El vaso está medio vacío o completamente vacío. No hay ventana para el
optimismo. Ni una miajita. Nada. La crisis crediticia golpea con fuerza. Y los
que pensaban que lo peor estaba por llegar, se frotan las manos. Recorro
estupefacto los titulares de Bloomberg y son como para salir corriendo.
Por S. McCoy - Wall
Street Inversiones
El Apocalipsis financiero está aquí.
Les cuento, de menos a más. Lehman despedirá al 5% de su plantilla. Mercados
financieros. Blackstone decepciona en resultados al caer su beneficio del cuarto
trimestre un 89% y situarse más de un 50% por debajo de lo esperado por los
analistas: ingresa menos y provisiona su participación en Financial Guaranty
Insurance, un monoline. Capital Riesgo. Freddy Mac y Fannie Mae se desploman
tras un informe de Credit Suisse que advierte de la necesidad de ajustar sus
carteras al valor real de mercado. Tendrá impacto sobre su solvencia. Por su
parte, Countrywide sigue el mismo camino, caídas superiores al 10%, al ser
objeto de investigación por el FBI por manipulación en valores. Hipotecario.
Los bancos aumentan las garantías exigidas a los hedge funds… hasta sobre sus
posiciones en bonos soberanos, que pasan del 0,25% al 3%. A menos riesgo, más
apalancamiento para obtener rentabilidad adicional, más impacto. Sigue lo que
los anglosajones han bautizado como margin spiral: ventas forzadas, caídas en el
precio de los activos, solicitud de reposición de garantías, nuevas ventas
forzadas. Carlyle, zapatero a tus zapatos, en el ojo del huracán por las
ejecuciones que está sufriendo parte de su cartera de activos titulizados, que
estaba endeudada al 3.150%. Hedge Funds. Morgan Stanley baja el crecimiento
estimado para los beneficios en 2008 del sector financiero norteamericano a +3%,
situándose en la parte baja de la horquilla de los analistas, que esperan
182.000 millones de resultado agregado frente a los 135.000 del propio Morgan.
Sector financiero tocado. Rumores de iliquidez en Bear Stearns que hacen saltar
las alarmas y provocan que se disparen los diferenciales de la deuda bancaria.
Sector hundido.
Pongan a todo esto cuarto y mitad de petróleo por las nubes, ayudado por un
Goldman Sachs que el viernes se despachó con un escenario factible de 200
dólares si se produjera cualquier desequilibrio por el lado de la oferta, y
medio kilo de recesión americana en forma de datos de empleo del viernes, y
tienen el picante que faltaba para aderezar lo que ya algunos han bautizado como
la tormenta perfecta. Esto un día después de que la Reserva Federal haya
convertido las TAF o Term Auction Facilities en permanentes, incrementando su
importe quincenal de 30.000 a 50.000 millones de dólares, a la vez que concede a
los primary dealers una línea adicional de financiación de 100.000 millones más.
No iba desencaminado el editorial del WSJ de ayer cuando señalaba que "todo el
mundo pone su esperanza en la FED y su capacidad de abaratar el precio del
dinero (la curva descuenta 75 puntos de bajada adicionales en la siguiente
reunión) pero no deja de ser una apuesta peligrosa: se debilita el dólar y se
aprecian las materias primas a causa de ello. Y el último afectado será el
consumidor que es, en definitiva, el que tiene que sacar la economía adelante".
Vuelta pues al inicio de este párrafo.
Es difícil saber qué puede hacer que se resuelva la situación actual en la que
conceptos como solvencia, confianza y liquidez, que son tres de los pilares de
los mercados financieros, están en entredicho. ¿Estamos ante la peor crisis
financiera en 60 años como pregonizara George Soros en Financial Times con los
mínimos del mercado de enero? Sin duda, sí. Por su amplitud y diversidad de
afectados, entidades y activos. La causa, a juicio del financiero de origen
húngaro, se encuentra en el lo que él bautiza como el fundamentalismo del
mercado: el mercado como poder supremo que hay que preservar, dejándolo innovar
libremente (ausencia de regulación), descansando en la capacidad de análisis de
los bancos y agencias de rating (arte y parte interesada, déficit de
supervisión) e impidiendo su colapso (exceso de protección). El efecto cascada,
consecuencia de ese exceso de confianza en la autorregulación del mercado, es lo
que estamos viviendo en nuestros días.
Nosotros hemos intentado, cándidamente, aportar nuestro granito de arena con una
propuesta triple basada en la prevención, la invitación a la acción y el
restablecimiento de la confianza por parte de entidades supranacionales
comúnmente aceptadas. Excesivamente pretencioso, seguro. Una idea más, al fin y
a la postre. ¿Mercados? Están en soporte tanto S&P 500, 1270, como Eurostoxx
3.530. Niveles críticos. Lo malo. Jonathan Wilmot, de Credit Suisse, en su
paralelismo que establece entre la crisis actual y la de los años 1982 a 1987,
que tiene una correlación altísima, augura nuevos mínimos para esta misma semana
si se repite el patrón de comportamiento de entonces. Lo bueno. Lo aportan los
partidarios de la Teoría del Dow, citados por Renta 4. Se basa en que el DJ
Transportation Index actúa como indicador adelantado del Down Jones, como
algunos maledicientes le han bautizado. Así, cuando éste subía de octubre a
diciembre, el Transportation bajaba. Ahora ocurre justamente contrario. ¿Motivos
para la esperanza? Bueno, ya se sabe, es lo último que se pierde. Mantengan la
cautela.
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