El mega-salvataje financiero
El
miércoles la Reserva Federal de EEUU y los cinco principales bancos centrales
anunciaron una serie de medidas coordinadas, así como otras de carácter
específico de cada instituto emisor con el objetivo de facilitar el acceso a la
liquidez de los bancos e instituciones de crédito y para impulsar el
funcionamiento de los mercados financieros en general.
La Fed le permitiría a los corredores
de bonos utilizar valores respaldados por hipotecas como garantía para obtener
hasta US$200.000 millones en valores del Tesoro a 28 días. También abrió
líneas de crédito en dólares que otros bancos centrales pueden usar para prestar
dólares a sus bancos.
En Francfort, el Banco Central Europeo aumentó su oferta de fondos en
dólares a las instituciones de la zona euro de US$10.000 millones que proveyó en
las subastas realizadas en diciembre y enero a US$15.000 millones. El Banco
Nacional de Suiza elevó su oferta de fondos en dólares de US$4.000 a US$6.000
millones.
El Banco de Inglaterra optó
por no proveer dólares, aunque renovó las condiciones más laxas de préstamos
anunciadas en diciembre, lo que básicamente preserva la capacidad de los bancos
de utilizar hipotecas de alta calidad como colateral para obtener créditos a
tres meses. Por su parte, el Banco de Canadá subastará 2.000 millones de
dólares canadienses, unos US$2.000 millones, en acuerdos de compra y reventa a
28 días el 20 de marzo y, nuevamente, el 3 de abril.
La Fed también aumentó el tamaño de
sus acuerdos de "intercambio" con el Banco Central Europeo de US$20.000 millones
a US$30.000 millones y con el Banco Nacional Suizo de US$4.000 millones a US$6.000
millones. Esos acuerdos permitirán que los bancos centrales tomen prestados
dólares de la Fed y luego presten la moneda a los bancos de sus respectivas
jurisdicciones.
La duda de los expertos
La decisión fue recibida, en principio, por una suba generalizada de los
mercados bursátiles mundiales.
Pero, no obstante la recuperación de
las bolsas, la prensa especializada, los economistas y analistas de Wall Street
calificaron a la mega-inyección financiera como un paso en la dirección
correcta, pero expresaron dudas y escepticismo sobre la efectividad de la medida
para estimular el crédito y aliviar la crisis de impagos.
"Esta es otra herramienta, y, con las reducciones inminentes de la tasa de los
fondos federales, esto debería ayudar en un proceso doloroso", dijo Chris
Wiegand, economista de Citigroup. "Pero no será la solución absoluta",
añadió citado por Reuters,.
¿Servirá?, se pregunta el
Financial Times que considera que esta medida tendría efecto o no
dependiendo de si se está en una crisis de liquidez o de solvencia. Si
simplemente los bancos no tienen cash para prestar contra los bonos respaldados
con hipotecas, entonces la medida servirá. De lo contrario, si hay
insolvencia, la medida de Bernanke no servirá de mucho, señala el
diario.
Si los bancos están preocupados porque los bonos hipotecarios o sus propietarios
incurrirán en impago, entonces no prestarán dinero aunque se puedan financiar en
la Fed, sostiene el editorial del Financial Times.
A juicio del diario, el problema es de solvencia a la luz de las
pruebas disponibles. Por eso no confía en que esta intervención tenga efecto.
Algunos economistas creen que la FED
podría haber respondido demasiado tarde. "Están avanzando en la dirección
correcta. Sólo que se los ve como reaccionando después de los acontecimientos",
dijo a EFE, John Canally, estratega de inversión de LPL Financial.
Inicialmente, parece otra medida
desesperada de Bernanke para atajar una crisis que se le escapa de las manos
pese a la racha de bajadas de tipos más agresiva de la historia. Parece que
"Helicóptero Ben" vuelve a lanzar billetes desde las alturas para todo el mundo
sin importarle las consecuencias en la inflación o en el dólar, según analiza el
Economista de España.
En general, los analistas estiman que
se necesitarán más esfuerzos, tras un desplome de los precios de los bonos
respaldados por hipotecas que pone en riesgo el valor de los activos
bancarios, obstruyendo el crédito mientras que los costos de los préstamos
corporativos han subido fuertemente.
El dólar también cayó fuertemente en las últimas seis semanas, y los precios del
petróleo han avanzado a nuevos récord, mientras que las bolsas ha retrocedido a
niveles cercanos a los mínimos en 18 meses vistos en enero.
En la visión de The Wall Street Journal, las medidas representan un nuevo
capítulo en la lucha para enfrentar la creciente crisis crediticia con
herramientas distintas a un brusco recorte de las tasas de interés. Las
instituciones financieras y los inversionistas se han mostrado reacios a
prestar, lo que ha hecho que las tasas pagadas por los consumidores y las
empresas aumenten pese a que la Fed ha reducido su tasa de referencia.
Pero Wall Street "quería más", afirma
el Journal, para quien las medidas no colmaron las expectativas de Wall
Street que esperaba que la Fed comprara los valores respaldados por
hipotecas o los bonos emitidos por las entidades semiestatales Fannie Mae y
Freddie Mae directamente.
El analista de Renta 4, Iván San Félix
señaló a Europa Press
que la decisión de la Fed, aunque ha sido acogida favorablemente en las plazas
de todo el mundo, deja dudas sobre su eficacia a medio y largo plazo para
restablecer la confianza de los bancos sobre la marcha de la economía.
"El anuncio de la Fed viene bien a los mercados, pero quizá se demuestre
insuficiente, como en anteriores ocasiones, y no logre solucionar el problema,
ya que los bancos siguen restringiendo la concesión de créditos", explicó
el
experto.
Las medidas anunciadas por la Reserva
Federal y los principales bancos centrales son extensión de
los acuerdos suscritos por estas entidades el pasado 12 de diciembre,
cuando se anunciaron una serie de subastas de liquidez y acuerdos de líneas de "swap"
en dólares con el objetivo de salir al paso del endurecimiento en las
condiciones del crédito, tras las turbulencias financieras que se vienen
sucediendo desde
el pasado verano como consecuencia del desplome del sector hipotecario 'subprime'
estadounidense.
Ya el año pasado, el 9 de agosto, la Fed y el BCE reaccionaron de manera
conjunta a las tensiones en los mercados financieros mediante una voluminosa
inyección paralela de liquidez por un importe total de más de 112.000
millones de euros, una acción a la que se sumaron el Banco de Japón y el de
Canadá.
No obstante, estas dos operaciones
anteriores de mega-salvataje financiero de poco sirvieron para paliar
la crisis financiera, con epicentro en el sector hipotecario de EEUU,
que hoy ya se proyecta por todo el sistema financiero internacional.