Un
día antes de que el presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, inicie una visita
oficial a Caracas, en el marco de la gira de cuatro días por Latinoamérica
que le llevará también a Brasil y Cuba, una flota de navíos rusos (con
capacidad nuclear) atracó este martes en el puerto de la Guaira, cerca de
Caracas.
La llegada de los buques de guerra enviados por Moscú se produce en el contexto
de las maniobras navales conjuntas que realizarán con la fuerza naval de
Venezuela. Con un agregado: Se trata de la primera vez desde la Guerra Fría
que la fuerza naval rusa realiza operaciones de este tipo en la región.
Según agencias internacionales, el crucero de propulsión nuclear Pedro El
Grande y otras naves de guerra rusas arribaron el martes a Venezuela para
realizar maniobras conjuntas en el Caribe, una operación cuya relevancia
Washington trató de minimizar guardando un sugestivo "silencio".
Fuentes militares venezolanas le
dijeron a la cadena BBC que las maniobras comenzarán este miércoles "en el
puerto" y el próximo 1 de diciembre "en alta mar", sin que precisaran en qué
zona del Mar Caribe se llevarán a cabo.
Washington (que todavía no digirió
la derrota en el Cáucaso), hasta ahora se mantuvo cauto y sólo anunció
que seguirá "de cerca" los ejercicios y el despliegue de barcos, aviones y
submarinos rusos con capacidad nuclear en su "patio trasero".
Desde Washington el portavoz del
Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo "desconocer" si la intención de las
maniobras conjuntas es provocar a otros países.
En cualquier caso, McCormack puntualizó: "Si los venezolanos y los rusos quieren
llevar a cabo un ejercicio militar, eso está bien. Obviamente lo observaremos
muy de cerca".
Los ejercicios forman parte de los
acuerdos de cooperación estratégica entre el Gobierno del presidente Hugo
Chávez y Moscú, y son coincidentes con una visita a Caracas del mandatario
ruso, Dmitry Medvedev, el miércoles, como parte de su gira por varios países de
Latinoamérica.
Venezuela y Rusia han firmado
numerosos acuerdos en materia energética, minera y militar, convirtiendo a Moscú
en el principal proveedor de armamento al país sudamericano.
En su visita a Moscú para comprar
armas, en julio pasado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ofreció a Rusia
una alianza estratégica en materia de petróleo y de cooperación militar.
La cumbre Medvedev-Chávez, es
mayoritariamente interpretada por analistas del sistema como un intento de
Rusia por ampliar sus alianzas en la región, tradicionalmente zona de
influencia de Estados Unidos, en respuesta a los planes nucleares y geopolíticos
de Washington en el este de Europa.
"No hay ningún tipo de provocación, sólo acercamiento", dijo Chávez sobre
las maniobras en una conferencia de prensa la noche del lunes.
El presidente de Venezuela dijo en
rueda de prensa que no está previsto que él y Medvedev supervisen los ejercicios
navales.
Chávez aprovechó la comparecencia ante medios extranjeros para reiterar que
detrás de las maniobras "no hay ninguna provocación" y rechazó que se especule
con "una nueva Guerra Fría".
El presidente venezolano visitó dos
veces Rusia este año, donde suscribió acuerdos estratégicos con Moscú, y el
presidente, Dmitri Medvédev, que asistió en Perú al Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC).
Se trata -señalan analistas rusos- de
una jugada demostrativa de que Moscú resolvió elevar la apuesta de su desafío
militar llevándola al propio "patio trasero" de Washington.
Hay un precedente inmediato: La
instalación de la base militar rusa en Venezuela que Chávez anunció en su última
visita a Moscú y que luego hubo de desmentir ante la reacción que generó
en Washington.
La Casa Blanca por su parte negó el lunes que exista preocupación por las
maniobras conjuntas de Caracas y Moscú, destacando un "desfase tecnológico" del
poderío militar ruso con respecto al estadounidense.
Tras años de mostrarse cauteloso
en sus relaciones con la región, Moscú parece haber cambiado su estrategia
tras la guerra de Georgia, en agosto, y luego de la instalación de escudos
antimisiles por Washington en Polonia y la República Checa.
Mediante un contraataque militar fulminante tras la invasión de
Georgia, en agosto pasado, Moscú concretó cinco jugadas claves: Consolidó un
dispositivo de control militar (por aire, mar y tierra) sobre Georgia,
dividió al Consejo de Seguridad de la ONU, desafió y quebró la supremacía
de la OTAN, reconoció la independencia de Abajasia y Osetia del Sur, y creó un
peligrosa fisura en la alianza
USA-UE negociando un acuerdo por separado con las potencias del euro
valiéndose de la dependencia europea del petróleo y el gas ruso como
armas estratégicas.
Hasta ahora, EEUU, el gran perdedor en el conflicto,
no ha conseguido implementar (salvo advertencias tenues) ninguna medida
efectiva para recuperar su enclave georgiano bajo control ruso y
retomar la ofensiva en el tablero de la ya desatada guerra con Moscú por el
control de los recursos energéticos.
Pero la ofensiva rusa no
se terminó en el Cáucaso: El Kremlin (en una inagotable capacidad de
movidas tácticas) se proyectó hacia adelante y lanzó un desafío militar a
Washington en su propio patio trasero, impensable antes del Cáucaso.
Con Chávez como punta de lanza, Moscú anunció, luego de la guerra del
Cáucaso, los ejercicios navales conjuntos que están por comenzar con
Venezuela en el Mar Caribe que los analistas ya interpretan como el principio de
un escenario de "guerra fría" en América Latina.
El aterrizaje previo de dos bombarderos
nucleares en Venezuela, fue interpretado como que el el Kremlin ya está dando
una respuesta a la "nuclearización" del ex espacio
soviético en Europa del
Este iniciado con el acuerdo de EEUU y Polonia para instalar un escudo
atómico que amenaza la seguridad de Rusia.
¿La nuclearización del Caribe en respuesta a la nuclearización del
espacio post-soviético?
La "cumbre" Medvédev-Chávez
de este miércoles forma
parte del decorado de una estrategia
que intenta integrar a Chávez como nuevo jugador en el tablero de la "guerra
fría" Washington-Moscú, donde América Latina y la región petrolera del
Caribe se convierten en un nuevo posible escenario de la guerra por el control
de la energía entre Rusia y EEUU.
De esta manera, y utilizando a Chávez
como su peón caribeño, Moscú abre un frente de la guerra energética en
América Latina: Mientras controla el vital oleoducto BTC en Georgia (que Moscú
esgrime como un "arma" para presionar a Europa) la dupla Medvédev-Putin conserva
la ofensiva y le asesta un nuevo golpe a la hegemonía imperial de EEUU.
En América Latina, la opinión
generalizada es que Washington se toma muy "en serio" las movidas rusas
de infiltración en su patio trasero, ya sea por medio de la venta de armas o de
las alianzas comerciales, a las que ahora se agrega la presencia de la flota
rusa en el Caribe.
La reactivación de la IV Flota USA
patrullando aguas latinoamericanas es una señal clara -dicen expertos
regionales- de que EEUU está lanzando una señal preventiva a quienes se
atrevan a poner los pies sobre los recursos estratégicos de la región (petróleo,
agua potable y biodiversidad) que considera como suyos.
El Pentágono y el Departamento de
Estado ven como "potencial peligro" (con posibles ramificaciones en otros
países) el desembarco comercial-militar del eje Rusia-China-Irán en América
utilizando a Venezuela como plataforma.
Según la BBC, con estas maniobras
conjuntas y la visita de Dimitri Medvedev, Rusia quiere demostrar que si EEUU
puede operar cerca de las fronteras rusas, Moscú puede hacer lo mismo en una
región considerada por los estadounidenses como su "patio trasero".
Pero Washington, a la "nuclearización" del Caribe por parte de la flota rusa,
agrega otra preocupación: Está previsto que durante la visita de Medvedev,
Rusia y Venezuela firmen un acuerdo bilateral por el que Moscú ayudaría a
Caracas a construir una planta nuclear en el estado de Zulia, al oeste del
país.
Además, los dos países podrían firmar nuevos acuerdos en el campo de la defensa.
Rusia es un importante proveedor de armas a Venezuela, con compras que rondaron
los US$4.000 millones en los últimos años.
¿Qué busca Moscú en el Patio
Trasero?
¿Maneja Moscú una hipótesis de
conflicto militar en el patio trasero de EEUU?
Para algunos analistas rusos,
América Latina solo representa para Moscú un teatro de operaciones
"disuasivas" que contrabalancea el "Gran Juego" por recuperar sus espacios
de poder ocupados por EEUU en el ex espacio soviético.
En América Latina, en cambio, la
opinión generalizada es que Washington se toma muy "en serio" las movidas
rusas de infiltración en su patio trasero, ya sea por medio de la venta de armas o
de las alianzas comerciales, a las que ahora se agrega la presencia de la
flota rusa en el Caribe.
La reactivación de la Cuarta Flota
USA patrullando aguas latinoamericanas es una señal clara -dicen expertos
regionales- de que EEUU está lanzando una señal preventiva a quienes se
atrevan a poner los pies sobre los recursos estratégicos de la región (petróleo,
agua potable y biodiversidad) que considera como suyos.
El Pentágono y el Departamento de Estado ven como "potencial peligro" (con posibles ramificaciones en
otros países) el desembarco comercial-militar del eje Rusia-China-Irán en
América utilizando a Venezuela como plataforma.
Esa, parece ser
la explicación más
clara de la "escalada militarista" de EEUU en una región donde la mayoría
abrumante de los gobiernos, ejércitos, policías y servicios de inteligencia
reportan en el Departamento de Estado, la CIA y el Pentágono.
Chávez, por su parte, sigue
disparando desafíos que ya trascienden su conocida "guerra mediática" con el
Imperio e intenta insertarse en el juego grande del "nuevo orden
internacional".
Para la oposición venezolana,
Chávez puede haber cometido un error al concretar lo único que no tolera EEUU en
su patio trasero: El desafío militar.
Todo este escenario puede rebalsar
al extremo con la tensión que ya está produciendo la flota rusa entrenando
militarmente con las fuerzas armadas venezolanas a tiro de misil del
territorio norteamericano.
Ahora los analistas están con la
vista fija en dos acontecimientos: La respuesta de Washington y la reacción
interna en Venezuela.
La oposición venezolana (que
devino de golpista en "democrática"), por sus usinas mediáticas ya está dejando
trascender que esta vez Chávez se "pasó de la raya".
Una cosa es jugar de
"revolucionario y antiimperialista" negociando con el empresariado capitalista
venezolano por debajo de la mesa, y otra es meter a Venezuela en el marco de
la guerra por áreas de influencia entre Rusia y EEUU, señala por su parte la
izquierda venezolana que no comulga con Chávez.
También están los que se
preguntan, en un posible marco de "militarización" del conflicto de Chávez con
EEUU,
¿Qué va a hacer Venezuela con su
condición de proveedor petrolero cautivo de EEUU?.
¿Y qué va a hacer
Chávez con la "exclusividad" de su alianza comercial con EEUU
la cual insume
la parte mayoritaria del comercio exterior venezolano? ¿Y qué va a hacer Chávez
con sus generales admiradores del Comando Sur liderados actualmente por el
general Baduel?
Y las preguntas se suman hasta el
infinito, pero por ahora la tensión se concentra en un solo interrogante: ¿Qué
hará Washington con la flota nuclear rusa surcando a las aguas del Mar
Caribe, y con Medvedev y Chávez "supervisando" las operaciones?
Algunos analistas en Washington
coinciden: Con Obama como presidente electo, y Bush todavía en el poder, la
"guerra fría" con Rusia (por el control de áreas energéticas) podría ser el
primer escollo peligroso que enfrente el presidente electo de EEUU antes o
después de asumir el 20 de enero.
¿Habrá respuesta de Obama al desafío
militar ruso con Chávez de peón en el Patio Trasero?
Hay doce conflictos estratégicos
claves que pueden estallar (entre ellos la Guerra Fría en el Caribe) antes
de que Obama asuma la presidencia el 22 de Enero. Las trampas son múltiples, y
los controles de activación están en manos de la actual administración
republicana.
Hasta el 20 de enero, día de la
asunción de la nueva administración en EEUU, todo y nada puede suceder.
El destino de Obama está en manos de los "imprevistos" estratégicos, y la dupla
Putin-
Medvedev,
desde que probó su poder en el Cáucaso,
le tomó el gusto a las provocaciones al Imperio estadounidense que -por ahora-se
comporta como un león herbívoro.
Washington -es evidente- atraviesa
por una crisis económica de difícil pronóstico, está en transición presidencial,
viene de la derrota en el Cáucaso, y lo que menos le conviene en estos momentos
es un conflicto militar con Rusia con el Caribe como escenario.
En ese contexto, el Pentágono solo se
limita a "vigilar de cerca", pero nada garantiza que la presencia de los
misiles rusos en el Patio Trasero no haga saltar alguna pieza del tablero.
Como acostumbran a decir Bush y
Cheney: Todas las opciones están sobre la mesa.