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(IAR Noticias)
26-Abril-08
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Kim Jong Il |
George W. Bush |
La conflictiva relación entre EEUU y Corea del Norte volvió a tensarse y se
proyectó al Medio Oriente cuando las Casa Blanca
acusó al régimen de Pyongyang de proveer tecnología a Siria para a
construir en secreto un reactor nuclear con fines militares.
Las acusaciones a Damasco crecen en medio de los rumores de
operaciones militares de Israel contra Líbano y Siria.
Informe especial
IAR Noticias
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El misil Taepodong norcoreano podría alcanzar
EE.UU. |
"Estamos convencidos, basados en
diversa información, de que Corea del Norte ayudó a las actividades
nucleares encubiertas de Siria", señaló la portavoz de la Casa Blanca,
Dana Perino, en un comunicado.
"También tenemos buenas razones para creer que el reactor, destruido el 6 de
septiembre del año pasado, no tenía fines pacíficos", agregó.
Los señalamientos de la Casa Blanca
surgieron luego de que en septiembre Israel realizara un ataque aéreo
dentro de Siria, sin dar explicaciones públicas de cual era el objetivo.
La declaración la formuló la Casa
Blanca luego de que la CIA y funcionarios de inteligencia
estadounidenses presentaran "pruebas" al Congreso en un día de encuentros
privados.
Según difundió la prensa estadounidense, la CIA afirma que tiene
fotografías que prueban que personal norcoreano estuvo trabajando dentro de un
reactor secreto en Siria.
Las imágenes -que, se afirma, fueron obtenidas por Israel- mostraban
asombrosas similitudes entre las instalaciones sirias y el reactor norcoreano
en Yongbyon.
Funcionarios del gobierno de George
Bush presentaron ante varios comités del Congreso de EEUU supuestas pruebas de
la existencia de ese reactor y de la colaboración del régimen de Pyongyang.
Es la primera vez que EEUU habla públicamente de la "sospecha" que desató en
su momento una misteriosa incursión aérea llevada a cabo por la aviación
israelí el 6 de setiembre de 2007 contra ese reactor.
La construcción del reactor en
Siria constituía, a juicio de la Casa Blanca, una iniciativa "peligrosa y
potencialmente desestabilizadora" para el mundo y especialmente Oriente
Medio, porque se desarrolló de manera "encubierta y en violación de los
procedimientos diseñados para dar garantías al mundo sobre los fines pacíficos
de las actividades nucleares".
Según el comunicado la Casa Blanca, el reactor se encontraba en el este de
Siria "cuidadosamente oculto a la vista". Damasco "no informó a la
Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) de la construcción del
reactor, pese a sus obligaciones internacionales, y después de que fue
destruido el régimen se movió rápidamente para eliminar todo vestigio de su
existencia", agregó el informe oficial.
Siria "apoya el terrorismo, intenta desestabilizar Líbano, permite el paso de
ciertos combatientes extranjeros a Irak y reprime a su pueblo", insistió la
vocera Perino. Y afirmó que "si Siria quiere mejores relaciones con la
comunidad internacional, debería poner fin a esas actividades".
La vocera de la Casa Blanca expresó
la inquietud por la supuesta colaboración norcoreana, "una peligrosa
manifestación" de las actividades de Pyongyang para hacer proliferar la
tecnología nuclear.
"Colaboraremos con nuestros socios en las conversaciones a seis bandas (EE.UU.,
las dos Coreas, Rusia, China y Japón, que participan en negociaciones para que
Pyongyang abandone su programa atómico) para establecer un mecanismo riguroso
de verificación que garantice que esa conducta, y otras actividades nucleares,
concluye el texto.
Siria no tardó en responder: "Me mostraron fotografías satelitales ridículas
de una construcción en el desierto sirio que aseguraban que era un reactor
nuclear. Les dije que es absurdo y estúpido. Ni un solo guardia de seguridad.
Ningún cerco alambrado", señaló el embajador sirio en Washington, Imad
Moustaphá.
"Les recordé que la última vez que altos responsables de la administración
estadounidense fueron al Consejo de Seguridad de la ONU diciendo que tenían
pruebas flagrantes de armas de destrucción masiva, hablaban de las (nunca
encontradas) armas de destrucción masiva iraquíes", subrayó el embajador.
Algunos analistas se preguntan por qué la Casa Blanca y la CIA hacen esta
acusación justo ahora, en un momento crucial en los esfuerzos por persuadir a
Corea del Norte a abandonar sus planes nucleares, y agitando al convulsionado
escenario de Medio Oriente donde crecen los rumores de operaciones
militares de Israel contra Líbano y Siria.
Corea del Norte acordó en febrero de 2007 acabar con sus armas nucleares a
cambio de ayuda humanitaria y de que se le retire de la lista negra de
"Estados que patrocinan el terrorismo".
Tal acuerdo se había dado entre Corea del Norte y otras cinco naciones
vinculadas a las negociaciones: Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y
Rusia.
Luego de varios retrasos en las negociaciones, EEUU acusó a Pyongyang de no
cumplir con el plazo para hacer una declaración total de su programa nuclear.
Antes de este incidente, la Casa
Blanca venía expresando sus dudas sobre el cumplimiento del cronograma de
"desnuclearización" por parte de Corea del Norte, y la secretaria de
Estado, Condoleezza Rice, cumplimentó a principios de año una gira asiática
para presionar al régimen de Pyongyang y conseguir ese objetivo, antes de que Bush abandone el cargo en
enero de 2009.
Hasta ahora, el gobierno
norcoreano, que ya creó y ensayó una bomba nuclear propia, ha presentado todo
tipo de trabas en la negociación y ni siquiera se avino a discutir la
posibilidad de desactivar las municiones nucleares ya existentes, cuyo
número se desconoce.
El principal punto de fricción, es que el régimen de Pyongyang se niega a revelar sus programas
y número de armas, en tanto que EEUU busca
obtener la información completa no sólo sobre el número de dispositivos, sino
también respecto al lugar de su producción y almacenamiento
Por su parte, Israel y EEUU vienen
denunciando sus temores de que parte de ese arsenal caiga en manos de Irán
o de Siria que podrían utilizarlo en caso de un enfrentamiento regional.
Históricamente,
el gobierno
de Kim Jong-Il
respondió a las amenazas de EEUU utilizando como "arma disuasiva" su programa
nuclear cuya operatividad y capacidad de desarrollo, aunque no se conoce su
alcance, puede desnivelar la geopolítica de la región, donde China y Japón son dos
protagonistas centrales.
En este escenario, surgen
dudas respecto de la voluntad real de Corea del Norte para desprenderse y
revelar el alcance de su potencial nuclear.
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