espués de consolidarse en el control militar sobre Georgia y el
vital oleoducto que transporta el petróleo del Caspio a Europa, y luego de
desafiar a la OTAN y dividir la sociedad USA-UE, a principios de septiembre, Moscú
lanzó una nueva movida en el
tablero de la guerra energética disparada desde el Cáucaso, anunciando que buques de la Armada
Rusa realizarán ejercicios navales con la Armada Venezolana en aguas del Mar
Caribe durante el mes de noviembre.
Y hay plato fuerte: Para finales de
noviembre está prevista en Caracas una cumbre
Medvédev-Chávez en el marco de una
ofensiva de Moscú en el "patio
trasero" que incluye un despliegue de su flota, equipada con poder nuclear,
en el Mar Caribe donde realizará ejercicios conjuntos con fuerzas venezolanas.
La "cumbre" forma parte del decorado
de una estrategia
que intenta integrar a Chávez como nuevo jugador en el tablero de la "guerra
fría" Washington-Moscú, donde América Latina y la región petrolera del
Caribe se convierten en un nuevo posible escenario de la guerra por el control
de la energía entre Rusia y EEUU.
De esta manera, y utilizando a Chávez
como su peón caribeño, Moscú abre un frente de la guerra energética en América
Latina: Mientras controla el vital oleoducto BTC en Georgia (que Moscú esgrime
como un "arma" para presionar a Europa) la dupla Medvédev-Putin conserva la
ofensiva y le asesta un nuevo golpe a la hegemonía imperial de EEUU.
En su estrategia, Rusia abarca desde
Brasil a Argentina, pero sus principales pilares son Venezuela y Cuba, con los
que ha formado un triángulo para "debilitar la influencia norteamericana",
afirma Vladímir Simago, vicepresidente del consejo empresarial ruso-venezolano.
El presidente venezolano visitó dos
veces Rusia este año, donde suscribió acuerdos estratégicos con Moscú, y el
presidente, Dmitri Medvédev, que planea visitar Perú entre el 19 y 21 de noviembre para asistir
al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), luego se dirigiría a
Venezuela para un encuentro histórico con Chávez.
Se trata -dicen analistas rusos- de una jugada demostrativa de que Moscú
resolvió elevar la apuesta de su desafío militar llevándola al propio "patio
trasero" de Washington.
Hay
un precedente inmediato: La instalación de la base militar rusa en Venezuela que
Chávez anunció en su última visita a Moscú y que luego hubo de desmentir ante la reacción que generó en Washington.
En su visita a Moscú para comprar armas, en julio pasado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
ofreció a Rusia una alianza estratégica en materia de petróleo y de cooperación
militar.
Según las agencias rusas, el presidente de Venezuela propuso a Rusia la instalación de bases militares de apoyo en territorio de Venezuela.
Pero Chávez, según la agencia RIA Novosti, fue más allá, y dijo
: "si algún día
una flota rusa llega por el Caribe, izaremos banderas, tocaremos tambores...
porque sería la llegada de un amigo, que llegaría a dar la mano, sería la
llegada de un aliado nuestro. Rusia se ha convertido hoy en uno de nuestros más
grandes aliados en todo el planeta... ".
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Bombardero estratégico Tupolev Tu-160 "Blackjack":
Dos aparatos aterrizaron en septiembre en Venezuela. |
Chávez calificó a Rusia de "aliado estratégico" e informó sobre el
próximo ingreso al país, de un nuevo sistema defensivo ruso con cohetes de largo
alcance, capaces de llegar a blancos situados a unos 200 kilómetros.
Las declaraciones se produjeron semanas después de que Washington anunciara la
reactivación de su IV Flota, que ya navega por aguas del Caribe.
Justo después de que Moscú enviara dos aeronaves de la aviación estratégica rusa, las cuales estuvieron estacionadas varios días en una base
venezolana, la flota rusa, compuesta por cuatro barcos de guerra, incluyendo el
crucero Pedro El Grande, partió hace varias semanas y arribará al Mar Caribe a
finales de noviembre.
A este escenario se suma el hecho
de que, antes que los cuatro buques rusos lleguen al Caribe, el buque anfibio estadounidense USS Kearsarge de la IV Flota realizará una "misión humanitaria" por Centroamérica,
el Caribe y Sudamérica.
Todo este panorama, sumado a una
previsible nueva reacción de EEUU contra Chávez, ya lleva a algunos analistas a
hablar de una posible "militarización" de América Latina con el
conflicto del Cáucaso como eje central.
En julio, el diario moscovita Izvestiya aseguró que la Fuerza Aérea rusa
estudiaba trasladar bombarderos de largo alcance a Cuba en respuesta al
sistema de defensa antimisiles que Estados Unidos planea instalar en Europa
central. La información fue luego desmentida por La Habana.
Este lunes, y en coincidencia con la
ofensiva rusa en el Caribe, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, sostuvo
conversaciones oficiales con su par ruso, Serguei Lavrov, en su última jornada
de visita a este país, encaminada al fortalecimiento de las relaciones
bilaterales.
Pérez Roque descartó que los vínculos
con Moscú sean coyunturales y consideró que éstos no deben depender de ninguna
otra consideración que las bilaterales, y deben ser independientes además de las
relaciones de Rusia y Cuba con Estados Unidos, aclaró.
Las conversaciones con Lavrov incluirán las relaciones ruso-cubanas, las
perspectivas de cooperación, las reformas del sistema de Naciones Unidas, sobre
una nueva arquitectura financiera y las posiciones comunes en foros
internacionales.
En América Latina, la
opinión generalizada es que Washington se toma muy "en serio" las movidas
rusas de infiltración en su patio trasero, ya sea por medio de la venta de armas o
de las alianzas comerciales, a las que ahora se agrega la presencia de la
flota rusa en el Caribe.
La reactivación de la
IV Flota
USA patrullando aguas latinoamericanas es una señal clara -dicen expertos
regionales- de que EEUU está lanzando una señal preventiva a quienes se
atrevan a poner los pies sobre los recursos estratégicos de la región (petróleo,
agua potable y biodiversidad) que considera como suyos.
El Pentágono y el Departamento de Estado ven como "potencial peligro" (con posibles ramificaciones en
otros países) el desembarco comercial-militar del eje Rusia-China-Irán en
América utilizando a Venezuela como plataforma.
La "agenda Obama"
La "agenda Obama" del
presidente ruso, comenzó con un desafío:
Dmitri Medvédev, recibió en pie de
guerra la consagración de Barack Obama como presidente electo de EEUU,
advirtiendo que Rusia desplegará cohetes tácticos Iskander en la región
occidental de Kaliningrado en respuesta a la instalación del escudo antimisiles
de EEUU en Europa del Este.
Los asesores del lobby sionista
demócrata que controla a Obama "tomaron nota" del discurso del presidente
ruso responsabilizando a EEUU de la crisis financiera global, del estallido
bélico en el Cáucaso y del escudo antimisiles en la Europa de la OTAN.
Para Medvédev, el conflicto fue
aprovechado por la OTAN para enviar barcos de guerra al Mar Negro y para la
instalación "forzosa" del sistema antimisiles estadounidense en suelo europeo,
que "provocará medidas de respuesta por parte rusa".
El líder ruso denunció que EEUU
continúa con sus planes del despliegue del escudo antimisiles, mientras la
OTAN "rodea de bases" a Rusia.
El aterrizaje de dos bombarderos nucleares en Venezuela, en septiembre
pasado, estaría indicando que el Kremlin ya está dando una respuesta
latinoamericana a la "nuclearización" del ex espacio soviético en Europa
del Este iniciado con el acuerdo de EEUU y Polonia para instalar un escudo
atómico que amenaza la seguridad de Rusia.
¿La nuclearización del Caribe en respuesta a la nuclearización del
espacio post-soviético? La matemática cierra, al menos en la lógica de Putin,
dicen analistas rusos.
En cuanto a los frentes de
conflicto que acechan a Obama, el programa nuclear de Irán (que ya tuvo el
viernes un primer encontronazo entre Obama y Teherán), Irak, Afganistán, Medio
Oriente y la nueva guerra fría con Rusia figuran al tope de la agenda del
nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Y aunque Chávez ya anunció su
predisposición para "hablar con el negro" (refiriéndose a Obama) es
indudable que su posición como aliado de Rusia en la guerra energética, y como
aliado de Ahmadineyad en el conflicto nuclear con el eje sionista USA-UE,
lo aleja cada vez del mulato-presidente controlado por el lobby judío liberal.
Y hay un dato clave a tener en
cuenta: Si bien Bill Clinton es el gurú estrella del plantel de futuros
funcionarios del gabinete de Obama, la política exterior del presidente imperial
electo va a estar teñida, como eje prioritario, de un color "anti-ruso".
Entre el poder que se mueve en las
sombras, detrás de Obama, se encuentran Joseph S. Nye, representante
del Grupo Bilderberg y Director para América del Norte de la Comisión
Trilateral, y Brzezisnki, en cuya cabeza estuvo el diseño estratégico de
la ofensiva de EEUU contra Rusia y los enclaves de ex repúblicas soviéticas
durante la administración Clinton.
Además, detrás de Obama se encaraman
el Open Society Institute de Soros, la Ford Foundation, el Council of Foreign
Relations, y la llamada Escuela Económica de Chicago, donde se nuclea la crema
de los tanques de pensamiento del poder financiero sionista que se había
apoderado de Rusia con Yeltsin, y que luego fue expulsado por la corporación
nacionalista de Wladimir Putin.
Entre los "cerebros"
fundadores del "mito Obama" se encuentra
Zbigniew Brzezinski,
articulador estratégico de la
política exterior de Carter contra la Unión Soviética, gurú "ideológico" del
lobby sionista que acompañó a Clinton, y mentor doctrinario en las sombras de la
campaña electoral de Kerry.
En este escenario, la
planificada cumbre Medvédev-Chávez
ya se proyecta en el marco latinoamericano como un nuevo capítulo de la vieja
"guerra fría" entre Putin (el presidente en las sombras de Rusia) y el lobby
sionista financiero USA que hoy controla a Obama.