Por si esto fuera poco, hay otro motivo de preocupación. Los precios accionarios
son más caros de lo que parecen y, si se compara la situación actual con otros
períodos en que la inflación se estaba acelerando y el crecimiento debilitando,
el descenso del mercado podría ser prolongado.
Algunos sostienen que, después de una caída de 17% en el índice Standard &
Poor's 500 desde sus niveles de octubre, las acciones son baratas. Según las
proyecciones de resultados para 2008 recopiladas por Reuters Estimates, el S&P
500 se negocia a 13,2 veces las ganancias proyectadas, comparado con un promedio
de 16,5 veces de 1989 en adelante, según los datos reunidos por Morgan Stanley.
Adiós a una era
Las relaciones precio-ganancia son una de las varas más usadas para evaluar si
las acciones de algunas empresas o el mercado en general tienen un precio
atractivo o son muy caras. Las relaciones precio-ganancia reflejan el monto que
los inversionistas están dispuestos a pagar por las ganancias futuras de una
empresa. Cuando la relación precio-ganancia cae por debajo de sus tendencias de
largo plazo, la mayoría piensa que las acciones son baratas y que es hora de
salir de compras.
Muchos inversionistas se han acostumbrado a un incremento constante de los
múltiplos de ganancias así como de los precios de las acciones. A finales del
mercado a la baja que duró entre 1980 y 1982, las acciones de las empresas que
integran el S&P 500 se negociaban a una relación precio-ganancia, o múltiplo, de
8,7, según las cifras de Morgan Stanley. En el curso de los próximos 17 años, la
relación aumentó y alcanzó su punto máximo, de poco menos de 30, en 1999.
Durante este tiempo, cerca de una tercera parte de los retornos del S&P 500 se
debieron a la expansión de los múltiplos, según Ibbotson Associates.
Tal período, no obstante, se caracterizó por un descenso de la inflación y las
tasas de interés, lo que derivó en mayores múltiplos. Muchos observadores creen
que la era de inflación baja y tasas bajas ha terminado, lo que apunta a un
entorno menos propicio a un alza de los múltiplos.
Los analistas de Morgan Stanley señalan que el aumento de la inflación significa
que los inversionistas no estarán dispuestos a pagar grandes primas por
ganancias futuras de las compañías. Los estrategas de Goldman Sachs Group, por
su parte, dicen que, al tomar en cuenta los declives en la relación
precio-ganancia de las últimas cuatro recesiones en EE.UU., los múltiplos
actuales pueden bajar bastante.
Nicholas Bohnsack, de Strategas Research Partners, opina que los inversionistas
cometen un error al asumir que los múltiplos subirán. Ha habido lapsos
prolongados en los cuales los múltiplos han descendido o se han estancado, el
último de ellos en los años 70, resalta. Hoy, advierte, "estamos en un período
largo de contracción de múltiplos".
Parte del problema es que las ganancias de las empresas no parecen tan sólidas.
Los analistas proyectan un alza de dos dígitos en las ganancias de 2008, pero
los pronósticos han sido revisados a la baja.
Los analistas han recortado drásticamente sus previsiones para el primer
trimestre, las que ahora ubican en una ganancia de US$22,58 por acción, en lugar
de los US$23,64 por acción pronosticados a finales de diciembre. Eso quiere
decir que, en lugar de crecer 5,1%, las ganancias del primer trimestre no van a
registrar grandes variaciones respecto al mismo lapso del año previo.
Otro problema es la inflación.
En jornadas recientes, el mercado bursátil ha reaccionado en forma positiva al
alza en los precios de las materias primas al estimar que elevará las ganancias
de las compañías de energía y materiales.
No obstante, si la inflación
permanece alta, pese al enfriamiento de la economía estadounidense, tendría un
efecto negativo sobre los múltiplos precio-ganancia al reducir el valor de las
ganancias futuras.