uieran
lo que quieran, la fabricación de armas para la guerra santa es nuestra misión y
sabemos cómo adquirirlas", afirmó en rueda de prensa un portavoz de las
Brigadas de Al Aqsa, el brazo armado de Hamás, Abu Ubaida.
Asimismo, aseguró que "todas las opciones están abiertas" si Israel no
retira sus fuerzas de la Franja de Gaza en el plazo de una semana, tal como
exigió ayer Hamás tras declarar un alto el fuego temporal.
Israel, que ha declarado un alto el fuego unilateral (considera una derrota por
la ultarderecha del Likud), amenazó con reanudar las operaciones militares
si Hamás sigue introduciendo armas en la Franja de Gaza.
Mientras Hamás y las Brigadas Al-Aqsa, de Al Fatáh, han reafirmado su compromiso
con el alto el fuego "por el interés de los civiles palestinos", otros
grupos, como el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y uno que
se hace llamar Brigadas de Hezbolá en Palestina, siguen lanzando proyectiles
contra Israel, según la agencia de noticias palestina Maan.
Las Brigadas de Hezbolá en Palestina -grupo armado palestino no vinculado a la
milicia libanesa- aseguraron este lunes en un comunicado haber lanzado dos
cohetes contra Israel.
Asimismo, destacaron que desde el
inicio del primer alto el fuego unilateral declarado el pasado domingo han
lanzado cinco cohetes contra Israel.
Tanto las Brigadas de Hezbolá en Palestina como las Brigadas de Abu Ali Mustafa,
el brazo armado del FPLP, insisten en su derecho a la resistencia.
El alto el fuego ha permitido
conocer la dimensión de la tragedia humanitaria producida por la masacre
militar.
Según informó la agencia humanitaria de noticias de la ONU, IRIN, la operación
militar "Plomo Sólido" del Ejército israelí causó la muerte de más de 1.300
personas y la destrucción del quince por ciento de los edificios de la Franja de
Gaza, además de una profundización de la catástrofe humanitaria en que se
encuentra la Franja.
Los partes oficiales palestinos
coinciden en la cifra de 1.300 muertos, entre ellos 400 niños y más de 200
mujeres, y más de 6.000 heridos. Este lunes fueron rescatados de
entre los escombros más de 100 cadáveres.
El número de víctimas mortales, según
la agencia de la ONU de apoyo a los refugiados palestinos (UNWRA),
podrían aumentar en las próximas horas.
Policías de Hamas se desplegaron este
lunes en las calles y los bancos abrieron nuevamente sus puertas, un día después
del cese de una sangrienta ofensiva israelí de 22 días en Gaza.
Según las agencias que siguen operando en Gaza, la mayoría de los civiles que
huyeron de sus hogares a lo largo de estas tres semanas han empezado a regresar,
cargando todos sus bienes a lomos de burro.
No obstante, muchos de ellos no tienen adónde ir, porque, según estimaciones del
Ejército israelí y de fuentes palestinas que operan sobre el terreno, durante la
operación fueron destruidos el quince por ciento de los edificios de la
Franja de Gaza y las infraestructuras han causado daños de diversa
consideración.
Las usinas sionistas de la prensa
internacional (de la misma manera que deformaron y/o escondieron la masacre) ya
iniciaron una campaña de acción psicológica para "culpar" a Hamás y a las otras
organizaciones por la magnitud de la destrucción los muertos, con el
evidente propósito de dividir la población palestina de la resistencia.
Motorizada desde Egipto, las EEUU y
la potencias sionistas ya iniciaron una operación orientada a "reinsertar" a
Abbas(su cómplice) en Gaza bajo la argumentación de un
"gobierno de unidad" con Hamás.
Asimismo ya está en marcha un Plan
B diplomático en la ONU para aislar y "desarmar" a Hamás, que incluye el
despliegue de una fuerza internacional para controlar las fronteras en reemplazo
de las fuerzas israelíes.
Esa maniobra incluye un movimiento
de presión para arrancarle concesiones a Hamás (aprovechando su situación de
debilidad) con la financiación de la reconstrucción de Gaza y la apertura de los
pasos fronterizos.
No obstante el escenario de destrucción y de catástrofe humanitaria, producido
por 22 días de bombardeos indiscriminados en áreas habitadas por civiles,
ninguna potencia (salvo los gobiernos de Irán, Cuba, Venezuela) condenó
explícitamente o denunció a Israel por genocidio o por crimen de lesa
humanidad.
La misma situación se repite en
Israel, donde la sociedad, los medios de comunicación y los sectores del poder,
ya se abalanzaron sobre el gobierno de Olmert por no haber conseguido los
objetivos mínimos de la operación militar de exterminio lanzada el 27 de
diciembre pasado.
Unas horas antes de proclamarse el
sábado el cese del fuego unilateral por parte de Israel, los partidos de la
ultraderecha israelí encabezados por el Likud acusaron al gobierno de haber
desperdiciado la oportunidad, cesando el fuego sin haber logrado los
objetivos mínimos que se habían planteado tres semanas antes: interrumpir el
lanzamiento de misiles contra Israel y el contrabando de armas y explosivos a la
Franja de Gaza.
El ultrahalcón sionista Benjamin Netanyahu, dijo: "Tenemos un ejército fuerte
que logró golpear duramente a Hamas, pero la tarea no terminó. Hamas aún
gobierna en Gaza y continúa contrabandeando por la frontera con Egipto, de donde
recibe nuevos misiles para sus arsenales secretos".
Netanyahu puntea los sondeos para las
elecciones de febrero, y su posible ingreso a la conducción del Estado judío de
Israel ya se vislumbra como el ingreso de otro proceso de "solución militar"
en la martirizada y empobrecida Franja de Gaza.
Las críticas que este lunes crecían
en la prensa israelí no se referían a la destrucción de Gaza y a la matanza de
civiles, sino al "fracaso" de la operación "Plomo Sólido" para terminar
con la estructura político-militar de Hamás y las lanzaderas de cohetes
palestinos a Israel.