Los temores de los inversionistas acerca de presiones
inflacionarias y problemas en el suministro de energía desataron ayer una fuga
de fondos hacia activos duros. Como resultado, el petróleo superó su récord de
los últimos 28 años mientras el oro se acerca a batir una nueva marca.
Por
Ann Davis y Neil King -
The Wall Street Journal
Los contratos futuros de petróleo en la Bolsa Mercantil de
Nueva York (Nymex) tocaron los US$103,95 durante la sesión de ayer, antes de
replegarse un poco y cerrar a US$102,45 por barril. Con esto, el crudo sobrepasó
su marca de US$103,76 el barril, ajustado por inflación, que data de abril de
1980.
El oro, por su parte, se acercó a la importante barrera
psicológica de US$1.000 la onza, alcanzando los US$986,90 durante la jornada,
antes de cerrar en US$981,50 en la división Comex de Nymex. El contrato de oro
más activo, para entrega en abril, alcanzó US$992 durante el día.
Philip Verleger, economista independiente, asegura que el
radical incremento del petróleo y el oro en los últimos días es una reacción al
testimonio de Ben Bernanke ante el Congreso estadounidense. Verleger cree que el
presidente de la Fed dejó en claro que la entidad "no está tan preocupada por la
inflación como lo está por el estado de la economía. Esa fue una señal clara de
que pretenden recortar las tasas de interés otra vez e inyectar más liquidez al
sistema financiero. Además es un indicio para la comunidad financiera de que las
tasas de inflación probablemente subirán. La respuesta natural de los
inversionistas a tal señal será elevar sus compras de activos duros".
A diferencia del petróleo, el oro está en menos de la mitad de
su máximo real, de US$2.239,67 la onza, alcanzado el 21 de enero de 1980. En ese
año, la inflación estadounidense bordeaba el 12%. Hoy, los precios al consumidor
se ubican en 4,4%.
"Diría que aún no hemos visto el punto más alto del oro",
señala Bart Melek, estratega global de commodities de BMO Capital Markets, una
filial del Banco de Montreal. La razón, en parte, se debe a que "la inflación
actual no está ni cerca de la inflación de ese período" y los inversionistas
acumularán el metal amarillo si el panorama inflacionario se deteriora.
El alza de los precios del petróleo ha sorprendido a algunos
ministros de la OPEP, reunidos esta semana en Viena. EE.UU. y Europa quieren que
la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) aumente la producción,
sosteniendo que los inventarios mundiales están bajos y que los precios de la
energía desorbitados podrían profundizar los problemas de EE.UU.
Pero ante los problemas de la economía de EE.UU. y el
enfriamiento de la demanda de petróleo en gran parte del mundo, muchos sostienen
que el mercado rebosa crudo y los especuladores financieros están llevando el
precio al alza.
El salto en los precios del petróleo ha sorprendido a algunos
ministros de las naciones que integran la OPEP, que esta semana se reúnen en
Viena. EE.UU. y Europa quieren que el organismo aumente la producción, puesto
que los inventarios mundiales siguen siendo bajos y la escalada en los precios
del combustible puede agravar los problemas de la economía estadounidense.
La OPEP reconoce que el temor a la restricción del suministro a
largo plazo está detrás de la drástica alza de los precios del petróleo. El
ministro del petróleo saudita, Ali Naimi, líder de facto de la OPEP atribuyó en
una entrevista a un medio especializado el aumento del precio al mayor pesimismo
sobre las reservas mundiales de petróleo y "una visión de restricciones en el
mercado que es infundada".
Pero Jeffrey Currie, economista de energía en Goldman Sachs,
dice que las ineficiencias acumuladas y la subinversión crónica son factores
clave detrás de la escalada de los precios.
Mientras tanto, la caída del dólar también contribuye a la
subida en los precios. Cuando la moneda estadounidense se debilita, hacen falta
más dólares para comprar los mismos bienes denominados en dólares. La divisa
verde tocó ayer un nuevo mínimo frente al euro antes de repuntar levemente para
cerrar en US$1,521 por euro.
Aunque el dólar y el petróleo no se mueven en sincronía en el
largo plazo, ha habido una estrecha conexión en los últimos años. Desde
principios de año, el precio del petróleo y la tasa de cambio del dólar con
relación al euro se han desplazado en dirección contraria alrededor del 96% de
las veces, dice Greg Anderson, estratega de divisas de ABN Amro. En otras
palabras, cuando sube el petróleo, el dólar se debilita contra el euro
prácticamente todo el tiempo.
"Los inversionistas empiezan a comprar y vender a partir de
estas relaciones, de modo que se convierte en una profecía autocumplida", afirma
Philip Klapwijk, presidente de la junta de GFMS, una firma británica de
investigación de metales preciosos.
En su reunión anterior, realizada hace un mes, el grupo de 13
países de forman la OPEP dijo que los mayores inventarios de petróleo y una
desaceleración en el crecimiento de la demanda este año podría justificar una
reducción de la producción.
Sin embargo, ahora que el crudo bate marcas históricas, es
probable que a la OPEP le resulte políticamente imposible reducir la producción
durante su reunión en Viena.
Todo apunta a que la
organización no haga nada por el momento, con promesas de volver a reunirse
dentro de un mes o dos.
******