egún los principales diarios y
analistas estadounidenses (The New York Times y The Washington Post, entre
ellos) tanto EEUU como Israel ya tienen planificado al detalle un ataque,
junto o por separado, contra las usinas nucleares de Irán.
Como se sabe, Washington
"contuvo" hasta ahora a los halcones israelíes argumentando que había que
agotar la "opción diplomática" antes de pasar a una "opción militar" orientada a
desmantelar el programa nuclear iraní. "Todas las opciones está sobre la mesa",
no se cansan de repetir Bush y su entorno de funcionarios.
Todas las señales indican que la
"opción diplomática" (como consecuencia de la presión de EEUU e Israel) está
ingresando en una "fase dura" en el Consejo de Seguridad de la ONU donde
las potencias debaten acciones extremas contra Teherán, como el bloqueo
económico y el cerco militar frente a las usinas iraníes en el Golfo Pérsico.
Los
observadores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA)
advirtieron
en su último informe que Irán dispone del suficiente uranio enriquecido para
fabricar una bomba nuclear, según lo publico en noviembre el diario estadounidense The New
York Times.
La presión
de Israel
Tel Aviv y la
Casa Blanca, en su última cumbre en Washington, y según reveló la prensa
norteamericana, manejaron la hipótesis de un ataque preventivo a las usinas de Teherán a fin de neutralizar lo que acaba de denunciar la AIEA: La
capacidad de Irán para construir ojivas nucleares, lo que lo tornaría inmune a
las presiones de EEUU y las potencias.
La noticia de la posible
"nuclearización" de Irán, a su vez, adquiere relevancia
ante el nombramiento de Hillary Clinton como secretaria
de Estado USA, desde donde se sumará a un círculo de halcones sionistas que rodean a Obama en puestos claves, como es el caso del jefe de Gabinete, Rahm
Emanuel, un impulsor convencido de la guerra contra Irán.
Mediante la designada secretaria de
Estado, Hillary Clinton, el jefe de Gabinete, Rahm Emanuel, el
jefe del Pentágono, Robert Gates, y el encargado de la política de Medio
Oriente, Dennis Ross, además del vicepresidente Joe Biden, la
estructura de poder del lobby sionista (que controla la Casa Blanca y el
Congreso) y las principales organizaciones judías norteamericanas que
"construyeron" a Obama se aseguran que la línea militarista de la política
israelí seguirá primando en relación al conflicto con Irán.
El discurso "negociador" de
Obama durante la campaña electoral sobre Medio Oriente no tiene nada que ver con
los objetivos estratégicos del lobby judío que patrocinó su campaña y
construyó su carrera con contactos y accesos a las redes del poder sionista
que controla EEUU.
Hillary Clinton, Dennis Ross y Rahm
Emanuel, son militantes activos de la línea ultrasionista que plantea el ataque
a Irán y la "solución militar" con Gaza como forma de "protección" al
Estado de Israel.
Además, si en las elecciones
nacionales de Israel, el 12 de febrero de 2009 (a 19 días de la asunción de
Obama) gana el Likud (favorito en las encuestas) con Benjamin
Netanyahu, líder de los halcones guerreristas, el lobby sionista y las
poderosos organizaciones judías van a presionar en masa sobre Obama y la Casa
Blanca para conseguir una neutralización militar de las plantas nucleares
iraníes.
Para los expertos en EEUU, siempre estuvo claro que la delgada "línea roja" que separa a la guerra y
la paz en Medio Oriente está marcada por la evolución del programa nuclear
iraní.
Tel Aviv siempre dejó en claro
que un Irán en posesión de armamento nuclear es la "máxima amenaza" para
su supervivencia y seguridad. Si bien el régimen de Teherán -como consigna el
informe de la AIEA- todavía no tiene la bomba, ya está en capacidad de empezar a
fabricarla.
Las potencias y el frente de
"aliados árabes"
En este escenario, las
grandes potencias sionistas implicadas en las discusiones sobre el programa
nuclear iraní subrayaron el pasado martes 16, durante una reunión con siete países árabes
"aliados" en Nueva York, su propósito de ejercer presión sobre Teherán para
que renuncie a ese programa.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania se
reunieron durante dos horas en la sede de la ONU con representantes de los
países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG -Arabia Saudí, Emiratos Árabes
Unidos, Kuwait, Bahrein, Qatar y Omán), Jordania, Egipto e Irak para ofrecer
información sobre las últimas gestiones para presionar a Irán.
Omán y Qatar fueron los únicos
países del CCG que no enviaron representantes al encuentro.
"Todos expresaron su preocupación sobre la política de Irán y sus ambiciones
regionales", dijo la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice,
después del encuentro.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, quien la víspera
había anunciado su presencia, no participó de la reunión (Rusia y China
han boicoteado hasta ahora la mayoría de las operaciones contra Irán en la ONU)
, en la que además de Condoleezza Rice estuvo presente el jefe de la diplomacia
de la UE, Javier Solana, y el ministro británico de Relaciones Exteriores, David
Miliband.
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Mahmud Ahmadineyad presidente de Irán. |
Rusia estuvo representada por su
embajador en Washington, Serguei Kisliak, ex viceministro ruso de Relaciones
Exteriores, dijeron fuentes de la delegación rusa ante la ONU.
Los gobiernos árabes sunitas están "preocupados" por lo que perciben como
creciente influencia del Irán chiita en la región, especialmente en Irak,
Siria y Líbano.
Paradojalmente, el régimen
iraní apoyó la invasión militar de EEUU en Irak y ejerce de virtual aliado
de la ocupación a través del gobierno colaboracionista chiíta encabezado por Al
Maliki.
El canciller ruso Lavrov, quien se opuso regularmente a las peticiones de los
occidentales de imponer un nuevo paquete de sanciones a Teherán, había
confirmado el lunes que respondería a las "preocupaciones" de los países
árabes en relación a Irán.
Entre los expertos y analistas se
habla de una fase de "endurecimiento diplomático" extremo contra Teherán
durante la cual EEUU y las potencias centrales buscan comprometer a un "frente
aliado" árabe en futuras operaciones de bloqueo económico y de "cerco militar"
contra Teherán.
Según
The Washington Post, los
halcones que gestionarán Defensa y la política exterior de Obama no descartan la
participación de la OTAN (el brazo armado de la alianza USA-UE) en maniobras de
presión militar contra Irán en Golfo Pérsico.
En ese entramado, un "frente
árabe aliado" compuesto por los socios regionales de EEUU e Israel podría
jugar un papel clave, complementario de la OTAN, en una estrategia de
aislamiento económico, político y militar de Irán, como clima previo para
acciones militares consensuadas contra sus plantas nucleares.
Para algunos medios, como
The New
York Times, se huele algo así como una "operación final" para obligar a
Irán al abandono de su programa nuclear sin que se llegue a la "opción militar"
preparada por el Pentágono.
La novedosa iniciativa de implicar
a un "frente árabe aliado" evidencia -según The Washington Post- que EEUU y las
potencias aliadas quieren agotar un circulo de estrangulamiento diplomático
del régimen iraní antes de pasar a las acciones militares contra sus usinas
nucleares.
"Sabemos que nuestros amigos
árabes quieren que su voz sea escuchada sobre las cuestiones políticas y de
seguridad que a ellos les importan", indicó un alto funcionario del departamento
de Estado estadounidense citado por la AFP.
A principios de noviembre,
en Charm el-Cheij, Egipto, diplomáticos de países árabes aliados de EEUU se
quejaron de la falta de diálogo con los Seis del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahrain, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar) sobre lo que perciben como una
influencia creciente de Irán en Medio Oriente en desmedro de sus intereses
regionales .
Los participantes de la reunión de Nueva York, la primera de este tipo,
decidieron reunirse regularmente en el futuro, indicó Rice a la prensa tras las
conversaciones.
La secretaria de Estado (que será
reemplazada en enero por Hillary Clinton) no precisó si todas las reuniones de
los Seis sobre el programa nuclear iraní se ampliarán a los siete países aliados
árabes que estuvieron en la primera.
Irán condenó inmediatamente la celebración de la reunión. "El programa nuclear
de Irán siempre fue y seguirá siendo pacífico", indicó en un comunicado la
representación permanente iraní ante la ONU.
Pero el punto clave reside en que
una operación final de aislamiento y de estrangulamiento contra Irán puede
desatar una nueva escalada militar en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico
donde dos formaciones navales de EEUU, compuestas por portaaviones, buques,
submarinos y aviones provistos de poder nuclear, montan guardia frente a las
usinas nucleares de Teherán.
¿Un "hecho consumado"?
A su vez, la
nueva ofensiva (por ahora diplomática) en la ONU se produce en medio de un
complicada transición presidencial en EEUU (donde los demócratas sospechan de
una conspiración de Bush y los republicanos), y cuando la crisis recesiva
en la primera potencia imperial está tocando niveles inéditos.
Un documento militar difundido en la última semana de noviembre por el influyente diario judío,
Haaretz, revela
que el Estado Mayor de las fuerzas armadas israelíes ya cuenta con un "plan
de contingencia" para atacar Irán más allá de la decisión de EEUU y de las
potencias centrales en la ONU.
Como ya venía
advirtiendo la prensa norteamericana, la plana mayor militar del Estado judío
(igual que los halcones conservadores USA) teme que posibles negociaciones de la
administración entrante el 20 de enero en EEUU, posterguen las acciones militares
dándole al régimen de Teherán un tiempo valioso para avanzar en la construcción
de una bomba nuclear.
Luego de la difusión del informe, analistas de las
cadenas estadounidenses puntualizaban que el documento, junto a la información de
que Irán ya está en capacidad de iniciar el proceso de fabricación de ojivas
nucleares, puede acelerar peligrosamente un desenlace en Medio Oriente, incluido
antes de que asuma la presidencia Barack Obama.
Tel Aviv siempre dejó en claro
que un Irán en posesión de armamento nuclear es la "máxima amenaza" para
su supervivencia y seguridad. Si bien el régimen de Teherán -como consigna el
informe de la AIEA- todavía no tiene la bomba, ya está en capacidad de empezar a
fabricarla.
Esa es la tesis principal de los
halcones militares israelíes que suscriben el documento de presión al
gobierno sionista difundido por el diario Haaretz.
En
conclusión:
La convocatoria de las potencias en
Washington, el martes pasado, y la incorporación de los aliados árabes a un
frente de discusión para detener el programa nuclear iraní, es indicativo de
que, como señala The New York Times, algo huele a una "operación final"
contra Irán.
Pero el fantasma de un ataque
militar sorpresa de Israel a las usinas nucleares iraníes (unilateral o con
EEUU) puede precipitar el desenlace de los acontecimientos y dejar en la nada la
"opción diplomática" con Irán en la ONU.
Y un posible (y lógico)
contraataque iraní, a su vez, podría consolidar al frente de los "aliados
árabes" y las potencias de la OTAN dentro de una operación militar abierta
contra Irán y sus instalaciones nucleares.