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¿Qué busca Moscú en el Patio Trasero?

Contacto nuclear Medevev-Chávez: La flota rusa desembarca en América Latina

 
 

(IAR Noticias) 26-Noviembre-08

Buques de la flota rusa el Mar Negro.

La llegada a Venezuela de una flota nuclear rusa y la "cumbre" Medvédev-Chávez de este miércoles forman parte de una estrategia que intenta integrar a Chávez como nuevo jugador en el tablero de la "guerra fría" entre Washington y Moscú, donde América Latina y la región petrolera del Caribe pueden convertirse en un nuevo y posible escenario de la disputa por áreas de influencia entre Rusia y EEUU.

Informe especial
IAR Noticias

Un día antes de que el presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, inicie una visita oficial a Caracas, en el marco de la gira de cuatro días por Latinoamérica que le llevará también a Brasil y Cuba,  una flota de navíos rusos (con capacidad nuclear) atracó este martes en el puerto de la Guaira, cerca de Caracas.

La llegada de los buques de guerra enviados por Moscú se produce en el contexto de las maniobras navales conjuntas que realizarán con la fuerza naval de Venezuela. Con un agregado: Se trata de la primera vez desde la Guerra Fría que la fuerza naval rusa realiza operaciones de este tipo en la región.

Según agencias internacionales, el crucero de propulsión nuclear Pedro El Grande y otras naves de guerra rusas arribaron el martes a Venezuela para realizar maniobras conjuntas en el Caribe, una operación cuya relevancia Washington trató de minimizar guardando un sugestivo "silencio".

Fuentes militares venezolanas le dijeron a la cadena BBC que las maniobras comenzarán este miércoles "en el puerto" y el próximo 1 de diciembre "en alta mar", sin que precisaran en qué zona del Mar Caribe se llevarán a cabo.

Washington (que todavía no digirió la derrota en el Cáucaso), hasta ahora se mantuvo cauto y sólo anunció que seguirá "de cerca" los ejercicios y el despliegue de barcos, aviones y submarinos rusos con capacidad nuclear en su "patio trasero".

Desde Washington el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo "desconocer" si la intención de las maniobras conjuntas es provocar a otros países.

En cualquier caso, McCormack puntualizó: "Si los venezolanos y los rusos quieren llevar a cabo un ejercicio militar, eso está bien. Obviamente lo observaremos muy de cerca".

Los ejercicios forman parte de los acuerdos de cooperación estratégica entre el Gobierno del presidente Hugo Chávez y Moscú,  y son coincidentes con una visita a Caracas del mandatario ruso, Dmitry Medvedev, el miércoles, como parte de su gira por varios países de Latinoamérica.

Venezuela y Rusia han firmado numerosos acuerdos en materia energética, minera y militar, convirtiendo a Moscú en el principal proveedor de armamento al país sudamericano.

En su visita a Moscú para comprar armas, en julio pasado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ofreció a Rusia una alianza estratégica en materia de petróleo y de cooperación militar.

La cumbre Medvedev-Chávez, es mayoritariamente interpretada por analistas del sistema como un intento de Rusia por ampliar sus alianzas en la región, tradicionalmente zona de influencia de Estados Unidos, en respuesta a los planes nucleares y geopolíticos de Washington en el este de Europa.

"No hay ningún tipo de provocación, sólo acercamiento", dijo Chávez sobre las maniobras en una conferencia de prensa la noche del lunes.

El presidente de Venezuela dijo en rueda de prensa que no está previsto que él y Medvedev supervisen los ejercicios navales.

Chávez aprovechó la comparecencia ante medios extranjeros para reiterar que detrás de las maniobras "no hay ninguna provocación" y rechazó que se especule con "una nueva Guerra Fría".

El presidente venezolano visitó dos veces Rusia este año, donde suscribió acuerdos estratégicos con Moscú, y el presidente, Dmitri Medvédev, que asistió en Perú al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Se trata -señalan analistas rusos- de una jugada demostrativa de que Moscú resolvió elevar la apuesta de su desafío militar llevándola al propio "patio trasero" de Washington.

Hay un precedente inmediato: La instalación de la base militar rusa en Venezuela que Chávez anunció en su última visita a Moscú y que luego hubo de desmentir ante la reacción que generó en Washington.

La Casa Blanca por su parte negó el lunes  que exista preocupación por las maniobras conjuntas de Caracas y Moscú, destacando un "desfase tecnológico" del poderío militar ruso con respecto al estadounidense.

Tras años de mostrarse cauteloso en sus relaciones con la región, Moscú parece haber cambiado su estrategia tras la guerra de Georgia, en agosto, y luego de la instalación de escudos antimisiles por Washington en Polonia y la República Checa.

Mediante un contraataque militar fulminante tras la invasión de Georgia, en agosto pasado, Moscú concretó cinco jugadas claves:  Consolidó un dispositivo de control militar (por aire, mar y tierra) sobre Georgia, dividió al Consejo de Seguridad de la ONU, desafió y quebró la supremacía de la OTAN, reconoció la independencia de Abajasia y Osetia del Sur, y creó un peligrosa fisura en la alianza USA-UE negociando un acuerdo por separado con las potencias del euro valiéndose de la dependencia europea del petróleo y el gas ruso como armas estratégicas.

Hasta ahora, EEUU, el gran perdedor en el conflicto, no ha conseguido implementar (salvo advertencias tenues) ninguna medida efectiva para recuperar su enclave georgiano bajo control ruso y retomar la ofensiva en el tablero de la ya desatada guerra con Moscú por el control de los recursos energéticos.

Pero la ofensiva rusa no se terminó en el Cáucaso: El Kremlin (en una inagotable capacidad de movidas tácticas) se proyectó hacia adelante y lanzó un desafío militar a Washington en su propio patio trasero, impensable antes del Cáucaso.

Con Chávez como punta de lanza, Moscú anunció, luego de la guerra del Cáucaso,  los ejercicios navales conjuntos que están por comenzar con Venezuela en el Mar Caribe que los analistas ya interpretan como el principio de un escenario de "guerra fría" en América Latina.

El aterrizaje previo de dos bombarderos nucleares en Venezuela, fue interpretado como que el el Kremlin ya está dando una respuesta a la "nuclearización" del ex espacio soviético en Europa del Este iniciado con el acuerdo de EEUU y Polonia para instalar un escudo atómico que amenaza la seguridad de Rusia.

¿La nuclearización del Caribe en respuesta a la nuclearización del espacio post-soviético?

La "cumbre" Medvédev-Chávez de este miércoles  forma parte del decorado de una estrategia que intenta integrar a Chávez como nuevo jugador en el tablero de la "guerra fría" Washington-Moscú, donde América Latina y la región petrolera del Caribe se convierten en un nuevo posible escenario de la guerra por el control de la energía entre Rusia y EEUU.

De esta manera, y utilizando a Chávez como su peón caribeño, Moscú abre un frente de la guerra energética en América Latina: Mientras controla el vital oleoducto BTC en Georgia (que Moscú esgrime como un "arma" para presionar a Europa) la dupla Medvédev-Putin conserva la ofensiva y le asesta un nuevo golpe a la hegemonía imperial de EEUU.  

En América Latina,  la opinión generalizada es que Washington se toma muy "en serio" las movidas rusas de infiltración en su patio trasero, ya sea por medio de la venta de armas o de las alianzas comerciales, a las que ahora se agrega la presencia de la flota rusa en el Caribe.

La reactivación de la IV Flota USA patrullando aguas latinoamericanas es una señal clara -dicen expertos regionales- de que EEUU está lanzando una señal preventiva a quienes se atrevan a poner los pies sobre los recursos estratégicos de la región (petróleo, agua potable y biodiversidad) que considera como suyos.

El Pentágono y el Departamento de Estado ven como "potencial peligro" (con posibles ramificaciones en otros países) el desembarco comercial-militar del eje Rusia-China-Irán en América utilizando a Venezuela  como plataforma.

Según la BBC, con estas maniobras conjuntas y la visita de Dimitri Medvedev, Rusia quiere demostrar que si EEUU puede operar cerca de las fronteras rusas, Moscú puede hacer lo mismo en una región considerada por los estadounidenses como su "patio trasero".

Pero Washington, a la "nuclearización" del Caribe por parte de la flota rusa, agrega otra preocupación:  Está previsto que durante la visita de Medvedev, Rusia y Venezuela firmen un acuerdo bilateral por el que Moscú ayudaría a Caracas a construir una planta nuclear en el estado de Zulia, al oeste del país.

Además, los dos países podrían firmar nuevos acuerdos en el campo de la defensa. Rusia es un importante proveedor de armas a Venezuela, con compras que rondaron los US$4.000 millones en los últimos años.

¿Qué busca Moscú en el Patio Trasero?

¿Maneja Moscú una hipótesis de conflicto militar en el patio trasero de EEUU?

Para algunos analistas rusos, América Latina solo representa para Moscú un teatro de operaciones "disuasivas" que contrabalancea el "Gran Juego" por recuperar sus espacios de poder ocupados por EEUU en el ex espacio soviético.

En América Latina, en cambio, la opinión generalizada es que Washington se toma muy "en serio" las movidas rusas de infiltración en su patio trasero, ya sea por medio de la venta de armas o de las alianzas comerciales, a las que ahora se agrega la presencia de la flota rusa en el Caribe.

La reactivación de la Cuarta Flota USA patrullando aguas latinoamericanas es una señal clara -dicen expertos regionales- de que EEUU está lanzando una señal preventiva a quienes se atrevan a poner los pies sobre los recursos estratégicos de la región (petróleo, agua potable y biodiversidad) que considera como suyos.

El Pentágono y el Departamento de Estado ven como "potencial peligro" (con posibles ramificaciones en otros países) el desembarco comercial-militar del eje Rusia-China-Irán en América utilizando a Venezuela  como plataforma.

Esa, parece ser la explicación más clara de la "escalada militarista" de EEUU en una región donde la mayoría abrumante de los gobiernos, ejércitos, policías y servicios de inteligencia reportan en el Departamento de Estado, la CIA y el Pentágono.

Chávez, por su parte, sigue disparando desafíos que ya trascienden su conocida "guerra mediática" con el Imperio e intenta insertarse en el juego grande del "nuevo orden internacional".

Para la oposición venezolana, Chávez puede haber cometido un error al concretar lo único que no tolera EEUU en su patio trasero: El desafío militar.

Todo este escenario puede rebalsar al extremo  con la tensión que ya está produciendo  la flota rusa entrenando militarmente con las fuerzas armadas venezolanas a tiro de misil del territorio norteamericano.

Ahora los analistas están con la vista fija en dos acontecimientos: La respuesta de Washington y la reacción interna en Venezuela.

La oposición venezolana (que devino de golpista en "democrática"), por sus usinas mediáticas ya está dejando trascender que esta vez Chávez se "pasó de la raya".

Una cosa es jugar de "revolucionario y antiimperialista" negociando con el empresariado capitalista venezolano por debajo de la mesa, y otra es meter a Venezuela en el marco de la guerra por áreas de influencia entre Rusia y EEUU, señala por su parte la izquierda venezolana que no comulga con Chávez.

También están los que se preguntan, en un posible marco de "militarización" del conflicto de Chávez con EEUU, ¿Qué va a hacer Venezuela con su condición de proveedor petrolero cautivo de EEUU?.

¿Y qué va  a hacer Chávez con la "exclusividad" de su alianza comercial con EEUU la cual insume la parte mayoritaria del comercio exterior venezolano? ¿Y qué va a hacer Chávez con sus generales admiradores del Comando Sur liderados actualmente por el general Baduel?

Y las preguntas se suman hasta el infinito, pero por ahora la tensión se concentra en un solo interrogante: ¿Qué hará Washington con la flota  nuclear rusa surcando a las aguas del Mar Caribe, y con Medvedev y Chávez "supervisando" las operaciones?

Algunos analistas en Washington coinciden: Con Obama como presidente electo, y Bush todavía en el poder, la "guerra fría" con Rusia (por el control de áreas energéticas) podría ser el primer escollo peligroso que enfrente el presidente electo de EEUU antes o después de asumir el 20 de enero.

¿Habrá respuesta de Obama al desafío militar ruso con Chávez de peón en el Patio Trasero?

Hay doce conflictos estratégicos claves que pueden estallar (entre ellos la Guerra Fría en el Caribe) antes de que Obama asuma la presidencia el 22 de Enero. Las trampas son múltiples, y los controles de activación están en manos de la actual administración republicana.

Hasta el 20 de enero, día de la asunción de la nueva administración en EEUU, todo y nada puede suceder. El destino de Obama está en manos de los "imprevistos" estratégicos, y la dupla Putin- Medvedev, desde que probó su poder en el Cáucaso, le tomó el gusto a las provocaciones al Imperio estadounidense que -por ahora-se comporta como un león herbívoro.

Washington -es evidente- atraviesa por una crisis económica de difícil pronóstico, está en transición presidencial, viene de la derrota en el Cáucaso, y lo que menos le conviene en estos momentos es un conflicto militar con Rusia con el Caribe como escenario.

En ese contexto, el Pentágono solo se limita a "vigilar de cerca", pero nada garantiza que la presencia de los misiles rusos en el Patio Trasero no haga saltar alguna pieza del tablero.

Como acostumbran a decir Bush y Cheney: Todas las opciones están sobre la mesa.

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