Todo el planeta (globalizado y
nivelado por el sistema capitalista "único") ya está aquejado de los mismos
síntomas: Derrumbe de los precios del petróleo y de las materias primas
(deflación de los precios internacionales), devaluación de las monedas y revaluación imparable del dólar, colapso financiero con quiebra de bancos,
crisis crediticia con achicamiento del consumo, suba de precios de los alimentos
y la energía y primeras oleadas de despidos masivos en EEUU y las potencias
centrales.
Con efectos más atenuados, Asia y
América Latina (los motores impulsores del comercio mundial de materias primas y
manufacturas) padecen los mismos síntomas recesivos que las economías
centrales.
Los
países de América Latina, cuyas bolsas y economías están siendo golpeadas a
niveles inéditos, están buscando aceleradamente un paraguas contra el colapso
financiero-recesivo que comienza a proyectarse sobre sus economías.
Desde las finanzas, los servicios,
las tecnológicas, la publicidad, los medios de comunicación hasta la industria
automotriz, pasando por la informática, ningún sector parece quedar a salvo
del proceso recesivo que sobreviene como consecuencia de la crisis
recesiva-financiera importada de los países centrales.
Una recién publicada investigación del Morgan Stanley indicó que América Latina
tendrá el año próximo un "crecimiento negativo" del producto bruto
interno: será de 0,4% en 2009; el peor desde 1983.
La última proyección de la misma entidad, convertida por la crisis de banco
financiero a comercial, sugería un tibio aumento de 1,5%.
El informe indica que a Brasil le
aguarda el estancamiento: su evolución será de 0%, o, en el mejor de los
casos, unos centésimos positivo. Contempla un real más devaluado, con un dólar a
2,70 el próximo año (hoy está 2,35), y sugiere que en la región y en Argentina
en particular, no hay margen de maniobra para políticas anti-cíclicas que eviten
la recesión.
Según los analistas del Morgan
Stanley, "a la luz de la declinación de la economía global, hemos reducido por
segunda vez nuestras previsiones para Latinoamérica". La anterior proyección
sugería un crecimiento bastante moderado, pero nada malo: positivo en 1,5%.
En un dossier publicado en noviembre,
el Morgan Stanley alerta sobre que llegaban a su fin los "cinco años de
abundancia y crecimiento por arriba de la media (en América Latina)".
Concluye que se habían terminado los recursos financieros externos de fácil
acceso que llenaron los cofres fiscales y aumentaron las reservas
internacionales de divisas. Y afirma, en forma demoledora, que ya no habrá
aquellos notables progresos registrados en las economías emergentes desde 2003
(5% de crecimiento promedio), y que les permitieron vincularse a un mundo en un notable
crecimiento.
Agrega respecto de América Latina
algo que ya se sabe: "Nuestra revisión del crecimiento dinámico de la región
obedece a que el principal vector de crecimiento fueron una serie de factores
externos". Estos eran las favorables condiciones financieras y crediticias,
la demanda global y los precios en alza de productos primarios (agrícolas y
minerales).
Cuando se mira a Brasil, México o Argentina, estos tres países que explicaron la
mayor parte del avance regional, se basaron en los precios jamás vistos de
commodities. Los fuertes resultados fiscales positivos que registró la
región durante los últimos cinco años "aparecen ahora más como fruto de esa
abundancia que como resultado de cambios estructurales", señala el informe del
Morgan.
Otro informe, el llamado Índice de Clima Económico (ICE) publicado
a fines de noviembre señala que la economía saludable de América Latina empieza
a desvanecerse y "amenaza la sombra de la recesión": Latinoamérica deja atrás
las esperanzas de una economía saludable y empieza a desvanecerse el buen
panorama.
Según los datos difundidos por
la fundación brasileña Getulio Vargas que en colaboración con el instituto
alemán IFO elaboran el informe llamado Índice de Clima económico (ICE), en
América Latina se ha colocado cerca del valor más bajo obtenido en diez años:
3.4 puntos.
En este estudio todos los índices se registran por debajo de los promedios
históricos en los últimos diez años. La valoración de la situación actual que se
había mantenido por encima de los cinco puntos llega a bajar por primera vez a
poco más de 4. Según este mismo estudio, el panorama económico de América Latina
deja de estar por encima de la media mundial y se puede describir ya como
parte de la tendencia recesiva mundial.
Según el rankig de países de Clima Económico, Perú, Uruguay y Brasil
lideran el ICE promedio de los últimos cuatro trimestres. En las última
posiciones se encuentra Argentina y Ecuador.
Otro informe elaborado por el Instituto
de Finanzas Internacionales (IIF), la mayor asociación de instituciones
financieras del mundo, previó sin dobleces que México ingresará en recesión en
2009.
El organismo anticipó que el crecimiento global de la región será de 1,0 por
ciento, frente al 4,5 por ciento proyectado para 2008.
Además previó que Argentina y Venezuela seguirían los pasos de Ecuador y
entrarían en suspensión de pagos, situación que no se observaba en la región
desde la crisis asiática, que elevó la pobreza a 220 millones de personas, casi
40 millones más que hoy.
En Chile, con la amenaza de que el desempleo supere el diez por ciento en 2009, el
ministro de Hacienda, Andrés Velasco, reiteró que la inversión no retrocede en
su país. "No vemos una disminución apreciable de los proyectos de inversión,
especialmente los grandes".
Por su parte, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, admitió que "habrá
días duros y difíciles" para su país, que depende de los ingresos del
petróleo y las remesas internacionales.
"Uno a uno se están apagando los motores del crecimiento", agregó
dramáticamente la secretaria ejecutiva de CEPAL, Alicia Bárcena, quien
sinceró que el promedio de crecimiento en América Latina podría ser nulo en
2009, si se dan los peores escenarios.
En el sector externo, la creciente debilidad de
los mercados europeos, norteamericano y chino presionará además a la baja las
exportaciones, que en 2008 sumaron 920.000 millones de dólares, la mayor
cifra de la historia.
"Esta desaceleración ya comenzó a observarse en el segundo semestre de este año
y proyectamos menores volúmenes y precios para 2009", sinceró el director de la
División de Desarrollo Económico de CEPAL, Osvaldo Kacef.
Perú y Chile serán los más afectados, pues sus términos de intercambio
descenderán 30,4 por ciento en 2009. En Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela
la caída será de 19,5 por ciento.
El deterioro comercial de América Latina será acompañado por un descenso
de las remesas en Guatemala, Ecuador, Bolivia, Honduras y México, además de un
alza de la deuda externa privada regional, la que en Perú y Chile subió entre
7,9 y 9,0 por ciento en 2008.
La secretaria ejecutiva
de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena,
advirtió que "el año entrante yo creo que va a ser un año crucial. Y creo que lo
que más debería preocuparnos es el incremento de la informalidad (trabajo y
empleo en negro). Eso sí es un gran tema que a nosotros nos interesa mucho
abordarlo".
El tema de la
informalidad, explicó la titular de la CEPAL, afecta a "todos aquellos que
viven en un ambiente en el que ya no creen en nada, básicamente".
Según el Panorama Social 2008 de
América Latina y el Caribe de la CEPAL la pobreza alcanza a un 34.1 por ciento
de la población regional y de ese porcentaje los que viven en la extrema pobreza
o indigencia representan 12.6 por ciento.
Eso significa que, de acuerdo a las últimas cifras disponibles, correspondientes
al año 2007, la región tiene 184 millones de pobres, incluidos 68 millones de
indigentes.
A pesar de que las cifras constatan una disminución de la pobreza, que llega a
los 14 puntos porcentuales desde 1990, las perspectivas para 2009 resultan
inquietantes, según la evaluación de la CEPAL.
"El impacto de la crisis financiera internacional hace prever una desaceleración
del crecimiento en la región, lo que a su vez implicaría un comportamiento aún
menos favorable de la situación de pobreza el próximo año", indicó el Panorama
Social 2008.
La
principal preocupación, según un comunicado especial aprobado en noviembre en
San Salvador por los países
del BRIC (Brasil, Rusia, India y China),
son los "potenciales efectos sobre el sector real de la economía" y sobre la
"estabilidad política y social de la región".
Como
efecto del derrumbe de los precios del petróleo, los países de America Latina
ya se están acoplando al tsunami financiero-recesivo, mientras la baja del
petróleo y las materias primas, agregada a la suba imparable del dólar,
preanuncia una mayor agudización del proceso recesivo con baja del consumo
y aumento de los
despidos empresariales.
De
acuerdo con lo que ya se verifica en la realidad), se están quemando etapas: En
América Latina la crisis financiera ya devino (por medio de la recesión)
en crisis estructural, y rápidamente se dirige hacia la crisis social
(el emergente de los despidos laborales) de mano de la desocupación que empieza
a extenderse a escala planetaria.
En este
panorama, lo que más preocupa es un aumento de la economía informal (en
"negro"), y se teme también que el desempleo exacerbe la violencia juvenil y
familiar, dijo la semana pasada la secretaria ejecutiva de la CEPAL.
Entre los
factores que exacerban la violencia juvenil, añadió la funcionaria, figuran el
desempleo, el abandono escolar, la segregación urbana, las falsas de
expectativas, la discriminación y la falta de espacios de expresión y
participación.
La
respuesta inmediata a la marginación social y el desempleo son las
huelgas y los estallidos
sociales (como reacción inmediata a la desocupación en masa) que pueden
conmocionar los pilares del control institucional y político de los Estados
capitalistas de la región.