(IAR
Noticias)
09-Septiembre-08
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Una mujer iraní pasa por delante de un cartel que destaca los retratos de
importantes miembros de la inteligencia militar israelí el General Amos
Yedlin, el jefe Meir Dagan y el Ministro de Defensa Ehud Barak |
Haremos todo lo necesario
para evitar que el Gobierno de los ayatolás logre enriquecer uranio para
desarrollar una bomba atómica", señalan a La Vanguardia fuentes oficiales
israelíes. La decisión se ha tomado después de que las máximas autoridades
políticas, militares y de los servicios secretos hayan debatido meses la
reacción que adoptar cuando la nuclearización de Irán sea irreversible.
Por Henrique Cymerman
- Corresponsal de La Vanguardia en Jerusalén
El primer ministro, Ehud Olmert, afirmó a puerta cerrada que "las fuerzas
armadas israelíes, el Tsahal, tienen dos comandos verdaderamente importantes con
este objetivo: la unidad de protección civil y la fuerza aérea". Olmert se
refiere al brazo más largo del ejército, los cazas que serían responsables del
supuesto bombardeo de las instalaciones iraníes y la unidad que se ocuparía
directamente de la defensa de la retaguardia ante la posible lluvia de misiles
procedentes de Irán, de sus aliados, chiíes libaneses de Hizbulah y quizás
también de los islamistas de Hamas con sede en Gaza. Uno de los motivos por los
cuales Israel invierte muchos esfuerzos en las negociaciones de paz con Siria es
precisamente para alejar a Damasco de la influencia iraní y evitar que se una al
frente.
El principal problema estratégico de Israel en muchos años es que por ahora la
Administración norteamericana no da luz verde a un raid contra Irán. Oficiales
del ejército estadounidense que visitan Israel en los últimos meses transmiten
un mensaje tajante: "Os ayudaremos a defenderos de la amenaza nuclear iraní,
pero no a atacar". Jerusalén pide a Washington armas ofensivas para sus fuerzas
y la Administración Bush le envía sofisticados radares para su defensa
antiaérea. "Estamos entre la espada atómica de la guerra santa y la pared
norteamericana", suspiran fuentes militares israelíes del Ministerio de Defensa.
Y añaden: "Los norteamericanos se han prácticamente resignado ante la creación
de un Irán nuclear e intentan convencernos de hacer lo mismo, pero nosotros no
podemos hacerlo. Para Israel, un país pequeño a 1.500 km de distancia, puede ser
una cuestión de ser o no ser".
La frustración de Jerusalén se debe a que con la ocupación de Iraq, Israel no se
puede permitir atacar a Irán por sí mismo. Para que sus aviones sobrevuelen Iraq
sin ser atacados por Estados Unidos los cazas israelíes necesitan las claves
militares para cruzar la zona.
El escenario de 1981, cuando ocho F15 israelíes destruyeron la central nuclear
iraquí de Osirak sin el conocimiento previo de nadie, no se plantea en el caso
actual. Además, hay voces en Israel que llaman a la contención y que se oponen a
que actúe por su cuenta, incluso si Mahmud Ahmadineyad está a punto de conseguir
su primera bomba nuclear.
Es el caso del ministro del Interior, Meir Shitrit, que recomienda tomar en
cuenta el peligro de una guerra generalizada en Oriente Medio como resultado del
ataque y las repercusiones sobre la vida en Israel. Según Shitrit, el proyecto
nuclear iraní está tan disperso que su destrucción total es imposible, por lo
que en el mejor de los casos el bombardeo solamente retrasaría el día D. Altos
funcionarios en el Ministerio de Defensa expresaron también su preocupación por
que el miedo a un ataque nuclear aumentara la emigración de israelíes hacia
otros países y dañara por muchos años la prometedora economía del país. Shitrit
toma en serio la amenaza del número dos del Estado Mayor iraní, que en una
entrevista amenazó con una guerra mundial. "Todo ataque contra nuestro país
iniciará una guerra mundial - advirtió Mahmud Jazairi-. El apetito insaciable de
Estados Unidos y del sionismo mundial acerca el mundo a un abismo".
Destacadas personalidades, como el presidente de la Asociación de Abogados y
mayor en la reserva Shlomo Cohen, piden por primera vez de forma pública que
Israel se contenga y se prepare adecuadamente para una era de guerra fría con
los iraníes. "Hay que vivir con la bomba, si fracasan los esfuerzos diplomáticos
internacionales, porque más temprano o más tarde habrá varios países nucleares
en la región, entre ellos Irán". Y añade: "Nadie tiene pruebas de que un régimen
islámico actúe de forma más irracional que otros. Un ataque militar israelí
reforzaría el fundamentalismo islámico, aumentaría los precios del petróleo,
podría provocar una reacción muy destructiva contra Israel con miles de misiles
lanzados sobre el país, y dudo que evitase la nuclearización de Irán".
Incluso el ex jefe del Mosad Efraim Halevi advierte que un ataque israelí contra
Irán podría tener un impacto negativo sobre el país y sobre la región "en los
próximos cien años". "Tendría un efecto destructivo a largo plazo sobre la
opinión pública del mundo árabe, por lo que tendríamos que atacar Irán solamente
como último recurso", subraya.
Entre los que exigen un ataque preventivo y los que lo temen existe una tercera
vía. El ex viceministro de Defensa Efraim Sne (general en la reserva) envió un
documento a los dos candidatos a la presidencia de EE. UU. El informe incluye
ocho puntos en los que destaca que "ningún gobierno israelí podrá aceptar un
Irán nuclear". "Cuando ellos estén a punto de conseguirlo, una operación militar
israelí será puesta sobre la mesa del Ejecutivo", indica. Por eso Sne propone
"la única opción que es equilibrada y que ahorraría derramamiento de sangre:
llegó el momento para una ofensiva diplomática norteamericana fuerte y
determinada, para movilizar Europa de verdad y aprobar sanciones verdaderas que
finalmente derriben el peligroso régimen iraní".
Según Sne, el pueblo iraní padece la represión del Gobierno de los ayatolás, y
no responde porque le falta el apoyo exterior. La propuesta del político israelí
presentada a John McCain y a Barack Obama es aprobar un embargo internacional
total a las piezas de recambio de la industria petrolera y de petróleo refinado
y un boicot total al sistema bancario iraní. Según Sne, "eso derribaría el
régimen islamista iraní en poco tiempo".
Tanto en el caso de la amenaza iraní de una tercera guerra mundial como en el de
la decisión de Israel de evitar "a todo precio" que Teherán se convierta en una
potencia atómica hay elementos de guerra psicológica, pero la tensión bilateral
y el miedo al futuro son reales en ambos bandos.
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