Los mercados bursátiles del mundo
se encuentran nuevamente presionados y en baja, principalmente los
asiáticos y europeos, los cuales reaccionaron al dato de empleo que dio a
conocer el viernes pasado EEUU, donde se perdieron 63 mil plazas en febrero del
2008, la mayor caída mensual en casi cinco años.
Por ello, el índice accionario de
Japón Nikkei registró una baja de 1.96%, y las bolsas europeas cerraron el lunes
con fuertes descensos tras agravarse los temores sobre la crisis de
crédito, que podría producir mayores pérdidas en los bancos y un incremento de
los diferenciales de los tipos de interés, debilitando las economías y la
demanda de metales.
El índice paneuropeo FTSEurofirst 300 cerró con un retroceso de un 1,15 por
ciento a 1.254,76 puntos, su nivel de cierre más bajo desde junio de 2006.
Por su parte, a la mitad de la jornada, el precio del petróleo alcanzó nuevos
máximos históricos al llegar a un valor de US$107.61 por barril,
resultado de la demanda de contratos de futuros que realizan los inversores como
una mejor alternativa de inversión tras la debilidad de dólar americano con
respecto a las principales devisas del mundo. Cabe mencionar que el viernes
pasado el West Texas Intermedio alcanzó una cotización de 105.14 dólares.
En tanto el G-10 (bancos
centrales de los países más industrializados del mundo) advirtió de la
"volatilidad en las principales monedas" en un contexto de desaceleración
económica mundial, una semana después de la subida a máximos del euro
frente al dólar.
Tras una reunión del G-10 en la ciudad suiza de Basilea, el presidente del BCE
(Banco Central Europeo) y portavoz del G10, Jean-Claude Trichet, ha señalado que
"los movimientos excesivos, volátiles y desordenados en los mercados de
divisas son indeseados para el crecimiento económico".
Trichet ha enfatizado que hacía esta declaración como presidente del BCE y
apoyando las declaraciones de las autoridades estadounidenses, que han destacado
la importancia de un dólar fuerte para EE UU.
El euro batió la semana pasada un récord frente al billete verde en 1,5467
dólares tras conocerse el aumento del desempleo en EE UU en febrero.
El petróleo de Texas, por su
parte, batió este lunes un nuevo récord: US$107.60 el barril, mientras el de
Brent, de referencia en Europa, trepaba por encima de los US$ 104.
Además, Trichet destacó que "es muy importante que los bancos centrales
mantengan contacto entre ellos" tras la reunión bimestral de los banqueros
centrales en la sede del Banco de Pagos Internacionales (BPI).
El banquero francés destacó la existencia de riesgos de baja para el
crecimiento económico global y que se mantiene la corrección en los mercados
financieros.
Los miembros del G10 son en realidad once países: Alemania, Bélgica, Canadá,
EEUU, Francia, Holanda, Italia, Japón, el Reino Unido, Suecia y Suiza.
Los gobernadores de los bancos centrales del G10 y de algunas economías
emergentes se reúnen cada dos meses bajo los auspicios del BPI para analizar
la situación de la economía global.
Respecto a los riesgos para la estabilidad de los precios, el presidente del BCE
afirmó que estos están relacionados con el aumento del precio del petróleo y
de las materias primas.
Según The Wall Street Journal,
mientras que los precios de los commodities como el maíz y el trigo continúan
subiendo, las compañías de alimentos están recortando costos, subiendo los
precios y ajustándose a márgenes más estrechos a largo plazo.
El diario asegura que el costo del
maíz, soya, trigo y otros granos continuará creciendo este año, a medida que
aumente la demanda por etanol producido a partir de granos y que los
consumidores de clase media en lugares como China e India impulsen la demanda
por carne, leche y huevos.
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Según Naciones Unidas, en 2007 el precio global de los alimentos registró un
aumento del 40%. |
La incidencia de la suba del petróleo
en los alimentos
En 2007 el precio global de los alimentos registró un aumento del 40%, y
como su efecto más inmediato se está incrementando el número de personas que
pasan hambre en el mundo, advirtió el la agencia de Naciones Unidas
responsable de la ayuda alimentaria a los países pobres.
Entre los factores
causales se encuentran el aumento del petróleo y la suba del maíz por la
producción de biocombustibles.
La repercusión más inmediata
de la suba récord de los precios del petróleo -según los expertos- puede ser una
escalada mundial (como ya está sucediendo) de los precios de los alimentos
de consumo diario, esenciales para la supervivencia, debido a la alta
incidencia de los combustibles en sus costos, principalmente en el sistema
de producción y comercialización y el transporte.
Según la Organización de las
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los productos
más consumidos del mundo, como pan, carne, azúcar, maíz y arroz se tornan
cada vez más caros debido al desarrollo de energías alternativas basadas en
cereales, ricino y caña de azúcar.
Pero ese proceso de suba gradual
puede incrementarse a niveles imprevisibles si continúa la suba sostenida de los
precios del crudo que ya han superado su propio récord en los mercados
internacionales.
Los precios del petróleo, por su
incidencia en la cadena de precios, afecta directamente a los alimentos más
consumidos del mundo, como pan arroz, papas, azúcar, carne, leche, huevos y
manteca, esenciales en la cadena alimentaria de cualquier familia.
En ese sentido, aclara la FAO, la
disparada récord del precio del petróleo no afecta sólo a los
automovilistas y transportistas, sino que también empuja al alza del precio de
los alimentos cuya fabricación y transporte depende de los combustibles.