Una avalancha de efectivo y maneras más sencillas para comprar
y vender están disparando los precios de las materias primas, desde el petróleo
al platino y el trigo, a niveles récord, a pesar del enfriamiento de la economía
global.
Por Tom Lauricella y Ann Davis -
The Wall Street Journal
La demanda aún se mantiene firme y la oferta limitada, en el
caso de muchos commodities, lo que empuja los mercados al alza.
No obstante, las grandes alzas de precios de las últimas
semanas también están siendo motivadas por el dinero en efectivo que proviene de
las grandes instituciones, fondos de cobertura e inversionistas individuales.
Este dinero llega a nuevos vehículos de inversión que les permiten realizar
grandes apuestas en mercados relativamente pequeños fácil y rápidamente.
Ayer, jueves, el petróleo, que ha subido 12% este mes, cerró a
un nuevo récord de US$102,59 por barril. El precio está apenas 1,1% por debajo
de a su máximo histórico real, alcanzado hace 28 años. Y eso que el crudo no ha
subido tanto como otras materias primas. Los precios del gas natural han crecido
26%, los del carbón 59%, el platino 41%, el trigo 32% y el cacao 38%.
Pocos anticipaban la fortaleza de esta nueva racha alcista.
Cuando terminó 2007, parecía que el debilitamiento de la
economía global enfriaría la demanda por recursos naturales y reduciría los
precios. Por el contrario, los inversionistas se han volcado a las materias
primas, alejándose de los abatidos los mercados de acciones y bonos. La caída
del dólar, el recorte de las tasas de interés y los temores sobre la inflación
también han alimentado el impulso alcista.
"La gente se pregunta dónde colocar su dinero. Los bonos del
Tesoro están sobrevalorados, no se quieren ni acercar a los mercados accionarios
y le temen a los mercados de dinero", señala Shawn Rubin, asesor de la corredora
Smith Barney. "Así que todos están interesados en los commodities".
El alza de los precios ha llevado a algunos analistas a
declarar que algunos de los mercados que más han subido son presa de una
burbuja. "Como economista, se me hace difícil sentarme aquí, ver los precios del
maíz, el frijol y el trigo y explicar las alzas por los fundamentos del
mercado", admite Dan Basse, presidente de AgResource, una compañía que examina
el mercado agrícola. "El mercado sugeriría que estamos extremadamente
sobrevaluados".
El volumen de compra y venta de contratos de materias primas a
futuro ha crecido como la espuma en todo el mundo. El número de contratos
agrícolas ha subido 32% frente a hace un año, los de metales industriales 29,7%
y los de productos energéticos 28,6%, según la Asociación de la Industria de
Futuros.
En enero, la New York Mercantile Exchange, la bolsa de futuros
y opciones de commodities más grande del mundo, manejó un récord de 1,7 millones
de contratos al año, avivada por un alza de 163% frente al año previo en el
volumen de transacciones electrónicas.
Los fondos indexados al desempeño de materias primas, que
permiten a los inversionistas comprar una canasta de diferentes commodities, y
los fondos que cotizan en bolsa, con los que los inversionistas venden y compran
desde acero y carbón a una amplia variedad de bienes, han tenido un gran impacto
en mercados pequeños como los de productos agrícolas.
Los fondos que cotizan en bolsa de materias primas, o ETF, hoy
abarcan casi US$30.000 millones en bienes, 90% más que hace un año, según State
Street Global Advisors, una firma de inversión institucional.
Hace cinco o diez años, "no había una cierta escala, participar
en los mercados de commodities era muy difícil, y comprar acciones en una
compañía ligada a las materias primas no era necesariamente lo que se buscaba",
dice John Shapiro, director mundial de commodities en Morgan Stanley.
Incluso cuando el petróleo era más barato, a US$20 el barril,
dice, un cotrato a futuro de petróleo por 10.000 barriles de petróleo costaba
US$20.000.
Los operadores de Wall Street normalmente esperaban gestionar
órdenes por un valor muy superior. Incluso para las instituciones mayores que
normalmente se centran en los mercados de acciones y bonos, el proceso de
negociación de futuros y márgenes o colateral, era difícil.
Pero al mismo tiempo que los precios de las materias primas han
subido, las barreras para invertir en ellos han descendido rápidamente.
Gracias a la aparición de nuevos productos financieros, el
mercado antes esotérico y arriesgado, entonces más apropiado para los operadores
profesionales, es ahora más accesible para el operador general, desde grandes
fondos de pensiones a pequeños inversionistas. "Las maneras alternativas en las
que la gente puede participar en los mercados de commodities son mucho más
amplias de lo que solían ser. Y las posibilidades de participación en el mercado
que tiene un inversionista minorista son mucho mejores", agregó Shapiro, de
Morgan Stanley.
Además, la negociación electrónica de materias primas ha
explotado, lo que ha atraído a los fondos de cobertura.
Al principio, esta democratización de los mercados de
commodities se concentraba más en la negociación de energía. Pero los
especuladores se dedicaron a los metales y, más recientemente, a los mercados
agrícolas ya que sus precios se encuentran al alza.
El flujo de efectivo, sin embargo, puede abrumar a los
mercados.
Hoy, los inversionistas que compran fondos indexados al
desempeño de una o un grupo de materias primas componen alrededor de la cuarta
parte de apuestas totales en los mercados de productos agrícolas, según la
Comisión de Operación de Futuros de Commodities.
Este flujo le ha complicado la vida a la Reserva Federal y a
los inversionistas tradicionales, en especial las firmas que usan y almacenan el
grano.
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