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El jefe de la diplomacia europea, el español Javier Solana (izq), y el negociador nuclear iraní, Said Jalili. |
Finalmente todo resultó como
anticipó IAR Noticias: Una operación mediática para entretener y trazar una
cortina de humo sobre la crisis bancaria y petrolera de EEUU que tuvo la vida
efímera de una mariposa. Según lo expresó el representante europeo, Javier
Solana, tras la publicitada reunión UE-EEUU-Irán en Teherán: "La cuestión más
importante en la disputa nuclear continúa sin resolverse".
Informe especial
IAR Noticias
Como se esperaba: EEUU insistió en su
(repetido) argumento de "flexibilizar" las sanciones económicas a cambio
de que Teherán renuncie a su programa de enriquecimiento de uranio que -según
Washington y Tel Aviv- se aproxima o ya está en fase de fabricación de una bomba
nuclear.
Y como era obvio: Irán permaneció
indiferente a la propuesta mientras sus funcionarios (apelando al clásico "doble
discurso" de Teherán) elogiaban el "acercamiento", sin darle ninguna respuesta a
los representantes de EEUU y de la Unión Europea.
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Ensayo de guerra: Lanzamiento de misiles en Irán, imagen difundida por el canal estatal
iraní
Al Alam. |
Fracaso en Teherán
El show mediático nació y se cerró el
sábado en Teherán con una lacónica frase del negociador de la UE, Javier Solana:
"Irán no contestó a las preguntas que hicimos en relación a su voluntad de
paralizar su programa de enriquecimiento de uranio".
Según la UE, la reunión concluyó sin avances debido a que Irán
no ofreció una
respuesta clara al paquete de ofertas que le presentó hace un mes el alto
representante de política exterior de Europa, Javier Solana, en nombre de las
seis potencias involucradas en esta cuestión (Francia, Reino Unido, EE.UU.,
China, Rusia y Alemania).
Solana señala que a modo de respuesta Irán presentó un extenso documento que aborda elementos
comunes de las posiciones de Teherán y Occidente, pero sin contestar “a las
preguntas que hicimos” en relación a su voluntad de paralizar su programa de
enriquecimiento de uranio.
En resumen, la reunión entre
delegados de Irán y Occidente, con presencia por primera vez de EEUU, concluyó sin superar el bloqueo
del proceso con el que se pretende "disipar dudas" sobre actividades nucleares de
Teherán.
"Occidente" (como lo llaman a EEUU y
a las potencias sionistas que quieren frenar el programa nuclear iraní) ofreció a Irán entrar en un
período de pre-negociación de seis
semanas, durante el cual, ese país podría continuar con la actividad nuclear al
nivel actual, a cambio de que Teherán desistiera de poner en marcha nuevos centrifugadores.
En una prueba ostensible del fracaso,
Solana manifestó que acordó con el negociador nuclear iraní, Said Jalili, reanudar el contacto “en aproximadamente
dos semanas”, ya sea en persona, por teléfono o por medio de sus segundos, pero sin
fijar una fecha concreta ni fijar temario.
"La cuestión más importante en la
disputa nuclear continúa sin resolverse", afirmó Solana como corolario del
ensayo de acercamiento fracasado.
Fracasado el ensayo (sacado de la manga para desviar la atención de la crisis
interna de EEUU) el Departamento de Estado norteamericano profirió otra
amenaza: "Los iraníes deben entender que sus líderes necesitan elegir entre la
cooperación nuclear o la confrontación, lo cual solo conducirá a un mayor
aislamiento”.
La advertencia del portavoz Sean McCormack tuvo lugar luego de que el
subsecretario de Estado William Burns asistiera a las negociaciones con Irán en
Ginebra para tratar que Teherán suspenda sus actividades nucleares.
McCormarck añadió que EEUU solo toma en serio su apoyo a la oferta
realizada por Solana siempre que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio.
"Burns transmitió el mensaje de que
EEUU está decidido a apoyar el paquete de incentivos del Grupo 5+1 y subrayó la
exigencia de todas las potencias de que Irán debe suspender sus actividades de
enriquecimiento de uranio para iniciar las negociaciones", dijo McCormack.
Como ya había anunciado Washington, la presencia de Burns en la reunión
no era para "negociar" sino para "escuchar", y en este sentido, el diplomático
"no se reunió ni habló" por separado con ningún miembro de la delegación iraní,
subrayó el portavoz.
Los diplomáticos "occidentales" esperaban que el negociador de la república islámica, Said
Jalili, expresara una postura positiva sobre el congelamiento del programa de
enriquecimiento de uranio, pero el negociador solo puntualizó "optimismo" sobre el "diálogo constructivo con Occidente",
asegurando que el programa nuclear de Irán seguía firme.
La posición inflexible de Irán
"descolocó" al subsecretario estadounidense de Estado, William Burns, cuya
presencia en las conversaciones fue anunciada con (con bombos y platillos) como
el principio de "contactos diplomáticos" entre
Teherán y Washington, que carecen de relaciones desde 1979.
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El subsecretario de Estado William Burns asiste a las negociaciones con Irán en
Ginebra. |
La
operación "diálogo"
La semana pasada, en medio de
una descomunal debacle económica financiera, que tiene en la crisis bancaria y
en los precios del petróleo a su principal detonante y verdugo, la Casa Blanca y
sus usinas mediáticas lanzaron la operación "diálogo con Irán" orientado a
restablecer relaciones diplomáticas y conversaciones con Irán.
Con el dólar a US$ 147 el clima USA se tornó irrespirable:
Hubo pánico bursátil-bancario en EEUU y la CNN llegó a recomendar a sus
televidentes que fueran a sus bancos y preguntaran si sus depósitos estaban
asegurados.
En consecuencia: había que
descomprimir el proceso que tenía a la economía estadounidense como víctima
privilegiada y a sus sociedad en estado de pánico.
En el escenario, resultaba evidente
que se lanzó la maniobra como cortina de humo (operación
de distracción) para entretener y darle un respiro a la debacle económica
financiera estadounidense.
Sumándose a la operación, la cadenas
mediáticas sionistas crearon una expectativa de "superación del conflicto" en
trono de la reunión, en tanto los demócratas y las usinas del lobby
judío "liberal" la presentaban como un triunfo de los "moderados" sobre los
halcones de la Casa Blanca.
Incluso se hablaba de un "drástico
giro" de la política exterior de EEUU con la búsqueda de una apertura
negociadora que podría incluir la recomposición de relaciones diplomáticas con
Irán.
Toda la "euforia" sembrada por
Washington y las usinas de la prensa sionista internacional contrastaba con el
"adelanto" del fracaso de las conversaciones que expresaba, el viernes
durante una entrevista en IRNA, Mohammad Karamí Rad, miembro de la comisión de
seguridad nacional y política exterior del Parlamento de Consulta Islámica de
Irán.
“La suspensión del enriquecimiento
de uranio es la línea roja de Irán, y no debemos aceptarla ni siquiera por un
corto período de tiempo”, expresaba el vocero parlamentario de Teherán.
Refiriéndose a las amenazas y
advertencias proferidas en los últimos meses por EEUU contra Irán y su programa
nuclear, señalaba: “La República Islámica de Irán ha dejado bien clara ante el
mundo entero su potencia defensiva y de combate en las maniobras militares Gran
Profeta-3, y los enemigos del gobierno y el pueblo de Irán han comprendido
perfectamente el error de probar por segunda vez lo que ya ha quedado
probado”.
De esta forma, el parlamentario iraní describía el
diálogo y la negociación sobre la cuestión nuclear como “la estrategia política
de Irán”: “Nuestros enemigos deben saber que las fuerzas armadas están en el
nivel máximo de preparación, dispuestas a responder tajante y contundentemente a
cualquier amenaza, y el pueblo iraní, como en el pasado, perseverará junto a
sus gobernantes en la defensa de su derecho legal por el proyecto nuclear”.
No obstante saber lo que ya se sabe:
Que Irán no abandonará su proyecto nuclear (tal como lo expresan periódicamente
sus funcionarios), la prensa internacional y sus "analistas" volvieron a la
carga creado una expectativa sobre el "dialogo orientado al recomposición de
relaciones diplomáticas" que se pinchó sin más trámite este mismo sábado en
Teherán.
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El petróleo, el detonante clave de la crisis económica financiera mundial. |
¿Y ahora qué?
Pero, no todo fue inútil: La
operación cumplió su función "descomprimiendo" (aunque fuese por unas
horas) los mercados, aflojando la tensión social y política causada por el
derrumbe bancario en masa, que continúa.
Los precios del petróleo bajaron US$
17, pero, a no ilusionarse.
Los grandes especuladores bursátiles
(bancos y financieras) vendieron en masa sus acciones con el petróleo a US$
147 el barril. En consecuencia, eso explica porque bajó abruptamente el
precio del barril de petróleo.
Su próximo paso consistirá en la
compra de esas mismas acciones a precio devaluado, trazando claramente la
diferencia de su ganancia especulativa representada en los US$17
de la baja que se queda en los bolsillos de bancos como Goldam Sach.
Fracasada la operación "cortina de
humo", la crisis económica financiera continúa: EEUU está técnicamente en
inflación y todos sus números económicos están en "rojo", según las
propias estadísticas oficiales.
Y como el capitalismo sólo puede
existir concentrando más ganancia y propiedad privada, la especulación
en los mercados, la maquinaria especulativa, volverá a ponerse en marcha.
En el actual modelo de desarrollo
capitalista la mayor tasa de rentabilidad se concentra en la especulación
financiera con el petróleo y las materias primas, en especial las alimentarias.
Y el petróleo, como siempre,
continuará siendo el detonante clave de una crisis económica financiera
proyectada desde el Imperio estadounidense hacia todo el planeta "globalizado"
por el sistema capitalista.
En suma, con algunas horas de
"distensión" que sirvió para bajar el dólar a US$ 130, descomprimir por
un corto plazo la crisis económica financiera que atenaza a USA, el conflicto con Irán
continúa. Y la baja del oro negro sólo sirvió para que los grandes
especuladores embolsen sumas multimillonarias.
Pasado el show, la película de la
escalada de precios y la tensión con conflicto EEUU-Irán volverán repetirse, como
siempre, en un nivel superior.