señala el lunes
The Wall Street Journal.
No obstante, la Casa Blanca, el
Tesoro y la Reserva Federal que salieron al rescate del sistema financiero
estadounidense se muestran impotentes, hasta ahora, para detener lo que los
propios analistas estadounidenses ya califican como el comienzo de otra "Gran
Depresión" exportada a escala global desde EEUU.
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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más referenciados de la red.
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