Mientras el euro alcanza nuevos máximos frente al dólar, las automotrices
europeas buscan formas para compensar el declive de su rentabilidad en el
mercado estadounidense.
Por Edward Taylor -The Wall Street Journal
BMW AG advirtió que podría tener que realizar una nueva ronda de despidos.
Volkswagen AG sigue adelante con la construcción de una planta en Estados Unidos
u otro país en América cuya moneda esté atada al dólar. Por su parte, Porsche
está construyendo más vehículos en lugares como China, donde el tema cambiario
no tiene una incidencia mayúscula. EE.UU. es el mayor mercado automovilístico
del mundo, con ventas que el año pasado ascendieron a 16,1 millones de autos y
camionetas. En Alemania, en cambio, las inscripciones de nuevos vehículos, un
indicador del número de ventas, bordearon 3,5 millones en 2007. En Gran Bretaña
la cifra fue de 2,8 millones.
La caída del dólar hace que EE.UU. pierda atractivo para las automotrices
europeas, que fabrican la mayoría de sus vehículos en países que usan el euro o
monedas atadas al euro.
El encarecimiento del euro, por ejemplo, significa que los modelos de Porsche
son menos atractivos para los consumidores estadounidenses y que la empresa es
menos rentable en EE.UU.
Para reducir su exposición al dólar, Volkswagen, BMW, Porsche Automobil Holding
SE, la matriz de Porsche, y Daimler AG hacen coberturas cambiarias. Esto alude a
la compra de contratos financieros en los mercados para protegerse contra las
oscilaciones de las divisas. Además, los fabricantes europeos han construido o
expandido fábricas en EE.UU., Brasil y México, reduciendo sus importaciones
desde Europa.
Sin embargo, las actuales condiciones de los mercados cambiarios son tan
adversas que las automotrices sienten el impacto de todos modos. Por ejemplo, la
alemana BMW advirtió ayer que habrá más recortes laborales después de los 8.100
que anunció recientemente como parte de un programa de eficiencia, si se
mantiene el actual tipo de cambio de cerca de US$1,50 por euro. Cerca del 75% de
la fuerza de trabajo de BMW, de unos 108.000 empleados, está en Alemania y es
remunerada en euros.
BMW puede fabricar 160.000 vehículos, un 10% de su producción global, en su
fábrica de Spartanburg, en el estado de Carolina del Sur en EE.UU., pero vendió
más del doble de esa cifra en ese país el año pasado. Asimismo, los autos
ensamblados en EE.UU. usan sólo un 60% de componentes fabricados localmente,
obligando a BMW a importar el resto desde Europa y otros lugares.
La persistente disparidad entre el euro y el dólar podría erosionar las
ganancias operativas de BMW antes de impuestos en cerca de US$673,5 millones
este año, según cálculos de Citigroup. La firma financiera estima que BMW
registrará una ganancia antes de impuestos de US$5.733 millones este año.
BMW y Mercedes-Benz han optado por expandir su capacidad de producción en EE.UU.
BMW está aumentando su capacidad a 240.000 vehículos en su fábrica de
Spartanburg, al paso que Mercedes-Benz ha expandido su planta en Tuscaloosa, en
el estado de Alabama. Volkswagen, que no cuenta con una fábrica en EE.UU., dijo
que decidirá en los próximos meses si es necesario construir otra fábrica "en la
zona del dólar". Esto se sumaría a la inversión de US$1.000 millones en la
modernización de su planta en Puebla, México, donde se fabrica el modelo
escarabajo o Beetle.
Una opción más radical es reducir la exposición al mercado de EE.UU.
Porsche, la menor de las grandes automotrices alemanas, reveló que reducirá los
envíos a Norteamérica en 10,3%, a 33.576 vehículos, durante el año financiero
que termina el 31 de julio. En enero, las entregas de vehículos cayeron un 12%
con relación al año anterior, a 2.718 unidades, informó la compañía. Porsche,
mencionando el tipo de cambio y la menor de confianza del consumidor ante el
deterioro del mercado de hipotecas de EE.UU., anunció que estaba suministrando
más autos a China, Rusia y Medio Oriente.
Otra manera de compensar algunas pérdidas en EE.UU. es expandirse en Rusia,
China, Brasil e India. Aparte de tener mejores perspectivas de crecimiento que
EE.UU., estas economías emergentes se han visto menos afectadas por el tipo de
cambio.
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