Dos temores penden sobre la economía estadounidense: la
perspectiva de una recesión profunda y una espiral inflacionaria.
Por Greg Ip -
The Wall Street Journal
La historia, sin embargo, sugiere que ambos fenómenos casi
nunca ocurren al mismo tiempo, lo que explica por qué la Reserva Federal ha
decidido concentrar su artillería en la primera, en lugar de la segunda.
Funcionarios de la Fed creen que quienes los acusan de abrir la
puerta para que la estanflación (la combinación de crecimiento estancado e
inflación) regrese al estilo de la década de los 70 están interpretando
erróneamente la lección de esa década. La mayor prueba para el presidente de la
Fed, Ben Bernanke, quizá no sea la profundidad de los recortes de tasas durante
el bajón de la economía, sino la celeridad con que las incrementa una vez que la
economía se haya normalizado.
La semana pasada se caracterizó por una serie de malas noticias
para Bernanke. Cayeron las ventas de nuevas viviendas y la confianza de los
consumidores, al tiempo que subieron las solicitudes de seguro de desempleo.
Mientras tanto, el Departamento de Comercio informó que el índice de precios de
gastos de consumo personal aumentó 3,7% en enero, en comparación con un año
antes, el segundo mayor incremento desde 1991. Se trata de la medida de
inflación que la Fed sigue con mayor atención. Lo más preocupante, es que la
inflación "básica" , que excluye los precios de la energía y los alimentos, se
aceleró de 1,9% en agosto a 2,2% en enero.
Entonces, ¿por qué está la Fed más preocupada del crecimiento
que de la inflación?
En primer lugar, la entidad estima que el alza en los precios
de las materias primas explican las alzas de la inflación y la inflación básica.
Los mayores costos de la energía se han traspasado a otros bienes y servicios.
La inflación básica subió y cayó al son de los precios de la energía entre
principios de 2006 y mediados de 2007 y la Fed cree que ahora puede estar
pasando lo mismo. Si los precios de la energía y los alimentos dejan de subir,
ni siquiera tienen que caer, tanto la inflación general como la básica podrían
descender.
Por ahora, los precios de los commodities siguen subiendo. El
trigo, el petróleo y el oro alcanzaron la semana pasada niveles récords
nominales. La Fed, no obstante, no cree que la oferta y la demanda justifiquen
el reciente salto. Un factor más probable es que los inversionistas, tal vez
alarmados por la postura de la Fed, están destinando dinero a los fondos
especializados en materias primas y divisas extranjeras como una cobertura
contra la inflación.
Tales temores se pueden transformar en una profecía
autocumplida a medida que los altos precios de la comida, la energía y los
costos de importación se trasladan a los precios al consumidor. No obstante, los
incrementos especulativos en los precios no pueden sostenerse si no son
respaldados por la oferta y la demanda.
El banco central estadounidense opina que, para que la elevada
tasa de inflación se vuelva permanente, debe incorporarse a la fórmula que los
trabajadores y las compañías usan para fijar los salarios y los precios. Hasta
el momento, las encuestas sugieren que los consumidores no han elevado mucho sus
expectativas de inflación. Los salarios por hora y los beneficios crecieron
apenas un 3% en el cuarto trimestre del año pasado en comparación con el mismo
lapso del año anterior, un descenso en comparación con 2006, aunque el desempleo
estuvo por debajo del 5% en casi todo el período. Una espiral de salarios y
precios necesita que los salarios cooperen. Es incluso menos probable que los
salarios se aceleren si el desempleo, que ahora se ubica en un 4,9%, ascienda a
5,25% este año y caiga gradualmente a 5% para 2010, como pronostica la Fed. Esto
implica tres años con una tasa de desempleo por encima de la estimada "natural"
por la Fed, un 4,9%, y de esta manera una presión a la baja sobre la inflación.
La noción de que un mayor desempleo reduce la inflación tiene
sus escépticos, incluso en la Fed. "Todo lo que hay que hacer es recordar los
años 70, cuando experimentamos alto desempleo e inflación, para darse cuenta de
que un flojo crecimiento económico e inflación más baja no necesariamente van de
la mano", dijo a principios de mes Charles Plosser, presidente del Banco de la
Reserva Federal de Filadelfia. De todos modos, la inflación cayó en EE.UU. luego
de las recesiones de 1969-70, 1973-75 y 1980.
La Fed incrementó las tasas de interés cuando la inflación
creció, y las recesiones resultantes bajaron la inflación. Pero debido a
presiones políticas, ignorancia, o ambas cosas, la Fed no pudo tolerar un alto
desempleo por mucho tiempo y rápidamente quitó el pie del freno monetario, y la
inflación tocó fondo más arriba que cuando el ciclo empezó.
La lección, cree la Fed hoy, es que una vez que pase la actual
crisis, rápidamente debe revertir los recortes en las tasas. Eso es más fácil de
decir que de hacer.
Algunos funcionarios de la Fed piensan que erraron al tardar
tanto para revertir los recortes en las tasas de 2001-2003. El presidente de la
Reserva Federal de San Luis, William Poole, se convirtió en uno de las primeras
personas que participaron en esa decisión que luego la repudiaron. Poole dijo en
una conferencia el viernes que "con el beneficio del tiempo, no es difícil
sostener que la (Fed) se demoró demasiado en elevar las tasas luego de haberlas
bajado a 1% en 2003".
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