La posibilidad de una
operación militar en gran escala de Israel sobre la Franja de Gaza
aparece mucho más cercana, como consecuencia de los ataques con
proyectiles lanzados desde ese territorio por combatientes de los
movimientos de resistencia palestina
Por Peter Hirschberg - IPS
Un civil israelí murió en uno de estos últimos
episodios y dirigentes clave del gobierno endurecieron aún más su
posición contra una propuesta de tregua, bajo la mediación de
Egipto, con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas).
El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, dijo a la prensa, a bordo
del avión que lo llevaba de retorno a su país tras una visita la
semana pasada a Washington, que una ofensiva era una opción mucho
más cercana que un cese de hostilidades con Hamas.
"Tal como están las cosas ahora, nos encontramos más próximos a una
operación militar en Gaza que a cualquier otro tipo de arreglo
diplomático", aseguró.
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, se pronunció en términos
similares. "Un ataque militar es más probable que nunca e incluso
puede preceder a un cese del fuego", afirmó durante una visita al
kibbutz Nir Oz la semana pasada, horas después de que un israelí de
51 años perdiera la vida por la explosión de una bala de mortero
lanzada por palestinos desde Gaza.
Durante el último mes, tres israelíes murieron en ataques con
cohetes o morteros.
Barak había sido el más enfático defensor, en el seno del gabinete
ministerial israelí, de la tregua con Hamas.
Negociada con la mediación egipcia, buscaba un cese de los ataques
desde Gaza a cambio de la suspensión de las incursiones israelíes y
una morigeración del bloqueo a ese territorio impuesto por Israel
cuando Hamas tomó su control por las armas el año pasado.
Hasta ahora, el gobierno de Olmert se había mostrado reticente a
lanzar un masivo ataque en Gaza, destinado a desplazar a Hamas, por
temor al alto número de bajas que podría significar. Los
funcionarios israelíes también debatieron extensamente una posible
estrategia de salida del territorio una vez finalizada la operación
militar, que podría prolongarse hasta seis meses.
Los preocupaba, fundamentalmente, que al día siguiente del fin de
las operaciones y tras el retiro del ejército de Gaza, Hamas
reanudara sus ataques con cohetes. Esto pondría a los militares en
ridículo y la capacidad disuasiva de Israel se vería erosionada.
Olmert también se había mostrado reticente a desestimar la oferta de
una tregua negociada por temor a ofender a Egipto, que realizó
grandes esfuerzos diplomáticos para persuadir a Hamas y otras
facciones palestinas de Gaza para que aceptar el cese de
hostilidades.
Ahora, sin embargo, el primer ministro se muestra mucho más abierto
respecto de la opción militar. Asimismo, quienes en el seno del
gabinete israelí consideran que el ataque reportará beneficios están
pasando a dominar el debate.
Argumentan que cualquier pausa en la lucha contra Hamas, que no
reconoce el derecho a existir del estado de Israel, le permitirá
rearmarse. Dicen que cuando la hipotética tregua colapse --la
mayoría de los israelíes creen que eso ocurrirá en cuestión de
meses-- habrá que lanzar un ataque que costará mayores bajas, porque
los grupos palestinos estarán mejor armados.
"El gobierno está cometiendo un grave error al no tomar la decisión
estratégica de poner fin al control de Hamas sobre Gaza", dijo el
viceprimer ministro israelí, Haim Ramon. Es el más férreo oponente a
la propuesta egipcia de un armisticio y está convencido de que el
ejército "sabe cómo terminar" con el dominio de Hamas.
"Si no lo hace ahora, pagaremos un precio mucho más alto, tanto en
número de bajas como en términos de la situación política de la
región", aseguró.
El jefe del Shin Bet (servicio de seguridad interna de Israel),
Yuval Diskin, ya lleva un tiempo advirtiendo que Hamas se convertirá
en una amenaza estratégica si los militares no actúan pronto contra
el movimiento islamista.
Por su parte, el jefe de la inteligencia militar israelí, general
Amos Yadlin, señaló que en dos años Hamas tendrá cohetes con un
alcance de 40 kilómetros, lo que le permitirá atacar Beer Sheva, la
cuarta ciudad más importante del país.
Ramon también argumentó que aceptar un cese de hostilidades
fortalecerá a Hamas y, al mismo tiempo, debilitará a los dirigentes
moderados, como el presidente de la Autoridad Nacional Palestina,
Abú Mazen, del secular Partido Fatah, que ejerce su autoridad en
Cisjordania tras su expulsión de Gaza por parte del grupo islamista.
Si Israel acepta la tregua, agregó Ramon, "Abú Mazen comenzará a
dialogar con Hamas. ¿Por qué no habría de hacerlo, si nosotros lo
hacemos?".
Un cese del fuego no sólo fortalecerá a Hamas sino también a la
milicia islamista libanesa Hezbolá y a Irán, que patrocina a ambos
grupos, dijo Ramon. "Hamas es parte del eje de radicales que ha
triunfado en Líbano dos semanas atrás. Sería terrible que también se
quedaran con la victoria en Gaza", concluyó.