La semana pasada, Irán acusó a
la Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA) de ser un instrumento al servicio de EEUU y de las
potencias sionistas, por arrojar sospechas sobre posibles dimensiones militares de
su programa programa nuclear. El lunes, el
director del organismo atómico de la ONU, Mohamed ElBaradei,
volvió a la carga y pidió a Irán "explicaciones completas" sobre su
programa nuclear, en la apertura de una reunión destinada a aclarar si Teherán
oculta información sobre armamento atómico.
Informe
IAR Noticias
En un agravamiento de la crisis
nuclear EEUU-Irán, la Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA) dijo en febrero pasado que la nueva información que Teherán proporcionó sobre su
programa nuclear no es suficiente para demostrar que la nación islámica no está
fabricando una bomba nuclear.
Luego, el Consejo de Seguridad de la ONU, incluidos China
y Rusia, aprobaron una tercer
ronda de sanciones a Irán por negarse a detener el enriquecimiento de uranio en
su programa nuclear.
En mayo,
un informe Departamento de Estado reactualizó la
"vigencia" de Irán como el "mayor exportador de terrorismo" y de Al Qaeda como
la "mayor amenaza terrorista", en un escenario caracterizado por crecientes
versiones de operaciones militares israelíes en gran escala en Medio Oriente y
por el reverdecer del lobby
en la Casa Blanca y en el Congreso de EEUU,
que impulsa el ataque a la usinas nucleares iraníes.
En este escenario, no
son pocos los analistas que sostienen que
el último informe de la AIEA
favorece las posiciones de los halcones que desde la Casa Blanca y Tel Aviv impulsan un ataque militar a
las usinas iraníes, y podría provocar que el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas opte por aplicar acciones más fuertes en contra de Irán.
En el discurso de apertura de la reunión de la AIEA en Viena, ElBaradei recordó
ante los 35 miembros de la junta de gobernadores que la agencia lleva cinco años
comprobando las actividades nucleares de Irán y que el tiempo apremia.
"Pese a que se han realizado avances significativos (...) es esencial que la
Agencia pueda llegar a una conclusión relativa a la naturaleza del programa
nuclear iraní lo antes posible", afirmó.
"Esto depende principalmente de que Irán demuestre la transparencia necesaria y
proporcione explicaciones completas. Lo llamo de nuevo a cooperar plenamente en
este asunto", agregó.
En un informe transmitido a los miembros de la junta la semana pasada, ElBaradei
afirmó que Irán podría estar ocultado información relativa a armamento
nuclear y que desafía las exigencias de Naciones Unidas de poner fin al
enriquecimiento de uranio.
En el informe
divulgado el 22 de febrero,
la AIEA señaló que Teherán no ha detenido el enriquecimiento de uranio, tal como le
había exigido el Consejo.
Según el documento, las
investigaciones de la AIEA aún no habían podido determinar con totalidad
la naturaleza y el alcance del programa nuclear iraní.
El organismo de la ONU indicaba que Irán había evitado responder
completamente a informes de inteligencia que apuntaban a la existencia de
esfuerzos encubiertos para fabricar armas nucleares a partir de material nuclear.
Tampoco Teherán había aclarado dudas sobre pruebas de centrífugas para acelerar
el proceso de enriquecimiento de uranio, según la AIEA.
El lunes pasado, ElBaradei insistió que es "lamentable que no hayamos logrado los avances que
esperábamos en relación a una gran cuestión que queda pendiente, es decir, la
clarificación de una serie de acusaciones y de las preguntas del secretariado
relativas a las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán".
Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China y Alemania ya tienen
estudiado un
nuevo paquete de incentivos para convencer a Teherán de que suspenda sus
actividades de enriquecimiento de uranio.
Pero Irán insiste en que tiene un derecho inalienable a efectuar este
enriquecimiento y sigue adelante con los esfuerzos por dominar esa tecnología.
Según información de los servicios de inteligencia de diez países diferentes
difundida por la AIEA, Irán realizó estudios sobre armas nucleares hasta hace
pocos años.
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Vicepresidente Cheney: El gran
lobbysta del ataque a Irán. |
En un documento preparatorio, el director adjunto de la
AIEA, Olli Heinonen,
expresó su "alarma" por el hecho de que Irán tenga en su posesión un documento
que describe el proceso de fabricación de lo que podría ser el corazón de una
bomba nuclear.
Insistiendo en que no solicitó tal documento, Irán aseguró a la AIEA haberlo
recibido en 1987 junto con la información relativa a la fabricación de las
centrifugadoras utilizadas para enriquecer el uranio.
Irán insiste en que esta cuestión ya fue debatida y cerrada y acusó a la AIEA de
reabrir el caso bajo la presión de los países occidentales.
La semana pasada, en una actitud que asombró a los observadores, y por primera
vez en la historia, un representante de Irán lanzó un duro ataque contra la
agencia de control nuclear de la ONU luego de que la misma señalara en un
informe que Teherán "oculta" su programa atómico.
Ali Larijani, ex responsable de
las negociaciones sobre energía nuclear con las grandes potencias, considerado
un "moderado" y opositor al presidente Mahmud Ahmadinejad, acusó a la AIEA de
"confabular" con las potencias occidentales en contra de Irán, según la
agencia oficial IRNA.
El nuevo jefe del Parlamento iraní
siempre mantuvo una postura "moderada" respecto de la negociación con EEUU y las
potencias occidentales, en contraste con la de Ahmadinejad, por lo que su
acusación directa y contundente sorprendió a los analistas que ahora se
preguntan si Teherán ha comenzado un giro en su política nuclear.
Larijani, que asumió el miércoles
pasado
como el nuevo jefe del Parlamento iraní, fue negociador de temas nucleares en
Irán, y al asumir su cargo dijo que se podría "reconsiderar" la
cooperación de Irán con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).
En el informe divulgado por la
AIEA la semana pasada, se enumera una lista de documentos proporcionados por otros países que
evocan una "posible dimensión militar" del programa nuclear iraní, lo que
Teherán niega.
La descarada ofensiva de la AIEA, un instrumento de EEUU y de la potencias
sionistas, coincide a la vez, con una nueva ofensiva del
lobby neoconservador que funciona en la Casa Blanca y en el Congreso
orientado -así lo interpreta un sector de la prensa norteamericana- a
fundamentar un ataque militar a Irán antes de que finalice el mandato de Bush.
Sugestivamente, en las últimas semanas, el lobby neoconservador reverdeció las
operaciones propagandísticas orientadas a probar los vínculos de Irán con el
"terrorismo islámico", mientras Tel Aviv y Washington profundizaron sus
acusaciones y resaltaron nuevamente la condición de "peligro nuclear" del
régimen de Teherán.
Irán, según
un informe
de 312 páginas difundido
en mayo por el Departamento de Estado de EEUU, "sigue siendo el principal país que
apoya a grupos terroristas".
Siria, Cuba, Corea del Norte y
Sudán completan el "eje del mal" acompañando al régimen de los ayatolás
en la "lista negra", que se ha mantenido invariable en el último año.
En el caso de Teherán, el informe del Departamento de Estado,
menciona en particular el respaldo a la la guerrilla de Hezbolá y a grupos
chiíes en Irak.
En cuanto a Damasco, el informe del Departamento de Estado denuncia
el apoyo a Hezbolá y a los movimientos palestinos opuestos al proceso de
paz en Oriente Próximo.
En un escenario cada vez más enrarecido, el jefe del Estado Mayor Conjunto
de EEUU, el almirante Mike Mullen, volvió a reinstalar en abril pasado la
cuestión de un conflicto militar con Irán afirmando que el Pentágono tiene
listos planes opcionales para lanzar una
guerra contra la nación islámica.
"Cuando digo que no queremos retirar de la mesa ciertas variantes militares,
quiero decir que esas variantes existen, que las hemos elaborado desde hace
tiempo, y que las continuaremos desarrollando en el futuro", señaló Mullen
durante una conferencia de prensa en el Pentágono.
En este
escenario, las continuas acusaciones de la AIEA sugiriendo una "zona oscura" del
plan nuclear israelí que podría estar avanzando en la fabricación de la bomba,
sirve de justificación a los sectores sionistas más duros de Washington y Tel
Aviv que permanentemente hacen lobby para que se pongan en ejecución los planes
militares contra Irán.
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