Tanto en Europa como en Estados Unidos, las tasas que se cobran los bancos para
préstamos a corto plazo siguen siendo altas, una señal de la cautela que
mantienen los bancos respecto al uso de su capital.
Los inversionistas están percibiendo malas señales en otros mercados. Por
ejemplo, el costo de comprar un seguro en contra de la cesación de pagos de la
deuda de un banco está subiendo: en algunos llega a más de 20 veces el valor de
hace un año.
Esta inquietud se está traspasando a otros tipos de préstamos, incrementando las
tasas de interés de una serie de activos, desde los bonos municipales a la deuda
corporativa. Las renovadas turbulencias en el sistema crediticio constituyen la
réplica más reciente de la caída en el valor de los inmuebles estadounidenses y
la crisis en el mercado de hipotecas de alto riesgo o subprime.
Los bancos están en el ojo del huracán. Aunque ya han asumido miles de millones
de dólares en rebajas contables ligadas a valores hipotecarios, muchos bancos
parecen no haber terminado el proceso de identificación de sus pérdidas. Esto
los ha dejado con menos capital del que les gustaría y los ha vuelto reacios a
prestar dinero.
Otras preocupaciones no se han disipado, como la salud financiera de las
aseguradoras de bonos, las cuales garantizan el pago de buena parte de la deuda
hipotecaria morosa en poder de los bancos. El miércoles, Ambac Financial Group
Inc., la segunda aseguradora de bonos de EE.UU., anunció su intención de
recaudar US$1.500 millones en capital fresco. La noticia provocó un desplome de
18,8% en su acción, que ayer, jueves, caió otro 14,71%, para cerrar en US$7,42
en la Bolsa de Nueva York.
Los mercados de dinero a corto plazo son el aceite que hace que los engranajes
de los mercados financieros se muevan sin inconvenientes. Los bancos y otras
instituciones financieras acuden a ellos todos los días para recaudar dinero y
asegurarse de que los clientes tengan dinero cuando necesitan pagar sus cuentas,
firmar cheques de nómina o aprovechar oportunidades de inversión.
Muchas tasas de interés no están tan altas como en diciembre, cuando tuvieron
lugar las últimas convulsiones del mercado. Entonces, los bancos centrales de
EE.UU. y Europa actuaron con decisión para inyectar efectivo al sistema y ahora
parecen preparados para volver a entrar en acción en caso necesario.
La Reserva Federal y otros bancos centrales han desplegado una serie de medidas
para calmar a los mercados de préstamos a corto plazo desde que la crisis del
crédito comenzó a trastornarlos el año pasado, incluyendo recortes a las tasas
de interés e inyecciones especiales de efectivo. Sin embargo, una ola de
aversión al riesgo está contrayendo la disponibilidad del crédito,
contradiciendo el empeño de la Fed por ampliar la disponibilidad de crédito.
Esto sugiere que los bancos centrales podrían profundizar las medidas adoptadas
o ensayar nuevas herramientas.
"Aún hay una gran crisis de liquidez", dice Dominic Konstam, director de
estrategia monetaria de Credit Suisse. "Los bancos no quieren seguir prestando
contra un colateral deficiente, cuando están preocupados de que ellos mismos
puedan necesitar ese dinero".
Un signo de tensión se puede apreciar en el precio que los inversionistas pagan
por comprar contratos que equivalen a un seguro contra una cesación de pagos.
Por ejemplo, el costo de comprar tal seguro sobre una deuda de US$10 millones de
Citigroup, que se haría efectivo si Citigroup deja de hacer sus pagos, ha subido
de menos de US$72.000 anuales en enero a más de US$190.000 en la actualidad. El
costo era de apenas US$9.700 en junio del año pasado. Estos seguros están
subiendo para muchos otros bancos en proporciones similares, sugiriendo "un
creciente riesgo sistémico percibido en el sistema financiero", escribió en un
informe Hans Mikkelsen, analista de Banc of America Securities LLC.
La presión en los mercados ha aumentado, pese a los persistentes esfuerzos de
los bancos centrales por mantener la calma. El Banco Central Europeo no ha
seguido el ejemplo de la Fed de recortar las tasas de interés, pero ha mantenido
al sistema bancario de la zona euro nadando en efectivo al proveer préstamos a
mayor plazo para que los bancos obtengan financiamiento. El Banco de Inglaterra,
que ha reducido las tasas, también ha tomado más medidas para mantener a los
mercados de dinero funcionando sin problemas. Esto ha incluido el permitir que
los bancos usen una gama más amplia de activos como colateral para préstamos a
más largo plazo, como las hipotecas de alta calidad.
La Fed, además de reducir las tasas de interés, ha tratado de hacer que el
efectivo a corto plazo esté disponible para los bancos a través de un mecanismo
de subastas, en el que las instituciones financieras pueden obtener préstamos en
efectivo y usar una amplia serie de activos como colateral. Funcionarios de la
Fed a menudo han indicado que se trata de una herramienta exitosa y es probable
que siga funcionando. También es posible que la Fed expanda su uso si las
condiciones del mercado de dinero empeoran.