Tras la renuncia
anunciada de Olmert,
Shaul Mofaz y Benjamin Netanyahu,
los dos más claros impulsores
de la "solución militar" en el conflicto nuclear con Irán, se posicionan
como candidatos a sucederle en el poder. Los dos lideran corrientes
belicistas coincidentes con los halcones sionistas de la Casa Blanca, en
un ataque preventivo a las usinas iraníes como única alternativa para
paralizar en forma inmediata su programa nuclear.
Informe especial
IAR Noticias
El primer ministro, Ehud Olmert, debilitado
por la
derrota militar en Libano en el 2006, y por varias denuncias de corrupción,
anunció el miércoles que no se presentará para la dirección de su partido, el
Kadima, a mediados de septiembre y que renunciará entonces a su cargo.
Primera señal: El principal
candidato a suceder a Olmert en el Gobierno, el viceprimer ministro Shaul Mofaz,
participó este viernes de una reunión bilateral EEUU-Israel orientada estudiar
medidas y acciones urgentes para "evitar que Irán desarrolle el arma
nuclear".
Mofaz, un ultrahalcón del partido
gobernante, es el mismo que en julio hizo estallar los mercados e hizo trepar el
crudo a US$ 147 cuando anticipó como "inevitable" un ataque de Israel a
Irán.
Segunda señal: El jefe de
la oposición conservadora israelí, y líder indiscutible de los ultrahalcones,
Benjamín Netanyahu, sería el gran favorito, en caso de elecciones
legislativas anticipadas, para suceder a Ehud Olmert, quien
anunció el miércoles que dejará el cargo a partir de septiembre.
Según un sondeo publicado por el canal privado de televisión '10', Netanyahu
ganaría las elecciones frente a la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi
Livni, y al viceprimer ministro, Shaul Mofaz, principales aspirantes a la
sucesión de Olmert a la cabeza de Kadima, el partido gobernante.
Recientemente
Netanyahu dijo que con la retirada de Israel, la Franja de Gaza fue
convertida por Irán y Siria en una de las mayores bases del "terrorismo
islámico internacional", y llamó realizar ataques
preventivos contra las usinas nucleares "enemigas" de Teherán.
Halcón convencido, ultraliberal en
materia económica, Benjamín Netanyahu, de 58 años, excluyó este jueves
cualquier tipo de alianza con el sucesor de Ehud Olmert en la dirección del
partido Kadima (centro) y recomendó la convocatoria de elecciones anticipadas.
"Si yo soy elegido, constituiré un gobierno de unión y no uno hecho de retazos",
señaló.
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Benjamin Netanyahu |
Primer ministro desde 1996 a 1999, Netanyahu fue titular de la cartera de Hacienda en el seno del
gobierno de Ariel Sharon hasta que dimitió a su cargo como rechazo ante la retirada israelí de la
Franja de Gaza ordenada por Sharon.
"Bibi", como le apodan sus
compatriotas, siempre se ha mantenido como defensor a ultranza del "Gran
Israel" (la tierra de Israel con las fronteras bíblicas, incluyendo a
Cisjordania).
Según The New York Times,
con Netanyahu y Mofaz como alternativas a Olmert en el poder, se afianzan en
grado notable las posibilidades de que los planes de acción militar contra Irán
de los halcones sionistas de Washington se concreten.
Tanto Netanyahu como Mofaz,
lideran desde sus partidos corrientes sionistas extremas "antiterroristas" que
coinciden con Cheney y el lobby judío de la Casa Blanca en que solamente un
ataque preventivo puede paralizar el proceso de fabricación de una bomba nuclear
por parte de Irán.
Estas dos corrientes son las que
mantienen vivas las versiones constantes de que Washington y Tel Aviv preparan
una guerra contra Irán antes de que expire el mandato de Bush en la Casa Blanca.
Este viernes, en la reunión
que se celebra de forma regular entre los dos países, y que se conoce como
"diálogo estratégico", tanto la delegación estadounidense como la israelí
coincidieron en resaltar su "profunda preocupación" sobre el programa nuclear
iraní.
"Estados Unidos e Israel comparten una profunda preocupación por el programa
nuclear iraní y las dos delegaciones hablaron de los pasos a dar para fortalecer
los esfuerzos para prevenir que Irán desarrolle la capacidad para crear
armas nucleares", señaló el Departamento de Estado en un informe.
En la reunión, que estaba encabezada por el subsecretario de Estado de EEUU para
Asuntos Políticos, William Burns, y por el viceprimer ministro y ministro
de Transporte de Israel, Shaul Mofaz, los dos países también reiteraron "su
determinación de luchar contra el apoyo de Irán al terrorismo".
Las conversaciones reflejaron,
según el Departamento de Estado, la "visión y el entendimiento común" de
ambos países sobre las amenazas que afectan a Oriente Medio.
El "diálogo estratégico" entre Burns, el "número tres" del Departamento
de Estado, y Mofaz, se produjo un día después de que la secretaria de Estado de
EEUU, Condoleezza Rice, se reuniera con el principal negociador palestino, Ahmed
Qureia, y la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, para impulsar
el "proceso de paz" entre israelíes y palestinos.
Según las usinas liberales de EEUU,
los dos sectores ultrahalcones de Tel Aviv, han venido "boicoteando" los
esfuerzos del gobierno de Olmert para establecer una "diálogo de paz" con los
palestinos y establecer una tregua con Irán y Siria en Medio Oriente.
El circulo de los ultralcones israelíes y el
lobby sionista dirigido desde la Casa Blanca por el
vicepresidente Dick Cheney, representan en esencia el interés
de las armamentistas, las petroleras y los consorcios de servicios que operan
contratos millonarios con el Pentágono
estadounidense.
El grupo de neoconservadores pro-israelíes de la Casa Blanca,
ejecutor de la línea matriz de la política exterior norteamericana desde el
11-S, defiende abiertamente la intervención militar en todo el mapa
de Medio Oriente para eliminar "la amenaza árabe a Israel"
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Shaul Mofaz |
Después
de planificar la invasión a Afganistán (bajo el pretexto de destruir a la
red "Al Qaeda"), y de la ocupación militar de Irak (bajo el pretexto de
terminar con las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein) el lobby
sionista norteamericano-israelí, fortificado por la
reelección de Bush en el 2004, y contando con la sumisión de Europa y de Rusia a
la "guerra contraterrorista", puso la mira en tres países claves: Siria,
Líbano e Irán.
A la derrota israelí en Líbano en
el 2006 se agregó la cuestión del programa nuclear de Irán (al que consideran a
punto de conseguir la bomba) precipitó la agenda militar de Washington y Tel
Aviv para actuar en forma "preventiva" antes de que el régimen de Teherán
adquiera capacidad nuclear.
En este escenario, la renuncia de
Olmert es interpretada por The New York Times como el fracaso de la
"política de acercamiento" con el mundo islámico y el comienzo de una etapa
signada por el ascenso de las políticas belicistas claramente representadas por
Netanyahu y Mofaz.
En la mitad de julio, los
ensayos de guerra Irán-EEUU en el Golfo Pérsico, produjo un derrumbe
bursátil a escala mundial y catapultó el precio del petróleo a US$ 147 el
barril.
En un escenario de creciente
tensión en el Golfo Pérsico, y desafiando a la presión y advertencias de EEUU y
de las potencias europeas, Irán siguió
realizando ensayos militares y pruebas con misiles que -según Teherán- pueden
alcanzar a Israel y a las bases militares de EEUU en la región.
Según The Washington Post, este
cuadro aceleró la ofensiva de los ultrahalcones israelíes y norteamericanos
orientada a sustituir la "blandura negociadora" por políticas belicistas
contundentes para frenar lo que consideran el "peligro nuclear" iraní.